Este blog está dedicado al humor gráfico argentino y tiene como objetivo el repaso de los autores, las historietas y los personajes que le dieron brillo; basándose en el material de revistas, diarios, libros y otros documentos que ayuden a recordar momentos entrañables de este valioso arte y oficio, sin por ello dejar de referirse a la producción de los autores de hoy. En suma, un recorrido por una historia y una actualidad de indudable riqueza.
Maestros
domingo, 19 de febrero de 2012
Estrellas fugaces
Casi seguramente, la mayor parte de los personajes humorísticos que un día salieron a la luz como principales protagonistas de sus tiras se mantuvieron en ese lugar durante toda la existencia de las mismas. Existen, entonces, algunas excepciones. Por ejemplo, alguna vez, las historietas de Clemente y Matías se llamaron de otro modo...
Cronológicamente, debemos comenzar por la criatura de Caloi: el 7 de marzo de 1973 aparece en Clarín la tira Bartolo (un motorman de tranvía). Dice su autor:
“Yo me había propuesto hacer una tira suelta, libre, fresca y con mucho absurdo. Empezó llamándose ‘Bartolo’ porque Bartolo era el personaje principal. Y Clemente su ‘partenaire’. A poco de andar, me dí cuenta de que Bartolo había quedado muy atado a una visión nostálgica de Buenos Aires – de hecho, andaba en un tranvía, cosa pesada y que me costaba mucho dibujar y mover en cada cuadrito de la historieta -, de manera que favorecí la extinción de Bartolo (y su tranvía) y el ascenso de Clemente.” (1)
En efecto, casi tres años después (enero de 1976) la historieta comenzaba a llamarse Clemente y Bartolo; y para 1982, sólo Clemente. Basta revisar este período para comprobar cómo Bartolo va disminuyendo su presencia (y su importancia) paulatinamente, volviéndose ésta cada vez más discontinuada hasta transformarse en un fantasma de lo que alguna vez había sido. Es que Clemente, dueño de un carisma que tal vez ni su propio autor había planeado, ganó protagonismo con rapidez y los cambios se hicieron inevitables.
Con Bartolo o ya sin él, Caloi fue incorporando una multitud de personajes (Mimí, la Mulatona, Jacinto, el hincha de Camerún, las pulgas y hormiguitis, el Clementosaurio, el apuntador y muchos más que se destacaron pero que nunca dejaron su rol secundario) como de situaciones de gran diversidad (el fútbol, el ‘piscoanálisis’, la síntesis, la astrología, la política, etc) que ayudaron a esa libertad y a ese absurdo que él se había propuesto y que sigue manteniendo hoy, con la consolidación del color, del efecto "volúmen" y con su creación muy cerca de cumplir los 40.
Prudencio, de Fernando Sendra, nació en 1990 en la contratapa de Clarín. Pero tuvo una historia previa: en 1985, llamado de La Razón matutino, el dibujante presenta a Leandro, el pardo, al que luego el director rebautizó Prudencio, el reflexivo. Dice Sendra:
“Era un personaje que había sido una caricatura de mi cara y le había puesto patitas y manitos, después lo estilicé, claro…” (2)
Más tarde – tras la muerte de Viuti – Sendra fue llamado de urgencia de Clarín para cubrir su espacio. Y allí renació Prudencio, compadrito, tanguero y - como Bartolo – un personaje que se nutría de la nostalgia (aunque sin olvidarse de la realidad del momento). Cada episodio llevaba como título un brevísimo fragmento de la letra de un tango, y al noble y pacífico guapo lo acompañaban su novia María (por la cual regresaba) y un farolito parlante. Pero…
“Un día no sabía qué hacer. Estaba buscando tema y no se me ocurría nada, salvo algo con un chico que no tenía nada que ver con un guapo” (3)
Ese chico llegó un día para quedarse:
“Yo observaba algo que me preocupaba: el que se quedaba con el chiste era el chico, no el guapo. Entonces, medio para recuperar al guapo, lo saqué. Hice que la madre lo llamara a tomar la leche, ‘Matías, vení a tomar la leche’, y el guapo se quedaba solo. Lo bauticé Matías para sacarlo de la tira, no para meterlo.” (4)
Y así…
“En realidad sentía que el guapo era un personaje muy del pasado, de principios de siglo, y el chico era bien actual, más de psicoanálisis, de estudiar inglés (…). Eran dos mundos que colisionaban y no cuajaban bien. Un día que yo quería hacer el chiste del guapo, otra vez no me salía nada (…). Cuando cambié la óptica de Prudencio a Matías, el chiste salió instantáneamente. En un segundo había resuelto lo que me había costado tanto resolver. Ahí me dí cuenta que yo no quería hacer exáctamente un chico, sino un chico con un adulto. Cuando descubrí que la madre era una herramienta fundamental, empecé a usar eso, Matías apareció cada vez más y bueno… (5)
El domingo 8 de agosto de 1993 la historieta fue rebautizada con el nombre de Yo, Matías. Fue el regalo del autor para su personaje en el día del niño. Y Prudencio pasó definitivamente a ser historia.
(1) Catálogo "Clemente 30 pirulos" (muestra por los treinta años del personaje)
(2 a 5) Reportaje de Andrés Valenzuela a Sendra publicado en "Cuadritos, periodismo de historieta", 20 de junio de 2010.
