Maestros

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jueves, 23 de septiembre de 2010

Ada Falcón: Tal vez esta entrada no tenga nada que ver, pero...



Anoche, en el programa de Telefé Lo que el tiempo nos dejó - donde el tema fue la particular vida de la cancionista Ada Falcón- participaba mi primo Javier Vargas como integrante de la orquesta típica. El es un excelente bandoñeonista y viene creciendo constantemente. Recordaba entonces, haber visto hace un par de años el muy elogiado documental Yo no sé lo que me han hecho tus ojos, también sobre la vida de Falcón, donde el título se refiere al vals del mismo nombre, composición de Francisco Canaro -tormentoso amor de Ada - inspirado, según dicen, en los ojos verdes de la cantante.

¿Y esto qué tiene que ver con la historieta humorística?. Ocurre que de a poco vengo catalogando material de mis revistas y de pronto recordé que en una ¡Aquí Está! venía un artículo sobre Ada. Tras la película antes nombrada me interesó mucho su misteriosa vida y por eso, en este número de la revista (242, del 12 de septiembre de 1938), además de consignar que aparece Conventillo (de Torino) , un dibujo de temática política de Villafañe y una ilustración humorística de un tal Hugo Mantecón, marqué un comentario sobre Ada Falcón.

Por ese entonces, Gardel ya había muerto y la artista estaba a pocos días de desvincularse laboralmente de Canaro, probablemente - y de acuerdo con la obra que interpretaron magníficamente Julieta Díaz y Leonardo Sbaraglia - porque en cuanto a sentimientos la sangre ya había llegado al río. Por eso es que lo que comenta el periodísta en el artículo no debe ser casual, más bien un síntoma claro de lo que a ella le estaba pasando.

La cuestión es que gracias a la búsqueda específica de historietas humorísticas, hallé este bello material. Es una pequeña muestra del poder de la investigación, de cómo se pueden ir atando cabos, haciendo deducciones, encontrando aspectos impensados. Porque además, también me ha sucedido el hecho inverso: buscando artículos históricos, me he encontrado con revistas o libros donde algunas de sus ilustraciones son, por ejemplo, caricaturas políticas (necesitaba datos sobre los escritores exiliados en Uruguay durante la época de Rosas y hallé una nota sobre dibujantes en la misma condición, con las respectivas caricaturas burlándose del Restaurador).

Este tipo de trabajos suele ser arduo, tedioso si se quiere, pero cada vez que se produce un hallazgo, la felicidad es maravillosa.




miércoles, 22 de septiembre de 2010

Reportaje al Director del Museo del Dibujo y la Ilustración en la revista El Arca

A pesar de que no es mi idea realizar entradas con material de otros sitios, a veces, casi ocultos, aparecen textos de interés que vale la pena reproducir. En este caso, se trata de un reportaje a Hugo Maradei, presidente del Museo del Dibujo y la Ilustración. Esta entidad, poseedora de una gran colección de originales, ya lleva realizadas varias muestras, entre ellas "Bicentenario, 200 años de Humor Gráfico" (clickear en la primera de las etiquetas, abajo). También ha homenajeado a Ferro, Lino Palacio, Divito y a la revista Patoruzu. En este blog, a la izquierda, encontrarán el link.
Por último, la nota fue tomada de la revista El Arca (http://www.elarcaimpresa.com.ar/) números 63/64. Allí se pueden también leer reportajes a Caloi, Sendra, Rep, Mordillo y algunas notas sobre nuestra historieta, además de muchos otros y variados temas.

HUGO MARADEI, FUNDADOR DEL MUSEO DEL DIBUJO Y LA ILUSTRACIÓN
El reino de papel
Ana Larravide*


Rodeado de cosas buenas para ser miradas, Maradei tiene una redonda cara
de cordial bodeguero o de rey bondadoso. Borges imaginaba el paraíso
bajo la forma de una biblioteca; él lo imaginó formado por preciosos dibujos,
y lo concretó: ha reunido ocho mil dibujos y grabados. Su paraíso es ambulante: lo lleva de norte a sur por la república para “enseñar a mirar”. El Museo del dibujo y la ilustración se instala ocho veces al año en sitios diferentes.
Catálogos, libros de artistas, carpetas de dibujos esperan como barcos en puerto el día de partir, en viajes de un par de meses, aquí o allá. El museo del dibujo, mientras no está expuesto en un lado o en otro, tiene apariencia de hogar. En ese hogar Maradei cuenta que –en coincidencia con el buen año del Búfalo en que él nació, 1949– hubo en la Argentina un movimiento importantísimo de arte, en la universidad de Tucumán. Lo lideró Lino Spilimbergo que hizo un proyecto: él enseñaría pintura, Pompeyo Audivert, grabado y Lorenzo Domínguez, escultura. Y se le ocurrió nada menos que invitar a Picasso.


