Maestros

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sábado, 5 de diciembre de 2015

Publicaciones humorísticas argentinas (I): Siglo XIX






¿Cúal es el propósito de esta nueva serie de entradas para el último mes del año?
Transitar el extenso y rico camino de las publicaciones de humor gráfico argentino. Para ello, hemos seguido algunos criterios:

- Se consignan aquellas que contienen caricaturas (en especial, del siglo XIX), dibujos o chistes sueltos, o agrupados temáticamente, historietas breves y extensas con o sin personajes fijos. 
- Entonces, quedan excluídos los periódicos unicamente de humor escrito, las revistas que presentaron humor gráfico pero que no estaban dedicadas en particular al tema (de actualidad social/económica/política, deportivas, de espectáculos, para el hogar y la mujer, etc). Excepciones: las revistas infantiles y las que, conteniendo historietas serias, tambien presentan un material de humor importante.
- Abordaremos no solo las revistas porteñas,  sino también todas aquellas surgidas en interior de nuestro país de las cuales tengamos conocimiento (se reciben aportes).
-  No nos referiremos a ningún autor o creación en particular.  En cuanto a las imágenes, solo habrá unas pocas a modo ilustrativo o de referencia.
- El objetivo, en definitiva, será ofrecer un panorama general de lo publicado (dividido por décadas) mediante cuadros sencillos que indican el período aproximado de vida de los ejemplares.
- Evidentemente, no estará aquí todo lo surgido en más de un siglo y medio. Pero, quizá, para muchos cierto material resulte una novedad y promueva el deseo de conocerlo, de saber de qué se trata.
- Una vez más, todo apunta a revivir páginas perdidas en el tiempo, poco difundidas, muchas  verdaderas joyas no solo para el lector o coleccionista, sino para quienes -a través de ellas- buscan tener una mirada diferente para sus propios proyectos.
- Habrá errores tal vez imperdonables, algunas dudas, olvidos menos perdonables aún... Por estos motivos, como siempre, están invitados a realizar los comentarios, correcciones y sugerencias que crean convenientes. Del ida y vuelta de los aportes todos nos beneficiaremos.

Esta primera entrega incluye principalmente periódicos, una constante del siglo XIX, con su agudo humor satírico y brillantes caricaturas. 
Hasta que un día, primero gracias a los "Almanaques" y luego merced a Caras y Caretas, nace el mundo de las revistas humorísticas, que tendrá un crecimiento sostenido e imparable hasta llegar a sus décadas de oro.




Título 


1860/69

1870/79

1880/89

1890/99

El Mosquito






La Presidencia






La Tijera






La Farsa Política






Gran Almanaque del Mosquito






El sombrero de D. Adolfo






El Bicho Colorado






Antón Perulero






La Cotorra







El Jaspe (Córdoba)






El Zancudo (Tucumán)






La Broma






El Cascabel






La Mariposa






Don Quijote






La Cabrionera (Rosario)






La Bomba (Rosario)






El Mundo Humorístico






Almanaque Don Quijote






Rigoleto






Caras y Caretas






El Cachafaz






La Viuda






Los Sucesos Ilustrados






Arlequín











Se utilizaron como fuentes:

Oscar Vázquez Lucio (Siulnas): Historia del Humor Gráfico y Escrito - Tomo I (1800/1939) - Eudeba - 1985.
AAVV: Del Noventa al Centenario - La política y el humor gráfico en la Argentina - 1898/1910 - Libros del Rojas - 2001.
José María Gutiérrez: La Historieta Argentina - De la caricatura a las primeras series (Página/12, 1999).
Amadeo Dell'Aqua:  La caricatura política argentina (Eudeba - 1964).






jueves, 3 de diciembre de 2015

Langostino navega por Don Gregorio, Crisis, La Nación y más...




Revista Crisis


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Es hora de pasar en limpio el mundo de Langostino post-Patoruzito semanal. Para esto voy a recurrir a la ayuda de Hernán Schneider (autor de los excelentes blogs Mundo Quinterno e Historietas de Argentina). Comenta Hernán, luego de completar la presentación de todo Langostino en la revista que mencionamos:

Con esta entrega acabamos de subir todas las tiras de Langostino en la revista Patoruzito semanal. Si bien este semanario llegó hasta el Nº 892, la creación de Eduardo Ferro se publicó en forma consecutiva del Nº 1 al Nº 740; por lo tanto, hemos visto todas las tiras. Luego del Nº 892, la Patoruzito semanal deja de salir.

Al poco tiempo reaparece pero con nuevo formato y convertida en "mensual", por lo que la numeración vuelve a comenzar de "1". Del mensuario se publican noventa y cinco números y en uno solo de ellos reaparece el querido Langostino: en el Nº 14. Se trata de una aventura autoconclusiva que les dejo como la frutilla del postre. 

Finalmente, mencionemos que Ferro también dibujó al marino para la Editorial Dante Quinterno en los Libros de Oro Patoruzito de 1955 y 1958. Estos fueron los años dorados del navegante independiente y probablemente también de la larga y productiva carrera del Maestro Eduardo Ferro.

Por lo tanto, pueden encontrar el Langostino inicial y el publicado en Patoruzito mensual en el blog de Hernán.
La historia (a todo color) del Libro de Oro fue subida aquí, también disponible.
La segunda historia del álbum de 1958 no la tengo y creo que Hernán no la ha subido.