Imágenes pertenecientes a:
Caloi: "Clemente y Bartolo 1", Ediciones del Pájaro y el Cañón, 1978
Gociol, Judith y Rosemberg, Diego: "La historieta argentina. Una historia"; Ediciones de la Flor, 2000
Sendra: "Prudencio y Matías 1", Ediciones de la Flor, 1991
lunes, 13 de febrero de 2012
Enrique Stein y el periódico El Mosquito
Cada edición constaba de 4 páginas impresas en papel de diario. En sus comienzos sólo una de sus páginas estaba ocupada por una caricatura, luego fueron las dos centrales y finalmente tres, con la consiguiente reducción del espacio dedicado a los textos.
Formaron parte de su redacción Luciano Cloquet, Victor Milhas y Eduardo Wilde (Julio Bambocha), entre otros.
En abril de 1867 se transformó en diario “burlesco noticioso y comercial”, publicando caricaturas sólo los domingos y presentando noticias, avisos de remates y hasta un folletín por entregas. Pero los resultados no fueron los esperados y en septiembre del mismo año volvió a su frecuencia semanal de los domingos.
Entre sus ilustradores se destacaron Henri Meyer, Adam, Julio Monniot – todos franceses -, el español Eduardo Sojo (Demócrito) y el (único) argentino Carlos Clérice.
Pero si hubo alguien que marcó un antes y un después en la historia de esta publicación, ése fue Henri Stein:
Nacido en París en 1843 (obteniendo allí su diploma de dibujante), se radicó en la Argentina a sus 22 años con la intención de dedicarse a la agricultura primero y a la apicultura después. Ante el fracaso de este objetivo se dedicó un tiempo a la ebanistería y a dar clases de dibujo elemental. Para ese entonces tuvo la oportunidad de conocer a Luciano Cloquet, quien estaba a punto de hacerse cargo de El Mosquito. Paralelamente, una probable crísis en la publicación impidió la aparición de la caricatura en el número 276. Ante la falta de ilustrador, en el siguiente, del 10 de mayo de 1868, Stein (quien cambiaría el Henri por el Enrique) presentaba su primer trabajo: allí se retrataba a sí mismo preguntándose que haría para hablar de la “feliz” situación en que se hallaba el país.
Políticamente, las decisiones de Stein dan mucha tela para cortar: las revistas colegas (opositoras a Roca) lo criticaron por su apoyo al militar. Más sugestiva es la siguiente anécdota: hacia 1874 El Mosquito se aliaba al autonomismo de Adolfo Alsina. Fue entonces cuando sus adversarios mitristas (Mitre, como Alsina y Nicolás Avellaneda, aspiraba a la presidencia ese año) le ofrecieron hacerse cargo del diario llamado precisamente La Presidencia. Stein (quien había llegado a director-gerente de El Mosquito en 1872 y sería director-propietario desde 1875, además de publicar en otros periódicos como El Plata Ilustrado, La Revista Criminal, Antón Perulero y La Orquesta durante esta misma década) aceptó la propuesta y pasó a criticar a su Mosquito bajo el seudónimo de Carlos Monet…
Y si bien para el propio Stein tal decisión era comprensible ya que - según el mismo había expresado - no era argentino ni político sino dibujante, el semanario (de esos mismos años) “Doña Mariquita” lo calificó como un “anfibio” que realizaba las caricaturas de ambos periódicos, escudado en que “ni la madre que lo parió” sabía de esto, vendiendo “su lápiz y escoba lo mismo á una virgen que á una ramera de las musiqueras” (1).
Mientras tanto, entre el siglo XX y el XXI, algunos historiadores consideraron esta actitud como un rapto de humorismo (el hecho de combatirse a sí mismo) y otros como un profesionalismo mercenario.
Con el tiempo, al no cumplirse sus ilusiones políticas primero, y al no aceptar a Alem y el radicalismo después, Stein decidió en 1890 vender el título de El Mosquito a una sociedad anónima, aunque continuó a cargo de la administración y de los grabados. Sin embargo, con la aparición del periódico Don Quijote y (producto de las diferentes ideas de cada uno) la puja con El Mosquito, Stein - fatigado - decide cerrar su periódico, siendo el último número el 1580 (del - como se expresó al comienzo - 16 de julio de 1893).
Se dedicó así en exclusividad y durante 25 años (hasta su muerte el 17 de enero de 1919) a vender libros, lápices y papeles en el local que había abierto en 1881, instalado en la recientemente creada Avenida de Mayo.
Las imágenes siguientes pertenecen al Gran Almanaque del Mosquito para 1880 con más de cien caricaturas y dibujos, por H. Stein (2) y apuntan irónicamente a personajes como Roca, Mitre, Sarmiento y Alvear, entre otros, "burlándose con total libertad de las pretensiones de todos" (3).
viernes, 10 de febrero de 2012
Siglo XIX: El reino de la caricatura
Si bien por entonces podían observarse algunas secuencias historietísticas, en aquellos cien años prevalece largamente la caricatura política.
Dedicarse a este tema conlleva incorporar con mayor énfasis datos históricos, ya que si bien en muchos casos está claro de qué se está hablando, en otros se hace necesario saber a qué hecho se refiere la caricatura del caso. Trataré de cumplir con tal premisa en la medida de lo posible.