—Atreverse a proponerle a Picasso que diera clases en Tucumán, ¡fijate lo que era la Argentina en ese año 49! Picasso –que por esa fecha estaría lo más entretenido dibujando faunos en Antibes– dijo que no vendría pero recomendó a un dibujante húngaro, Laszlo Salay. (Esa carta de Picasso fue expuesta años después en una muestra del tucumano Aurelio Salas). Así que el húngaro vino para trabajar de profesor y estuvo acá unos cuantos años: modificó la técnica del dibujo y creó la historia de toda una escuela. Sus enseñanzas, a través de Spilimbergo, formaron a ese dibujante mayor que es Carlos Alonso (¡que tiene mucho más de Salay que de Spilimbergo!) En el 2004 hubo una muestra de tarjetas del Quijote, en el museo Sívori, dibujadas por Alonso. Para mí, su trabajo cumbre. Los originales –considerados a la altura de los de Gustavo Doré y Picasso– si no me equivoco son de la Fundación Jacobo Fiterman.

—Es impresionante la cantidad de publicaciones argentinas hechas por dibujantes.

—¡Sí! Hemos podido hacer 40 muestras en cinco años, veinte en Buenos Aires y veinte en todo el país. Ahora, en el Sívori, desde el 21 de noviembre hasta febrero haremos la “Muestra Bicentenario: 200 años de humor gráfico, desde 1810”. Con originales de Henri Stein, Eduardo Sojo, José María Cao, Dante Quinterno, Molina Campos, Roux, Divito, Quino, Breccia, Hugo Pratt, Caloi, Kalondi, Fontanarrosa... Entre los dibujos más antiguos estarán los de Bacle...

—¡Tan graciosas, esas mujeres con sus peinetones de dos metros, que dejaban tuertos a quienes se les cruzaban!

—César Hipólito Bacle hizo una serie de trajes y costumbres de Buenos Aires. Después, otra con seis láminas, todas en situaciones cómicas con esos peinetones.

—El Museo del dibujo incluye a pintores…

—Sí, tenemos un área de plástica: originales de Raúl Soldi, Antonio Berni, Líbero Badii, Luis Seoane, Raúl Carpani, Ennio Iommi, Alonso, Quinquela Martín, Luis Scafatti... grabados de Spilimbergo, de Pompeyo Audivert, Frans Masereel, Clément Moreau...

—¿Llamar caricaturistas o humoristas a grandes dibujantes, los disminuye?

—Para nada. Lo que pasa es que aquí hay que revalorizar como arte la caricatura o el dibujo satírico. El año pasado nos invitaron a una muestra en el Centro Nacional de la Imagen de Francia, sobre historietas... Fui y quedé fascinado por su amor a lo que llaman bande dessinée o Neuvieme-art y está considerado como muy importante: alguien que allá se precie de persona culta tiene en su biblioteca un sector dedicado a la historieta.
La historieta, su esquema, tiene mucho que ver con el cine: son los cuadros del cine. De hecho hay buenos ejemplos que fusionan esto, como Las trillizas de Belleville (el tema es la vuelta ciclista, en Francia) o Los trescientos.
El dibujo suele ser relato de una situación, la historieta... completa esa posibilidad. Los “cuadritos” son algo cautivante que ha tentado siempre a grandes dibujantes y pintores.

—En Uruguay, Rafael Barradas hizo preciosas historietas para niños. Y dibujó así un juicio penal verdadero... dibujó cuadro por cuadro todo el caso.

—Sí, es una forma de expresión interesantísima. A mí me llamó la atención, en esa muestra francesa, su magnitud: era la mitad de la feria del libro de Buenos Aires, solamente dedicada a eso. Ellos editan 6.000 títulos anuales en formato de historieta, tanto seria como de humor. Bueno, para colmo, al visitar el Louvre encuentro en su librería todo un sector dedicado a este tema y otro muy grande dedicado al dibujo satírico del siglo XIX. ¡No sabés todo lo que hay allí! He traído material sobre el dibujo satírico del siglo XIX en Francia y una colección de revistas donde trabajó Daumier, fundamentalmente caricaturas. Casi todos los grandes artistas fueron ilustradores: inclusive te diría que muchos vivían de la ilustración. Pintaban... pero el medio de ganarse la vida al cual tenían acceso más fácilmente era ése: avisos, portadas...

