Maestros

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jueves, 9 de diciembre de 2010

Fútbol e historieta humorística (III)

Una de las oficinas de la empresa donde trabaja Teodoro desafía a la de nuestro héroe a un partido de fútbol por el asado. Como buen cadete, es él quien termina consiguiendo los jugadores que faltan para el equipo y quien, además, será la figura del encuentro.
Como lectores sabemos que Teodoro es más inteligente que cualquiera de sus compañeros o que el mismo jefe, pero por ahora es algo que está latente. Adivinamos que en el futuro sólo él podrá salir de la mediocridad de esa oficina. Mientras tanto, muestra sus aptitudes con la redonda.
Viuti, con su personal estilo, va delineando un partido donde no faltan las indirectas o, como en el caso del protagonista, frases que no salen del pensamiento de éste: conocedor del lugar que ocupa, sabe que lo mejor es callar.
Este fragmento de la historia se ocupa del partido en sí, más unas tiras dedicadas a los festejos, el baño y el comienzo del asado. ¿Es realmente un día de descanso y diversión o el mundo de la oficina se ha trasladado al parque?


Publicadas originalmente en la contratapa del diario Clarín durante la década del '80, estas tiras forman parte del primer libro de Teodoro y Cía, editado por De la Flor en 1981.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Fútbol e historieta humorística (II)

Si bien esta historia de La Barra de Pascualín pertenece a una revista de 1959, posiblemente la aventura original se haya publicado en Avivato. De cualquier forma, nos trasladamos a una época donde el verdadero clásico sudamericano era Argentina-Uruguay. Si, como supongo, esta aparición de Pascualín defendiendo el orgullo argentino (¿una selección barrial?) en cancha oriental corresponde a mediados de los 50 o antes, tenemos que tener en cuenta que Brasil venía detrás de los dos grandes equipos rioplatenses, no habiendo aún ni siquiera ganado su primer mundial. Es que desde principios de siglo ambos países se habían repartido la mayoría de los campeonatos sudamericanos y Uruguay ya tenía además dos títulos mundiales y dos medallas de oro olímpicas. Argentina había brillado principalmente en los '40 con grandes jugadores (así lo cuentan nuestros padres y abuelos) que lamentablemente no se dieron a conocer al mundo debido a la 2da. Guerra Mundial...
En este contexto, Héctor Torino armó un enfrentamiento "amistoso" en el cual se irán sucediendo circunstancias donde las presiones que soportan los jugadores de hoy son en comparación un juegos de niños.
Evidentemente, Torino amaba el fútbol ( e hizo vivir varios momentos futboleros a Don Nicola y Pascualín, juntos o por separado). No se puede pensar otra cosa cuando se inventa un partido tan delirante como éste. Se puede ver también que, a diferencia de Patoruzu, donde el partido ocupaba solo una parte de la historia o era el momento culminante de la misma, aquí prácticamente todo se desarrolla en la cancha, cosa que se me ocurre requiere de mucha habilidad e imaginación.
Con Don Nicola como figura invitada en el rol de árbitro (actividad más peligrosa que administrar un conventillo, como se verá) los invito a disfrutar un Argentina-Uruguay imperdible.



Héctor Torino: La Barra de Pascualín: "Amistoso Rioplatense", en La Barra de Pascualín Extra número 2, Super Libro bimensual, 15 de setiembre al 15 de noviembre de 1959.

Fútbol e historieta humorística

En un país como el nuestro donde todos los días brotan talentos para el dibujo y para el fútbol hasta de la más árida de las tierras, no sorprende que muchas veces ambos mundos se hayan unido a través de la historieta (tanto seria como humorística).

Para el segundo de los casos, he elegido a un quinteto de humoristas gráficos que bien podría tratarse de una delantera de selección. Es más, si entre los hinchas a un gran jugador se lo puede elogiar con un "dibuje, maestro", porqué no retribuir a estos dibujantes con un "la tiene atada" (la mano al lápiz).

El primero de ellos es Roberto Fontanarrosa con una de las historias de Semblanzas Deportivas: El conejo "Fumetti".

Pero atención!...que a lo humorístico se agrega una bellísima dósis de dramatismo y emoción. Eso de que el fútbol es la vida en 90 minutos es muy real... En suma, un Fontanarrosa extraordinario.





Roberto Fontanarrosa: Semblanzas Deportivas, Ediciones de la Flor, 1989

sábado, 4 de diciembre de 2010

La cola del diablo (IV)

Upa, con mucho coraje y responsabilidad, toma al toro por las astas y decide reemplazar a su hermano en la tarea solidaria que era habitual en éste y que ahora parece haber olvidado. Mientras tanto, Patoruzu sigue creyendo que el diablo cumplirá con su palabra. Pero será un gran error. Su enemigo empieza a llevar a cabo su maquiavélico plan.

Continúa la próxima semana...

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Esos raros personajes viejos (II)

En esta segunda entrega me pareció interesante incluir dos personajes - de autores y estilos diferentes - que, sin embargo, tienen una característica en común: no conocemos sus rostros.

Arturo, un mayordomo/mucamo y actor de reparto en la tira Don Fulgencio (de Lino Palacio, nacida en los años '30 en La Razón y que se desarrolló a través de varias décadas en diarios y revistas - la que llevaba el mismo nombre, Avivato, etc -) se destacaba por su carácter solemne y - principalmente - por no mostrar jamás su cara.
Dice al respecto Alan Pauls (1): "Arturo es (...) el paroxismo del humor gráfico de Palacio: un personaje definido exclusivamente por su relación de desajuste con los parámetros formales de la tira. Serio, atildado y circunspecto, su paso por la historieta es al mismo tiempo de una indiscreción escandalosa. El, el personaje sin cara, el excedente del cuadro, es el encargado de delatar ese carácter convencional que el dibujo, por definición, se obstina en naturalizar. Hace aparecer los marcos como coacciones, desnuda el reparto de visibilidades e invisibilidades que está en el corazón de la historieta, y obliga a los demás personajes a comparecer una y otra vez, ante las leyes del género."







Por su parte Lonka (de Atilio - Atilio de Angeli -) tenía su lugar en Cascabel ( segunda mitad de los '40: 1946/7) y también era "anónimo". La revista se encontraba en su ocaso ya que su formato se había reducido a la mitad del de sus comienzos y la tapa no presentaba color.
Siulnas (2) comenta: "Lonka era un personaje muy particular, ya que siempre apareció de espaldas en su historieta de la revista Cascabel. Dicen que ni su autor - Atilio De Angeli, que la creó en 1946 - pudo conocerle la cara. Y como Lonka no quería dar la cara, siempre hacía cosas que no lo obligaran a mirar al lector..."
Además, De Angeli utilizó el nombre su personaje para firmar algunos de sus dibujos.





Dos creadores distintos, épocas similares y un enigma que, según parece, jamás se develó. Justamente el hecho de mantener ese misterio es lo que hace atractivos a ambos personajes.

(1) Alan Pauls: Lino Palacio. La infancia de la risa, Espasa Humor Gráfico, Buenos Aires, 1995.
(2) Siulnas: Aquellos personajes de historieta (1912-1959), Puntosur Editores, Buenos Aires, 1986.
Las tiras de Don Fulgencio fueron extraídas del libro antes mencionado. Las de Lonka pertenecen a los números 256, 264, 266 y 268 (1946) y 277 (1947) de la revista Cascabel.