De todas formas, lo verdaderamente importante es la lista de publicaciones (muchas más que las conocidas El Mosquito y Don Quijote) y de ilustradores (César Hipólito Bacle, José María Cao Luaces -Demócrito II -, Manuel Mayol -Heráclito -, Eduardo Sojo - Demócrito I -, Henri Stein, entre otros y sin desmerecer a los no mencionados), de quienes hay mucho para decir.
Por lo pronto quisiera presentar una lista de algunos de los libros y catálogos, además de artículos de revistas y de la web, referidos en parte o en su totalidad a este tema considerando que podrían ser útiles a quienes se interesen en el mismo. Ellos son (cronológicamente):
LIBROS
Qué es la caricatura (Columba, Ramón; Editorial Columba, 1959)
La caricatura política argentina (Dell’ Acqua, Amadeo; EUDEBA, 1960)
El cumpleaños de El Mosquito (Danero, E.M.S; EUDEBA, 1964)
La revista Caras y Caretas (Ruffinelli, Jorge; Galerna, 1968)
El Humor Gráfico (Trillo, Carlos y Bróccoli, Alberto; Centro Editor de América Latina, 1971)
Historia de la historieta argentina (Trillo, Carlos y Saccomanno, Guillermo; Ediciones Record, 1980)
Historia del humor gráfico y escrito en la Argentina (tomo I, Vásquez Lucio, Oscar E.; Eudeba, 1985)
Crónica del humor político en la Argentina (Palacio, Jorge - Faruk -; Sudamericana, 1993)
La historieta argentina: De la caricatura política a las primeras series (Gutiérrez, José María; Ediciones Biblioteca Nacional y Página/12, 1999)
Humor y política - Un estudio comparativo de tres publicaciones de humor político (Matallana, Andrea; Libros del Rojas, 1999)
Historia de Revistas Argentinas (AAVV, AAER, 2001)
Bicentenario/200 años de humor gráfico: Primera Centuria 1810-1910 (AAVV, MUDI, 2010)
CATÁLOGOS
Sexta Bienal - 100 años de humor e historietas argentinos (AAVV; Municipalidad de Córdoba, 1986)
Los presidentes y el humor (AAVV, Manrique Zago Ediciones,1989)
Política y Humor: Sarmiento en las caricaturas de Stein y el humor de hoy por Nik (Diana Klug y otros, Museo Histórico Sarmiento, 1998)
Del Noventa al Centenario (Matallana, Andrea; Libros del Rojas, 2001)
Caricatura política Siglo XIX (Matallana, Andrea y Valdéz, María José; MUDI, 2005)
Museo de la Caricatura Severo Vaccaro – Algo más que un siglo de humor (Siulnas; Museo de la Caricatura Severo Vaccaro/ Fondo Cultura Buenos Aires, 2005)
Presidentes… (AAVV, Museo Casa Rosada – MUDI, 2006)
La Argentina sin careta: Jose María Cao (AAVV, Fundación OSDE, 2007)
Bicentenario: 200 años de Humor Gráfico (AAVV, MUDI, 2009)
Don Quijote en la Argentina: Caricatura política del siglo XIX (Neveleff, Julio; Fundación OSDE, 2010)
José María Cao: padre de la caricatura argentina (Neveleff, Julio; MUDI, 2011)
REVISTAS
Vasquez Lucio, Oscar (Siulnas): El poder y la sátira (en Todo es Historia número 254, 1988)
Seoane, María y Santa María, Víctor: La tragedia y la comedia de la Argentina - 1898/2008 - (cuaderno nro. 7 de la revista Caras y Caretas, Fundación Octubre, Trabajadores de Edificios, 2008)
WEB
Avila, María Ximena: Sátira, caricatura y parodia en la Argentina de fines del siglo XIX. Un caso paradigmático: el periódico “Don Quijote” (1884-1903) de Buenos Aires
(http://www.ull.es/publicaciones/latina/aa2000tma/131ximena.html)
Ogando, Mónica: El Mosquito (extracto de lo publicado en el tomo IV de Historia de Revistas Argentinas, AAER/ http://www.learevistas.com/notaHistoria.php?nota=10)
Boyadjian, Carlos: Don Quijote (publicado en Historia de Revistas Argentinas, Tomo III, AAER / http://www.learevistas.com/notaHistoria.php?nota=9 )
Pignatelli, Adrían Ignacio: Caras y Caretas, publicado en Historia de Revistas Argentinas, Tomo II, AAER/ http://www.learevistas.com/notaHistoria.php?nota=6)
Desde ya, la mayoría de las imágenes a subir aquí pertenecerán a estos ejemplares. Sólo algunas serán tomadas de publicaciones originales. En ambos casos buscando que la calidad de las ilustraciones sea lo suficientemente buena.
Para empezar, en la próxima entrada , una selección del “Gran Almanaque del Mosquito para 1880, con más de cien Caricaturas y Dibujos, por H. Stein”.
Nota: Al 27 de febrero de 2012 he agregado un suplemento de Caras y Caretas (ver "Revistas"). Es posible que, a medida que descubra o adquiera otras publicaciones, vaya actualizando esta entrada. Y, si bien la primera etapa de la mencionada revista se inicia prácticamente con el fin del siglo XIX, considero que no la podemos soslayar.