—Incluso creaban técnicas adecuadas, como Toulouse-Lautrec: sus afiches, con colores planos para imprimir uno por vez...

—¡Claro! Ahora el mundo ha cambiado y la televisión se ocupa de difundir productos. Pero hasta hace muy poco la publicidad gráfica era el medio por excelencia. Daba trabajo a mucha gente.

—En Montevideo hubo unos famosos catálogos (para compras por correo): los catálogos del London París: con vestidos, herramientas, juguetes ¡todo dibujado! Me gustaba copiarlos o pintarlos.

—Con ilustraciones de cuentos nacimos, nos criamos con historietas... ¡es algo que a todos nos gusta! lo llevamos en nuestro interior, en nuestro corazón. Por eso cada vez que hacemos una muestra tenemos llegada a toda la gente, porque recuerdan los momentos de la infancia o de la adolescencia. A mí me gustaban los libros de la colección Robin Hood... los dibujos de Harold Foster del Príncipe Valiente... De ésos no hubo originales aquí, en Buenos Aires: mandaban las películas, para imprimir.

—¡Qué minuciosidad en esos dibujos! ¡Lo mismo Hergé! en Las aventuras de Tintin: si aparecía un jarrón chino ¡era un jarrón Ming, perfectamente estudiado!... o el dibujo de una alfombra persa o lo que fuera: todo, perfecto. Especialmente notable era que todos los cuadritos de una misma página entonaban entre sí, ¡como si toda la página formara un solo dibujo! Josette Baujot era la colorista de Hergé.

—Los dibujos son parte de nuestra historia cultural. Por suerte ahora se les está dando un poco más de bolilla a estos temas, los temas gráficos. Eso nos enorgullece. Hemos entusiasmado a otra gente... En el interior, que no tienen tanto material, lo aprecian muchísimo.
Ponemos especial cuidado en que puedan ver trazos, estilos, y también nos interesa mantener visibles los detalles para imprenta, las correcciones...

—A veces hablás en plural, como el Papa ¿por qué?

—¡Porque todo esto no lo hago solo! Otras personas aportan entusiasmo, esfuerzo y me ayudan: Elsa de Oesterheld, Juan Sasturain, Guillermo Roux, mucha gente muy amable. También mi amigo Andrés Cascioli, hasta hace poco... Hará unos diez o doce años que empecé a coleccionar fuertemente. Un día, en el 2004, vino a casa a ver historietas un amigo de un amigo. Resultó ser Horacio González, que por entonces era vicedirector de la Biblioteca Nacional, y el mismo día en que lo conocí dice: La verdad que con esto tendrías que hacer una muestra!... Sí, sería interesantísimo...
Bueno ¿por qué no la preparás? Me puse a pensar unos días y se me ocurrió empezar por Caras y Caretas, de la cual tenía alrededor de cien originales directos o de gente que había actuado allí –de 1898 a 1940– que fueron prácticamente todos los plásticos argentinos de esa época. Hicimos esa exposición en octubre de 2004. Seis o siete meses después Caras y Caretas revivió. Ya la tendrían en mente, pero... lo estimulamos. La publicación actual tiene un defecto, me parece: la revista satírica tiene que ser contra el poder, cualquier poder que sea; y ésta es... pro-poder. Ya pasó en otra época con la revista Caras y Caretas durante la presidencia de Perón, alrededor del 50: la rehabilitó pero... para usarla como medio de propaganda, dos o tres años. ¡El dibujo satírico tiene que ser mordaz y contra el poder! si no, no tiene ningún sentido: no puede servir para hacer loas.
Fijate que ironizaban sobre gobiernos mucho más poderosos que los actuales. Si yo te muestro este dibujo, de una muestra que hicimos en el Borges hace unos años... ¡es Roca! ¡Roca estaba en pleno uso del poder! y ¡si tendría poder! Sin embargo, lo han dibujado en medio de terribles alusiones: su cuñado Juárez Celman, muerto políticamente... la Constitución atravesada... sables... En comparación, qué poco tendría que molestarse nuestra Presidente, ante un dibujo de Sábat.

—Menchi usa recursos plásticos porque le son útiles como formas: alas, leones, vaquitas... Tiene una caja de sellitos de goma, que usa como manchas oportunas, aquí o allá. Le importa resolver un buen dibujo, una buena forma con manchas y líneas, texturas. Usa –como invento propio, creo– Lord Cheseline en la acuarela: para que el color mantenga transparencia y al mismo tiempo espesor de pintura al óleo, ¡que se note la pincelada! Vive inventando trazos, texturas que den como resultado estupendos dibujos. La mordacidad, en él es un plus; lo fundamental es que sus dibujos son extraordinarios.

—Sábat ha colaborado mucho con nosotros. Su abuelo, que se llamaba Hermenegildo como él, empezó dibujando en Caras y Caretas. En su familia se da el interesante caso de que en cuatro generaciones haya tres dibujantes de alto nivel internacional: él, su abuelo y su hijo, Alfredo.
Con Menchi comparto la admiración por un expresionista alemán: Frans Masereel.
En cuanto a los argentinos, al firmar el contrato con el Sívori por la Muestra del bicentenario, me preguntaron qué tengo pensado para el año siguiente. Me pareció oportuno proponer una muestra de ilustraciones argentinas, de libros que nosotros tenemos. Mirá los nombres... Castagnino, con su visión de Martín Fierro, que es una imagen nuestra tan fuerte...

—¿Cuál es tu preferido?

—Si tuviera que elegir uno, realmente, diría que Carlos Alonso es el que más me llega... su línea, la sensibilidad de su trazo. También me gusta mucho –y tenemos de él una colección muy importante– quien fue el padre de los caricaturistas: José María Cao, un gallego que sabía muchos oficios (maestro, escultor...) En 1886 llegó a Buenos Aires y al principio hacía caricaturas por la calle, por Paseo Colón, para vivir. Después trabajó en Don Quijote, con otro español, Eduardo Sojo. Y junto con Álvarez fundó la revista Caras y Caretas en 1898, y en 1912 hizo Fray Mocho. Sus “Caricaturas Contemporáneas” tuvieron fama internacional. Cuando fue el Centenario de la Independencia él hizo en la revista El Hogar una recopilación de La caricatura en la Argentina, a mediados de 1916... ¿Cómo parar de hablar de Cao?... fue el dibujante principal de Caras y Caretas. Pudimos exponer su obra, hace un par de años, por todo el país. Era la colección de su nieta. Mostramos trescientas obras. Tenemos previsto para este fin de año, llevarla a Galicia, invitados por la Xunta.
Por su lado, Eduardo Sojo era otro español; firmaba Demócrito. Hizo Don Quijote, una revista de crítica política, que duró hasta 1905. Juárez Celman le prohibió a Sojo que hiciera su caricatura... entonces, como el presidente era cordobés, Sojo comenzó a simbolizarlo como “el burrito cordobés”, que se hizo famoso. A Roca lo dibujaba como un zorro; a Uriburu como un búho. Creo que inspiró una manía zoológica porque a muchos políticos les siguieron poniendo sobrenombres animales. En fin, que estos dos españoles dejaron huella muy fuerte con sus caricaturas políticas.

—Goya, antes de 1830 (porque en ese año, creo, se murió) ya retrataba reyes españoles en poses muy pomposas, pero... bien mirados: ¡caricaturizaba a los pobres Borbones!

—Y sus “Caprichos” –brujas, monstruos– ¿no parecen vanguardia del surrealismo? Se me ocurre que los dibujantes satíricos fueron vanguardistas en el más claro sentido. Haciendo esos dibujos... jugaban más... satirizaban las costumbres. El dibujo satírico del siglo XIX es una joya dentro de nuestra colección. Inclusive por la forma en que lo adquirimos. Cuando estaba en Francia conocí a un librero que me comentó que hacía poco había muerto un coleccionista y nos ayudó a adquirir buen material a precios accesibles. Al ver esas obras (esto es una opinión mía) deduje que los grandes movimientos plásticos del siglo XX tienen una gran influencia del arte satírico ¿no?: el surrealismo, impresionismo, el dadaísmo, incluso el cubismo.

—Tus dibujantes satíricos europeos hicieron lo suyo; pero los norteamericanos popularizan las tiras semanales: ¡en blanco y negro, todos los días, y en colores los domingos! Y usaron el “Continuará”... Me han contado y me hizo mucha gracia que la primera fue una historieta sobre un boxeador, “Jimmy y su discípulo El Ternero de las Pampas” ¡Qué nombre!

—Ésa fue de González Fossat, “la primera historieta deportiva: El Ternero Mamón de las Pampas y Jimmy, su entrenador”... en vez de plata acumulaban derrotas. Es que había de veras un boxeador al que le decían “El toro de las pampas”, que peleó un título mundial en los años 20. “Jimmy y El Ternero” fue anterior a Patoruzú.

—¡Patoruzú! ¡Llegamos a Dante Quinterno!