De hecho, analizadas desde sus características políticas, ideológicas, históricas, sociales, culturales, etc, las centurias no suelen finalizar de forma tajante por obra y gracia de un número (en este caso: 1900) sino que (según las variables indicadas) pueden comenzar y/o terminar en fechas más difusas. De ahí la importancia de hablar de épocas, eras, edades, etc, más que de siglos. De todas maneras, aquí no seremos tan pretenciosos. Al fin y al cabo sólo se trata de brindar un aporte más para el rescate de un grupo de dibujantes y sus valiosas obras.
Nota (2): 11/03/2012: Se agregó el catálogo Política y Humor.
Nota (3) : 19/03/2012: Se agregó el catálogo Bicentenario, 200 años de Humor Gráfico.
sábado, 4 de febrero de 2012
Chicas de historieta: La señorita Pilar
viernes, 3 de febrero de 2012
Mundo Quinterno y la ley de la calle
Para los que seguíamos este blog de Hernán (y con anterioridad, “Releyendo Historietas”) no había dudas de que se trataba de un trabajo excelente, siempre con el cuidado por brindar imágenes de calidad tanto en las tapas como en las historietas. Incluso, últimamente, se encargaba de restaurar viejas páginas de Patoruzito para mostrarlas como si se tratara de un libro nuevo.
Gracias, Hernán, por tu esfuerzo, que trajo sólo alegrías a todos los lectores. Espero que en un futuro muy próximo puedas rearmar tu blog (con las precauciones y “defensas” del caso) y así volver a intercambiar opiniones y la pasión por este mundo tan creativo.
Primeras novedades del 2012
Esta Fierro también incluye, en lo referente al humor, una página con cuatro tiras de En línea directa, a cargo de un dibujante que se viene destacando desde hace tiempo: Iñaki.
También está en la calle Comic.ar, con la segunda entrega del juego de cartas de la historieta argentina y páginas humorísticas a cargo de Marcos Vergara, Löwy, Kappel y Rovella (aunque en este momento su querible personaje Brunella no la está pasando nada bien).
Por supuesto, ambas publicaciones ofrecen además su variada gama de historietas habituales y nuevas.
Pasamos a los libros: La Editorial Común presenta Cosas que te pasan si estás vivo, casi 200 páginas con las historietas de Liniers parecidas en ADN Cultura (La Nación) y que narran hechos de su vida cotidiana. Se puede elegir entre dos versiones: tapa blanda o la edición especial en tapa dura, con grabado numerado y firmado por el autor (es conveniente darse una vuelta por el blog de la editorial y consultar detalles).
De la misma editorial se anuncian otras muy interesantes propuestas: Humor mío (Iñaki), Bife Angosto 3 (Sala), Lucha Peluche 2 (El Niño Rodríguez) y Prehistoria de la historieta argentina (Judith Gociol - José María Gutiérrez).
Por otra parte, el comienzo de este 2012 ha traído algunas páginas nuevas bajo el brazo de la web:
Soretes Azules, blog sobre Carlos Trillo con publicaciones diarias y las firmas de Andrés Accorsi, Diego Agrimbau, Laura Vazquez Hutnik, Lucas Varela y Pablo Túnica. Entrevistas, historietas, reseñas y mucho más sobre este gran guionista argentino.
viernes, 27 de enero de 2012
1 tema, 5 autores
Lino Palacio (década del 40)
Luis J. Medrano (Almanaque Alpargatas, 1946/7)
Viuti (década del 80)
Raúl Fortín (dibujos) - Maicas (guión), años 80
Maitena (década del 90)
Lino Palacio: ilustración tomada del libro Humor con amor se paga, Hyspamerica, 1989.
Luis J. Medrano: La Argentina que ríe (de Andrés Cascioli y Oche Califa), Fondo Nacional de las Artes, 2008.
Viuti: No pido la palabra (del mismo dibujante), De la Flor, 1982.
Raúl Fortín: Fortín Inquieto (con guión de Maicas), Hyspamerica, 1989.
Maitena: de su libro Mujeres Alteradas 3, Atlántida, 1997.
jueves, 26 de enero de 2012
Un enero complejo
Pero mis últimos días de vacaciones - muy sencillas pero necesarias - coincidieron con la multitud de artículos y sus respectivos comentarios acerca de la última tira de Bife Angosto (por Gustavo Sala) publicada en el suplemento NO del diario Página/12.
A esta altura, ya está casi de más explicar de qué trata la tira. Tal vez ahora la cuestión resida en ir de a poco analizando qué se ha dicho sobre ella y cómo.
Desde el vamos hay que pensar que es prácticamente imposible pretender llegar a un acuerdo absoluto. Estamos hablando de una problemática que da lugar a múltiples reflexiones ya que la situación irremediablemente nos atraviesa (al menos para quienes nos interesa el tema), pasa por nuestra interioridad para que surjan luego las palabras. Por eso es difícil no expresar sino lo que se siente desde el alma, coincidamos o no con cada caso. Por eso mi propia palabra en este post tendrá aciertos y errores que, claro, no serán los mismos para todos.