—De Quinterno tenemos una colección muy importante: la revista Patoruzú número uno y hasta dibujos anteriores a esa publicación. Porque Patoruzú fue primero un indio tehuelche, que adoptaba Don Gil Contento –otro personaje de Quinterno– que aparecía en Crítica. Tenía un nombre tan complicado que el buen don Gil, para simplificar, le puso Patoruzú (en vez de Curugua-Curiguagüigua). Ahora llevamos una muestra de treinta dibujos al Museo Histórico de Junín y otra a Santa Cruz. Nos conectamos a través de la Feria del Libro, que cumple una función de relación muy importante.
“Demócrito, a Roca, lo dibujaba como un zorro, a Uriburu como un búho. Creo que inspiró una manía zoológica porque a muchos políticos les siguieron poniendo sobrenombres de animales.”

—¿Qué nos dirás de los almanaques que Molina Campos hacía para Alpargatas?

—Molina Campos es extraordinario, un genio. No tenemos mucha obra suya. En el diario La Razón en el año 1929, publicaban una serie suya que llamaban “Los trogloditas”... Él estuvo en los Estados Unidos y, seguramente, “Los picapiedras” salieron de sus trogloditas. La última exposición de Molina Campos, en el Museo de Bellas Artes, mostraba una serie suya sobre jazz, con el mismo estilo de los almanaques...

—En Barcelona es muy popular un dibujante que se llama Jordi Lavanda. Nació en Mercedes (Uruguay) así que sería oriental como Gardel. Me atrevo a pensar que sus padres, cuando se fueron a vivir a España llevarían en la valija revistas de Divito: vi en el MALBA una exposición de Lavanda, y sus chicas parecen sobrinas nietas de Divito...
“Los dibujos son parte de nuestra historia cultural. Por suerte ahora se les está dando un poco más de bolilla a los temas gráficos. Eso nos enorgullece y entusiasma a otras gentes...”

—Divito fue inigualable, como Molina Campos, otro caso sin antecedentes. ¡No existían esas chicas glamorosas! Salieron de su imaginación. Ahora es un estilo muy icónico que usan otros. Pero en 1940 no existían. En los años 50 ¡las mujeres ni siquiera usaban pantalones! En cambio ellas... hasta en sus diálogos, tan irónicos y desprejuiciados eran de un estilo nunca visto... ¡Divito fue un precursor de la liberación femenina!

—Nos has mostrado cientos de dibujos... de dibujantes. ¿Y dibujantas, como dicen que se dice ahora, no has coleccionado?

—Tengo obras muy buenas de Mariette Lydis... más fuertes y convincentes de lo que se suele conocer de ella. En tu próxima visita hablaremos sobre dibujantas.

*Periodista y dibujante.
Publicó en el semanario Brecha,
suplemento Cultural de El País (Uruguay), en Jaque y en la revista Posdata, de la que fue corresponsal.
En Buenos Aires en las revistas El Arca, Vinicius, en la recién nacida BAVoice y en Página 12.
Su sitio en la Web: www.larravide.com
Fotografía Naná Ribeiro

martes, 21 de septiembre de 2010

Payada Diabólica (III) : Isidoro manipulado por el Diablo

En esta tercera entrega (de 6), el Diablo utiliza a Isidoro para tratar de destruir el cuerno. Por otro lado, un angel (Isidoro "bueno", su conciencia) intenta disuadirlo. Veamos cómo les va a ambos.

Continúa el jueves....

lunes, 20 de septiembre de 2010

"GRAN SEMANA SUELTA DE VIÑETAS"(Viñetas Sueltas 2010)

A través del Museo de la Caricatura Severo Vaccaro me ha llegado la información completa de las actividades que van a desarrollarse desde el 23 de septiembre al 2 de octubre. El cronograma completo se puede ver en:



Se hablará sobre Art Spiegelman y Robert Crumb, estarán como conferencistas Juan Sasturaín, Carlos Trillo y Oscar Steimberg, se presentarán los libros El Infante Dante Elefante (J.J. Rovella) y Océano y Charquito (de Clara Lagos y Caro Chinasky), Banda Dibujada expondrá sobre sus actividades y mucho más.
En fin, actividades para todos los gustos, ya que así como es maravilloso rescatar nuestro pasado en materia de historietas, por suerte se puede hablar de un presente pleno de creaciones y proyectos.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Payada Diabólica (II): El Diablo entra en escena

El indio comienza a utilizar el cuerno para salvar almas, situación que no pasa desapercibida para Satanás. Así, iniciando la lucha contra Patoruzu, comienza por el punto más vulnerable: Isidoro.



Continuará...

sábado, 18 de septiembre de 2010

Daniel Divinsky en elpais.com

Nota publicada hoy y que me pareció interesante compartir.

De Humor también se vive

Si lo que sigue fuera una declaración testimonial en juicio, cualquiera podría impugnarla porque al testigo que firma le comprenden las generales de la ley. Una tira de la Mafalda de Quino, libro insignia de la editorial que dirijo desde hace 43 años, presenta al personaje de Libertad, no casualmente una niña muy pequeña, hablando sobre la profesión de traductora con la que su madre se gana la vida. "Hay un tipo... Yanpol... -¿Sartre? (acota Mafalda)- ¡Ése! El último pollo que comimos lo escribió él".
Aunque publico libros de muchos géneros, los de humor son la base de mi catálogo y mi sustento... La literatura de humor y el humor gráfico tienen tal tradición en Argentina que un humorista arriesgó la hipótesis de que, en la división internacional del trabajo, nos había tocado hacer reír.
Ariel Magnus, autor de una antología de 200 años de humor literario en Argentina cree ubicar históricamente la primera humorada nacional en la Declaración de la Independencia: inicialmente, la proclamaba respecto del rey Fernando VII, sus sucesores y la metrópoli, pero al advertir que eso podría alentar a quienes pretendían subordinarse al emperador de Brasil, se agregó pocos días después: "y de toda otra dominación extranjera". En mesas redondas de humoristas gráficos que Ediciones de la Flor organizaba en la Feria del Libro de Buenos Aires era habitual que alguien del público pidiera a los panelistas que "contaran un chiste", lo que solía despertar sus iras. Es que, efectivamente, el humor no tiene mucho que ver con el chiste y no tiene necesariamente que provocar risa.
Los libros de humor fueron a menudo considerados literatura menor, y pocas editoriales los incluyen en sus colecciones de narrativa "seria": lo mismo pasa con la "academia", a cuya consideración todavía no acceden los humoristas. Y esto a pesar de que muchas páginas de, por ejemplo, Borges (y especialmente algunas pergeñadas junto a Bioy Casares) son portadoras de humor en altas dosis.
El propio Borges administraba su ingenio con eficacia. Dada su frecuente referencia a los sueños en su literatura, mucha gente se le acercaba para contarle los propios o algo referido a lo onírico. Una vez alguien le relató que un caballero había soñado que su amante lo visitaba para despedirse, y al día siguiente se enteró de que ella había muerto. Su comentario, rotundo: "¡Qué atenta, che!".
Latinoamérica ha sido pródiga en humoristas, que se manifestaron más frecuentemente en la crónica que en la narrativa, pero también en su vida cotidiana. Un escritor uruguayo, Arthur Núñez García (Wimpy), cultor del monólogo de humor, decía que el buen ingeniero no sólo construye puentes que no se caen, sino que aplica su saber para pinchar la aceituna del medio en un plato, porque las otras la presionan, evitando que salga disparada. Así, Roberto Fontanarrosa, autor de de libros de relatos y de tres novelas humorísticas, habiendo comenzado su carrera como dibujante, ejercía el humor a tiempo completo: protagonizó contrapuntos desternillantes con el colombiano Daniel Samper Pizano, inolvidables para quienes los presenciaron, en ferias del libro y en presentaciones de libros.
Macedonio Fernández practicaba con eficacia esa forma de humor sintético que es la boutade. Aludió al escaso público de una conferencia afirmando que "había faltado tanta gente, que si faltaba alguien más no cabía". Una lista de autores argentinos que practicaron el humor no podría omitir a Arturo Cancela, Isidoro Blaisten y Luisa Valenzuela, con una descendencia que ejerce también en los blogs. Válvula de escape o reacción nerviosa ante una realidad apabullante, el humor en la literatura cumple la función terapéutica que le adjudicaba una sección de la incombustible "Selecciones del Reader's Digest": "La risa, remedio infalible...".

Daniel Divinsky (Buenos Aires, 1942) es fundador y director, junto con Ana María T. (Kuki) Miler, de Ediciones de la Flor. Ejerce como editor desde 1967. Preso por la dictadura militar vivió exiliado en Venezuela. Restaurada la democracia en Argentina dirigió una radioemisora del Estado y la revista Plural.

Daniel Divinsky, elpais.com, 18 de septiembre de 2010

jueves, 16 de septiembre de 2010

Payada Diabólica (I) : Llega una encomienda...

El comienzo de la historia: Patoruzu recibe una encomienda, que parecería ser un simple cuerno de pastor, pero casi accidentalmente él, Upa e Isidoro se enteran de su verdadera función. Y el padrino será una de las primeras "victimas"...