Ha sido (y es) este tema cabal ejemplo de algo que vengo observando desde que se permite en los medios periodísticos (o de cualquier otra índole o temática en internet) dejar un comentario: la intensa agresividad e intolerancia ante la opinión con la que no concordamos, hecho que daría lugar a una investigación y análisis de la sociedad argentina (o de parte de ella) desde lo psicológico y lo sociológico, y que arrojaría (no hay que ser demasiado inteligente para darse cuenta) unas conclusiones bastante negativas.
Pero volviendo al caso puntual (asumiendo que – por una parte - es un comentario tardío y por lo tanto inferior en valor a quienes dieron su opinión inmediatamente, y que - por otra - necesité tomarme un tiempo para reflexionar, tal vez por mi propios límites) lo primero que quiero decir es que este blog no va a proponer divisiones (mucho menos alentar odios o peleas), que trata de entender el sentir de cada parte, y que sí promueve el acercamiento, el diálogo, convencido de que este es un hecho para tomar como un aprendizaje y por lo tanto merecedor de hacer el esfuerzo de escuchar al otro, para ejercer ese tesoro en el que los argentinos desde hace casi treinta años nos encontramos y que a veces no terminamos de valorar y aprovechar: nuestra condición de ciudadanos en un estado democrático. Y que para ser dignos de él, tenemos que poner en práctica las actitudes mencionadas, dicho esto sin pontificar, apenas desde el lugar de una persona más entre tantas.
Vengo leyendo las historietas de Gustavo desde hace bastante tiempo y no me ha parecido que alguna de las mismas tuviese como objetivo alentar la actitud descriminatoria o el odio al supuesto diferente. Sala tiene un humor particular, que gustará o no, se le dará valor o no (para gustos no hay nada escrito y va como prueba un viejo e inhallable libro donde se descalificaba a Mafalda y a sus amigos, aunque suene increíble) pero que tiene el mérito de hacer su humor, un humor reconocible, un estilo propio, algo más que difícil de conseguir para cualquier dibujante o artista cualquiera sea el medio mediante el cual se exprese. Y creo que no ha tenido ninguna intención de ofender, aunque muchos hayan entendido lo contrario. Aquí, entonces, está el primer punto decisivo: la intencionalidad con la que se hacen las cosas. Permítanme un ejemplo burdo: si sé que mi amigo tiene la uña del dedo gordo del pie derecho encarnada y en un momento en que estoy con la mente en otra cosa lo piso, bien puede enojarse y mucho conmigo y decirme que tendría que haberme fijado por dónde caminaba, pero jamás podría decir que lo hice a propósito. Bueno, Gustavo aplicó su humor, no se dió cuenta por dónde caminaba (no en cuanto al tema, sino a lo que podía provocar en otros), pero no hubo en él la intencionalidad de herir.
Sí se puede decir que pudo haber hecho una excepción al hecho de plantear humor con cualquier tema teniendo en cuenta que otros podrían sentirse mal. Un nuevo ejemplo burdo: puedo hacerle un chiste (tonto e insípido para mí) a un amigo, pero si él me dice que esa temática le duele, debería evitar ese chiste, aunque no esté de acuerdo con su manera de sentir. Tal vez ese detalle le faltó ver a Gustavo…
Pero… ¿quién soy yo (quienes somos) para condenar cuando todos cometemos errores todos los días todo el tiempo?
Y a partir de tal pregunta entra el tema de la tolerancia: la comunidad judía - comprensiblemente - se sintió dolida. Se enojó, criticó con dureza. Perfecto, ¿pero eso da lugar a considerar a Sala un eterno condenado?
Me parece que pensarlo como enemigo es un gran error. Tanto como considerarlos así (por una actitud discriminatoria) a todo hombre y mujer judia que camina por estas calles.
Las divisiones entre los seres humanos no están dadas por pares como negro-blanco, creyente-ateo, oficialista-opositor, incluso (si se me permite lo pueril en este contexto) Boca-River y tantos otros.
La única división en este mundo está dada (aunque suene ingenuo) entre la gente que es buena (con los errores y esa porción de oscuridad que todos tenemos) y la gente que no lo es. Gustavo forma parte del primer caso. Los hombres y mujeres judíos (no generalicemos incluyéndolos dentro del grupo que quiere solucionar las cuestiones políticas mediante las armas, que los hay en todas partes, cualquiera sea el credo o ideología) pueden ser buenos o no, pero se trata de una cualidad común a todo grupo. No se deduce, como decía antes, bondad o maldad por género, religión, color de piel, etc, sino por lo que cada uno es fuera de eso.
Ellos y Gustavo trabajan, tienen sus familias, tienen sus dolores a cuestas, sus ilusiones, asuntos comunes a la mayoría. ¿Dónde están las diferencias?
Pensemos en la orquesta de jóvenes que armó Daniel Barenboim en estos últimos años. Similarmente, ¿no merece la situación tratada búsquedas de acercamiento, de diálogo? Una forma de crecimiento como artista para Gustavo y una manera de apaciguar ese injusto lugar de marginalidad que algunos le dan a la comunidad mencionada (marginalidad que, dicho sea de paso, se aplica a muchos otros).