Continuará....

Sobre Mandinga....






Susana Muzio, autora de Releyendo Patoruzu (Espasa, 1994), dedica allí un capítulo al diablo, o mandinga, o satanás, o lucifer...
¿ Y a qué viene esto? Ocurre que Eduardo (ver comentarios de la entrada anterior) me ha pedido amablemente bajar la historia completa de Payada Diabólica, a lo que he accedido.
Igualmente, le he aclarado que en general prefiero dedicarle espacio a historietas o autores menos conocidos, para recuperarlos y para que todos conozcamos sus obras (incluído yo).
Además está el hecho de que hay super especialistas en el tema como Sergio Maganás, y otros, como Miguel Dao, que pueden referirse con amplitud y capacidad reflexiva a toda la historieta, y a que en este momento hay otro coleccionista que está haciendo el esfuerzo de escanear andanzas completas, siendo ésta la característica de su blog -Mundo Quinterno- y a que tal vez esta historia estaba en sus planes . Sin olvidar a los propios humoristas gráficos -Siulnas, Parés, Nando- y sus blogs, que aportan además algo intransferible: conocen la profesión, el hacer, desde adentro.
Así, con lo que cada cual aporta sobre un misma historieta o dibujante, o al hecho de que cada blog tome una característica particular o temática que la diferencie del resto, el resultado será más rico y -supongo- los lectores estarán agradecidos.....
Va entonces el texto del capítulo al comienzo mencionado:

Mandinga

"Satanás - director del infierno - tiene como única obsesión apoderarse del alma de Patoruzu. En esta epopeya de historieta, el malvado interfiere las aventuras del indio presentándose con distintas máscaras o nombres: Lucifer, Mandinga o sencillamente El Diablo.
La idea de un Lucifer desocupado, que sólo se preocupa por encontrar alguna debilidad denigrante en el alma del indio para derrotarlo, es típica dentro del estilo de creatividad de Quinterno.
Al delinear el personaje de Patoruzu con un grado de pureza y bondad intachables, Quinterno puede polarizar el Bien y el Mal - territorios privilegiados en los arquetipos maniqueos de la historieta clásica - y trascender el paisaje caracterológico de Los Malvados, llegando hasta el mismo demonio, Mandinga.
La obsesión de este Lucifer criollo es vencer al indio, y guiado por la convicción de que un indio tehuelche no puede competir con él, apuesta todas sus propiedades, incluyendo las almas que penan en la Casa del Infierno.
El duelo se desarrolla a lo largo de distintos episodios, en los cuales participan también Upa, Patora, Ñancul, la Chacha y el infaltable Isidoro. Entre azufres y talismanes; el Cielo y el Infierno combaten y disputan herencias, teniendo como testigos o aliados a estos verdaderos personajes de historieta.
Este Mandinga o Diablo Criollo dibujado por Quinterno, mezcla rasgos clásicos en el estilo de las versiones del Fausto con otros que son atípicos y originales. Usa un frac ajustado, botines con polainas, capa con esclavina de donde asoma una cola inconfundible, guantes blancos, y una galera chanfleada sostenida en equilibrio por los cuernos de la frente. Si bien no es Isidoro - con quien complota en algunas aventuras - se le parece en algunos rasgos.
En este combate o guerra de guerrillas entre arcángeles e incubos, Patoruzu se multiplica en una escuadrilla voladora de dobles (1), que portan filosas tijeras para cortar colas demoníacas. A su vez, el ejercito del diablo se defiende con tridentes que Patoruzu termina convirtiendo en cruces salvadoras.
La ingenuidad de la historieta hace posible estas metamorfosis culturales (santos, diablos, incubos, dráculas y arcángeles), donde todo resulta viable, como en el sueño de un niño leído por un adulto.
El duelo se resuelve - a la manera de Martín Fierro - en una payada entre Patoruzu y el Diablo (2). Reproducimos la tira completa de este episodio, dado que incluye muchas claves sobre el sentido general de la historieta de Quinterno y sobre la ética de los personajes". (3)

(1) Se refiere a ¡Metamormagia!, Andanzas número 215, junio de 1972, ed. Dante Quinterno.
(2) La Payada Diabólica , eje de estas entradas.
(3) Por supuesto, hay otras historias donde el diablo se hace presente. Recuerdo ahora, por ejemplo, La cola del diablo (número 58).

Hasta aquí por hoy. A partir de mañana voy subiendo esta imperdible historia.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Una payada entre Patoruzu y el diablo


Existen momentos particulares dentro de las historias de Patoruzu que, más allá del argumento general, recuerdo especialmente. Uno de estos casos se da en la Andanzas número 175, "Payada Diabólica" (enero de 1970, edit. Dante Quinterno) donde el diablo, obsesionado con atrapar el alma del indio, lo desafía con una payada. De chico me asombré con la respuesta final de Patoruzú (que decreta la derrota de satanás) pero ahora, repasando la secuencia, veo una referencia al mundial de fútbol de la época (Argentina había quedado afuera en las eliminatorias!..lo que sería hoy una situación así!...y qué lejos estábamos de Menotti, Maradona, ni hablar de Messi...), una pregunta sobre el estado de sitio (contestada con inocencia y sin maldad subyacente por el indio) en tiempos del gobierno de Onganía...
Es interesante observar los gestos, la variedad de expresiones y el ingenio de Patoruzú para contestar, utilizando una habilidad poco mencionada y que nada tenía que ver con su fuerza física o sus millones.
Y un detalle final: el cuerno que hace sonar Patoruzú al final de la historia había pertenecido a su abuelo Patoruzek I y -como dice en una carta enviada por la Chacha- "...a su son milagroso se redimían los pecadores, y las almas que iban a caer en la tentación se salvaban..." Con tanta inocencia como el indio, puedo decir que en esa década del 70, que recien comenzaba, dicho cuerno hubiese sido por demás necesario. Pero bueno, ya sabemos que modificar la realidad para bien necesita de otras cualidades que nada tienen que ver con lo mágico.


Agregado (15 de setiembre): Miguel Dao en su blog suma datos en relación a esta historia. Esta posibilidad es uno de los aspectos que más me interesan: aportes que se entrecruzan para hechar luz a un tema. Como un seguidor suyo comenta que en otro blog hay andanzas de Patoruzu completas, recordé el siguiente: eltemplodelosantepasados.blogspot, y allí está esta historia en su versión de la Patoruzu semanal. Hecha esta justa mención de la fuente, agrego las últimas cinco páginas, haciendo la salvedad que como una de ellas tiene marca de agua, tomé la que publica Miguel (es justo esa) y de paso me ahorré el trabajo de escanearla de mi libro de La Bañadera del Cómic..... De esta manera, pueden ahora comparar ambas versiones.

domingo, 29 de agosto de 2010

SIULNAS, el imprescindible

El pasado jueves 19 de agosto Oscar Vasquez Lucio (Siulnas) recibió el Diploma Honorario otorgado por el Museo de la Caricatura Severo Vaccaro (donde también fueron agasajados Caloi, Diego Parés y Ediciones De La Flor).
Quiero transcribir las primeras líneas del prólogo escrito por Poroto Botana para el libro de dibujos de Siulnas "Todo en Rayas", publicado por Editorial Epidauros en 1985: "La generosidad intelectual de Siulnas es total, ha dedicado tiempo y esfuerzos a promocionar la obra de todos los humoristas argentinos". En efecto,los libros Aquellos personajes de historieta, El tango en el humor gráfico y escrito, los catálogos para el Museo de la Caricatura Severo Vaccaro y - especialmente - sus dos tomos dedicados a la Historia del Humor Gráfico y Escrito (que abarcan desde 1801 a 1985), además de colaboraciones para Todo es Historia y Pájaro de Fuego, son muestra cabal de aquellas palabras. Todo coleccionista o investigador no puede estar mas que agradecido por tales obras, que son además una guía de cómo trabajar con rigurosidad y esfuerzo.
Y,hasta donde sé, Siulnas desea publicar un tercer tomo de la última obra mencionada, que abarque desde 1985 a la actualidad, además de un diccionario enciclopédico de los dibujantes y redactores humorísticos, para lo cual en su propio blog indica los datos que necesita. Ojalá, entonces, que pronto pueda concretar ambos trabajos, y que una editorial a la altura se interese por editarlos.
Siulnas posee además una larga trayectoria como humorísta gráfico, a partir de su incursión en Cascabel (1947); pasando por Crítica, Mundo Infantil, Rico Tipo, Tia Vicenta, Billiken, El Hogar, etc. También editó y dirigió en la década del 70 su propia revista: Humorón.
Es por esto, y ya que él se ha dedicado a eternizar a sus colegas, que acompañan estas líneas algunos de sus dibujos, pertenecientes al libro antes mencionado Todo en Rayas: En el caso de las tiras, corresponden a sus personajes El perrito Boxi (publicado en los 70 en el diario Prensa Libre), El Gallo de Morón (sin datos) y Magolín (años 50 en Tio Vivo), respectivamente.