Sí, prefiero a los Cristo, a los Drs.Schweitzer y Maradona, a los Alfredo Palacios, Illia y Alicia Moreau, a los Gandhi, Luther King, Lennon (aunque como alguna vez me dijeron a la mayoría los hayan asesinado y a los que no, los hayan olvidado). Todos estuvieron más preocupados por poner el cuero propio en juego que mandar a los demás a hacerlo, y eso es mérito de muy pocos.
Por eso no puedo evitar mi espíritu contemporizador. Aunque este blog sea una botellita perdida en medio del océano de la web.
sábado, 7 de enero de 2012
Divito y aquellas "¡Chicas!"
Antes de llegar a Patoruzú, José Antonio Guillermo Divito (luego Guillermo Divito, o Willy para sus amigos) publicó en El Hogar, Semana Gráfica y en el diario Crítica. En la primera de estas, apareció la versión inicial de sus Chicas. Después, la editorial de Dante Quinterno recibió muy elogiosamente a Guillermo. Allí expandió su creatividad y sus bellísimas protagonistas tuvieron un lugar. Sin embargo, luego de algunos años todo cambió. La leyenda dice que se fue enojado de Patoruzú porque Quinterno le negó un aumento. Otra versión cuenta que el creador del indio le pidió que alargue las faldas de sus chicas, exigencia que llevó a Divito a fundar Rico Tipo, para no sentirse limitado. A esto debemos agregar que más allá de la veracidad o no de estos hechos, el dibujante siempre quiso tener su propia revista, consciente de su gran capacidad.
Patoruzú 117 (1939) y 125 (1940)
Así, la popularidad de sus figuras femeninas creció enormemente, hasta transformarse en moda. Dice Alan Pauls:
"Como toda moda, las Chicas no impusieron solamente un modelo de ropa sino de físico. Había que tener cintura finita , y así creció la venta de trusas que ceñían el cuerpo (...). Las casa de modas publicaban sus avisos en Rico Tipo con dibujos del mismo Divito, lo que funcionaba ya como una identificación absoluta entre humor y moda (...). Lo que las Chicas! exaltaban siempre era lo moderno. Desde luego las casa de ropa que buscaban identificarse con los chistes, nunca eran las caras sino las populares (...). Las Chicas! funcionaban del mismo modo que los avisos publicitarios: a través de la creación de un modelo imaginario. Podemos decir que el proceso fue el siguiente: Divito dibujaba inicialmente a las Chicas! apenas con humor, de a poco ve que los rasgos que él crea con fines puramente humorísticos, o para exaltar el sex-appeal de sus personajes, son tomados literalmente. Entonces Divito completa la cadena buscando deliberadamente imponer ciertos modelos, buscando también, como sus lectoras, lo moderno. Este ir y venir entre la realidad y el dibujo, no es algo que sólo se nota ahora a la distancia: en su momento se tenía muy clara conciencia de que el límite entre la influencia de Divito sobre la moda o de la moda sobre Divito era muy borroso." (1)
El mismo Pauls cita a M.E. de Montaldo, autor de una nota para la revista Dibujantes en 1953, quien expresa:
"(...) Es muy difícil establecer si hubo un original inspirador o si la colectividad toda - la colectividad femenina - se entregó apasionada a dar realidad a la imagen creada." (2)
Rico Tipo 57 (1945)
Las Chicas! pasearon su belleza durante tres décadas (hasta la muerte del dibujante en un accidente automovilístico en Brasil en 1969, poco tiempo antes de cumplir 55 años), a veces silenciosamente (bajo las miradas y las opiniones ajenas) y en otras ocasiones charlando entre sí o pensando en voz alta (comentarios irónicos o punzantes sobre alguna colega, por lo general para resaltar más o menos indirectamente un supuesto defecto o falla - edad, fracasos amorosos, etc - , o una relación considerada turbia con algún hombre). En todos los casos, la época ponía sus límites para el erotismo, tanto en la audacia de las vestimentas como en lo que se decía (prevalecía la insinuación, quedando para el lector las deducciones correspondientes). Aún así - y aunque hoy nos parezcan ilustraciones y textos ingenuos -, para aquellos años significó un gran cambio, un salto muy importante que luego se iría ampliando con la llegada de Satiricón, más tarde con SexHumor y actualmente con las versiones más grotescas o absurdas de autores como Parés o Sala.
Album Chícas! (1948)
Rico Tipo 1954 (Edición especial de Año Nuevo)
Pero qué mejor, para finalizar, que la palabra del propio Divito (una verdadera clase de dibujo, además):
"Cuando después de una serie de ensayos y bocetos, me resolví a publicar por primera vez una de mis 'chicas', confieso que ni sospechaba la popularidad que iban a adquirir tan rápidamente. Es probable que muchos hallen un ligero (o marcado) sabor a vanidad en la afirmación que antecede, pero válgame la sinceridad de la misma, que implica reconocer que al crear a mi 'chica' no aspiraba a la fama, no imaginaba la difusión que podría tener mi dibujo, y no creía que una interpretación personal de la mujer pudiera suscitar tantos comentarios. Todo fue una pura coincidencia, que tuvo su orígen en unos cuantos trazos de lápiz: me limité a plasmar en el dibujo el tipo de mujer que me gustaba..., y resultó que era el que le gustaba también a mucha gente.
(...) Mi 'chica' no responde a un tipo real y determinado de mujer, pues jamás he trabajado con modelos vivientes. En esto tuve la primera gran sorpresa de mi vida: primero creé a la 'chica' ... ¡ y después comencé a verla en la calle!
Muchos me discutieron el dibujo, alegando que la 'chica' no existía en la vida real, que se trataba de una figura exagerada, yo terminé la discusión muy pronto diciendo que sí (...). Mi 'chica' es un producto de pura imaginación, y se fue concretando mediante la unión de ojos de este color, cabellos de aquel otro, cintura de cierto tipo de mujer, bocas de otras, y piernas de otras más. De esta amalgama conseguí por fin formar el conjunto que había de satisfacerme desde el punto de vista estético, conseguí darle personalidad, que luego subrayé en la vestimenta, en la armonía de los colores y en el toque ligeramente sensual de la línea.
(...) Después las 'verdaderas' trataron de asemejarse a ella en muchos otros aspectos (...). Hay un armonía tal en esas exageraciones , que alejan decisivamente al dibujo de la caricatura. Me parece que ahí está el secreto: lo que conviene exagerar, lo exagero, lo otro, no; y esta mezcolanza un poco heterogénea desde el punto de vista clásico, produce una 'chica Divito'.
Me adelanto a decir ahora, que una joven que saliera a la calle con el físico adaptado exáctamente a esta línea, resultaría la caricatura de mi 'chica'.
(La misma) tiene lo que los norteamericanos llamaron primero sex-appeal, luego it, y más tarde oomph. Lo tiene en la boca, en la forma tenuemente almendrada de sus ojos, en su nariz respingada, en la cabellera abundante y ondeada que cae como una cascada sobre los hombros, o se alza en una masa compacta rematando su esbelta figura. Lo tiene en su cuerpo, en sus piernas, en su forma de vestir y en sus zapatos. Lo tiene en su modo de andar, erguido, orgulloso y seguro, porque conoce perfectamente la armonía de su cuerpo.
Por eso también, y aunque rabien muchos petisos, mi 'chica' es siempre alta; considero que para que la línea sea elegante, debe ser larga, proyectarse en esa dimensión todo lo que sea necesario, hasta allí donde la proporción exija que se corte, para armonía del conjunto.
Para que todo esté de acuerdo, la forma de vestir de mi 'chica' suele parecer exagerada, en el diseño y en el colorido; pero eso le da, creo, una gran personalidad. No me gusta copiar, y por ello muchas veces hago mallas o vestidos que no figuran en el surtido de ninguna casa de modas, y sólo existen en mi imaginación.
En síntesis, pienso que esta 'chica' debió ser irresistible expresión estética de mi subconsciente, a la que mi consciente dió forma...y ¡palabra de honor que está encantado de haberlo hecho! (3)
(1) y (2) Pauls, Alan: Rico Tipo y las chicas de Divito; Espasa Humor Gráfico, 1993.
(3) Divito: Album Chicas!; D. Ediciones, 1947 (la fotografía del dibujante también pertenece a este album).
sábado, 31 de diciembre de 2011
Fin de año, a través del tiempo
Estos ejemplos referidos al fin de año, apenas cinco entre infinitas posibilidades, marcan algunas variantes. Dá para mostrar mucho más; una promesa para este año a punto de comenzar...
Ko-Ko (Lino Palacio) en Don Goyo, década del 20
Mi sobrino Capicúa (Adolfo Mazzone), en Patoruzú semanal, década del 40
Mafalda, por Quino, años 60
Tabaré, de su libro "Patología del Humor", década del 80
Macanudo, por Liniers (diario La Nación), hoy mismo
Tarjeta 2012 de Marcos Severi (¡Gracias!)
martes, 27 de diciembre de 2011
Gustavo Sala presenta sus trabajos en España
Gustavo Sala: "Soy fan de la escuela de Robert Crumb"
El argentino Gustavo Sala es uno de los dibujantes de cómic humorístico más brillante, rompedor y salvaje de los últimos años, recuperando ese espítiru gamberro que tenían míticas revistas de la transición como El Víbora o El jueves en su primera época. Y acaba de pasar por España para firmar ejemplares de su libro El baño violeta (Diábolo Ediciones), que recopila dos de las series más rompedoras del autor: El baño y Violeta macho.
"Es una recopilación de dos series enmarcadas en el humor negro, aunque algunos lo han definido como surrealismo escatológico, asegura Sala. Se publicaron en la mítica revista Argentina 'Fierro'.
"Por un lado son chistes brutales y directos y por el otro quería experimentar con la vuelta de tuerca del guión y jugar con el absurdo, con las cosas que aparecen por que sí. Me gusta todo tipo de humor y no tengo prejuicios así que lo junto todo en una ensalada y salen cosas muy interesantes".
'No quiero entrar en detalles, pero el nivel de locura por viñeta es sencillamente insuperable.", asegura el también humorista, Paco Alcázar, en el prólogo.
Humor universal
"En El baño violeta, asegura Sala; hay algunas citas sobre músicos, personajes de la tele y de la cultura “chatarra” de Argentina que no van a conocer en España, pero como todo está sacrificado al guión, en ningún momento el lector se va a quedar fuera, sino que lo extrapolará a algún personaje similar conocido en España. Vais a entender que se trata de un cantante".
"A mi me pasaba lo mismo con las historietas que llegaban a Argentina de El Víbora, Paul Auster, y muchos artistas artistas españoles o americanos. No entendía muchos giros del idioma como “me flipa”, “me corro” y cosas así. Pero siempre me parecieron alucinantes. No me dejaban fuera, sino al contrario, me parecían mucho más ricos. No sé si al español le molestarán los modismos y vocablos argentinos, pero no creo que haya ningún problema".
"Las ideas no las saco mucho de la actualidad, asegura Gustavo. Tengo unas viñetas en las que parodio más a la farándula de la política, la televisión, la música... Pero en las historietas que considero más de autor, como El baño violeta me gusta trabajar a dos niveles, por un lado la influencia de la gente de la calle, el Facebook, la influencia de la tele, la moda, la música, el consumo en general… y por el otro el surrealismo, el costumbrismo mezclado con el delirio marciano".
"Mi dibujo es humorístico, y me gusta que vaya hacia lo grotesco, la cosa más cruda, asegura Sala. Soy fan de la escuela de Robert Crumb. Me acuerdo que lo descubrí en La historia de los cómics de Javier Coma, en mi juventud me influyó mucho la historieta española que llegaba a Argentina, y aluciné con el capítulo que dedicaban al Underground americano, con Shelton, la revista 'Zapping', el LSD y la locura de los dibujantes de los 70 en California... Y dije: "esto es impresionante. Me gusta el humor “desfachatado”.
"En Argentina he tenido la suerte de que me dejan “irme al carajo”, en mi estilo de humor, sobre todo en la revista 'Barcelona' que es un semanario, como 'El Jueves' de aquí, también en la revista 'Página 12' y en 'Fierro', ahí puedo hacer lo que quiero. Como algunos grandes dibujantes españoles también rompedores, como Paco Alcázar, que también tiene un discurso muy fuerte, en el dibujo, la estética, lo que cuenta".
"La historieta en Argentina está ahora muchísimo mejor que hace diez años e incluso que hace cinco, confiesa Gustavo. La aparición de muchos “sellos” (editoriales) pequeños de fans y de los propios dibujantes metidos a editores, que tratan de contar algo diferente, va descentralizando la cultura de la historieta de de Buenos Aires, que fue la que centralizaba "la movida".
"En Argentina hay muchas líneas estéticas"
"Ahora en ciudades como Rosario, Córdoba, en la Patagonia empieza a haber salones, crítica, aficionados, autores… Es un buen momento para la historia de autor y los proyectos personales. El objetivo más difícil es lograr la distribución fuera del geto de las tiendas especializadas, pero se está consiguiendo gracias a las grandes librerías que apuestan por el cómic. Yo creo que va a seguir creciendo".
"En Argentina, continúa Sala, hay muchas líneas estéticas, lo cual es muy interesante. Hay autores muy diversos como Liniers, con una historieta muy personal, entre poética melancólica, de autor, retro. Hay otros como Sergio Langer o Diego Parés que hacen un humor más visceral, más guarro, como el mío. Y muchos que dibujan Ciencia ficción, costumbrismo, biografía. Hay mucho para elegir".
"Hablar de un resurgimiento del cómic argentino es medio exagerar, puntualiza Gustavo. Hay un movimiento, pero es endogámico, son siempre las mismas caras. La prensa seria está apoyándolo, aunque deberíamos tener medios más grandes como los españoles para que aparezcan fuera de la prensa especializada. Pero la historieta para el público argentino común sigue siendo el Eternauta, Mafalda, Fontanorrosa… lo de toda la vida".
"Hay autores como Luca Varela, Federico Casas, Diego Grimbau… un montón que siguen teniendo mucha obra publicada en Argentina y el mundo, pero son desconocidos para el gran público".
"En la historieta todavía hay caminos desconocidos"
"No creo que el cómic pueda cambiar la sociedad, sería muy ingenuo, rimbombante, casi épico, asegurarlo, pero tampoco descarto que sea imposible. Cómics como Carlitos y Snoopy (Peanuts) seguramente ha cambiado las decisiones de muchas personas en casos puntuales, pero son casos excepcionales".
"Pero en el lenguaje de la historieta todavía hay autores que muestran que hay un camino desconocido. Hay cada vez más posibilidades. Todo eso hace que uno quiera estar a la altura y hacerlo lo mejor posible".
Fotografía (detalle) de Jesús Jiménez
sábado, 24 de diciembre de 2011
Mensaje del 24
"A partir de hoy, estaremos ausentes, tomando un descanso, para regresar con ustedes el 7 de enero del 2012!
Atentamente: la lechuga, pan integral, granola, queso light, yogurt,barritas de cereal, pechuga de pollo, coca light y agua purificada.
(Dedicado a todos los seguidores de este blog, a los visitantes ocasionales, a todos los que dejaron un comentario o simplemente se detuvieron a leer un texto o disfrutar de una imagen. Y de manera especial a todos los que he podido conocer personalmente o a través de mails particulares. ¡Gracias!)
























