A fines de los 50 comenzó a salir en los kioskos Dos Campeones, ejemplares que recopilaban no solo las aventuras del navegante sino además las de El Gnomo Pimentón, de Oscar Blotta. Las novedades se encontraban en las bellísimas tapas a todo color y en el hecho de que Ferro les dió título a cada una de las historias. Salieron al menos 20 números, pero no dispongo de los datos necesarios para indicar hasta donde llegó.


X2X
Tras el final de Dos Campeones pasaron alrededor de 25 años hasta la reaparición de Langostino -con una doble página inédita-  en la revista Crisis, del mes de abril de 1986 (número 41).
Al menos, estos son los datos con los que cuento hasta el momento. No sería nada extraño enterarnos que Ferro publicó algo más entre los 60 y los 70...



Detalle de la portada de la revista Crisis 41 del mes de abril de 1986. 
También se anunciaban  allí  Borges, Cortazar, Benedetti, Drummond de Andrade, 
Tizón, David Viñas, Haroldo Conti, Sebrelli y Eva Giberti














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En 1988 Hyspamérica presentó la colección Grandes Humoristas Argentinos. El tomo 15 se tituló Ferro - Lo que el vento devolvió y, como no, asistimos a un nuevo regalo del gran dibujante: Langostino hoy, un episodio de 26 páginas en blanco y negro. 
¿Porqué no está aquí? Es que la encuadernación no permite un correcto escaneo: sombras y dobleces son casi inevitables. Si puedo solucionarlo, también será parte de estas entradas un día. De todas maneras, el libro aún puede conseguirse a un precio relativamente accesible (con un poco de suerte).


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Reaparece tres años después en el suplemento Don Gregorio, del diario El Cronista Comercial. Recordemos un fragmento de la nota de Hernán Ostuni y Fernando García aparecida en Comic Magazine 2 (agosto de 1990):

Langostino, el navegante independiente, volvió a fondear su nave Corina el 10 de diciembre de 1989 en las páginas del suplemento Don Gregorio, que El Cronista Comercial había comenzado a publicar ese domingo. 
Al principio el suplemento tenía 8 páginas a dos colores y el personaje de Ferro ocupaba una página entera en la retiración de tapa con el logotipo a color. Ya a partir del número 7 el suplemento perdió un pliego -quedando a 4 páginas en blanco y negro- y en el número 8 Langostino pasó a ocupar solomedia página en la retiración.
Lamentablemente las aventuras de Langostino se vieron interrumpidas cuando El Cronista dejó de sacar el suplemento el 8 de abril de este año (1990) en el número 19, y la historieta quedó inconclusa, casi en su mejor parte (...).

Nos gustaría poder ofrecer estas páginas, pero por ahora resultan inconseguibles.


X5X
Retornamos a la Comic Magazine número 2 de agosto del '90. En la excelente nota de Hernán Ostuni y Fernando García, terminamos de comprender qué ocurrió en Don Gregorio y Ferro nos regala sus respuestas de gran valor histórico. Como si esto fuera poco, agregamos un par de páginas de la historieta y otros dibujos para guardar en la mejor de las carpetas:
















X6X
La Maga: Son aquellas que subimos recientemente. Nada menos que 51 páginas repartidas entre los años 1992, 1993 y 1995.


X7X
Durante 1999,  La Nación revista   le hizo un regalo grande a los fans del humor: 2 de sus ediciones fueron dedicadas casi enteramente al tema. En la primera de ellas, del 30 de mayo de aquel año,  una de las notas está dedica a Ferro e incluye una aventura autoconclusiva del navegante en 4 páginas a todo color.















En resumen...


Semanario Patoruzito: números 1 al 740, una página por revista.

Luego, el personaje sumó alrededor de 125 páginas más para disfrutar (y pensar en un análisis detallado de las mismas para el futuro):

Libro de Oro Patoruzito: aparece en los libros de 1955 (a color) y 1958.
Patoruzito Mensual: número 14, aventura autoconclusiva en 13 páginas.
Dos Campeones: Reediciones del semanario, con títulos. 
Crisis: historia autoconclusiva de 2 páginas en blanco y negro.
Colección Grandes Humoristas Argentinos: 26 páginas en blanco y negro.
Suplemento Don Gregorio: ¿18/19 apariciones dominicales?
Comic Magazine: Epílogo de una historia del suplemento anterior (2 páginas).
La Maga: 51 páginas en blanco y negro.
La Nación revista: 4 páginas a todo color.


******************


...Y en pleno siglo XXI, los humoristas gráficos, historietistas y caricaturistas argentinos homenajearon a Ferro: un viernes 3 de diciembre de 2004 se inauguró la exposición organizada por el Museo de la Caricatura Severo Vaccaro en el Auditorio de la Universidad de Palermo donde se presentaron las 15 planchas de la primera serie redibujada por una gran cantidad de artistas, a razón de uno por viñeta o cuadro. 
Es tal la importancia de quienes participaron que nombrar solo algunos de ellos sería tremendamente injusto. Entonces, sugiero pasar por el siguiente sitio para asombrarse y disfrutarlo:

http://ferrohomenaje.blogspot.com.ar/




...Y hasta aquí llegamos por ahora. Si la suerte acompaña, tal vez un día podamos
 agregar los faltantes e, incluso, encontrarnos con un hallazgo inédito.
 Con Langostino nunca se sabe...






martes, 1 de diciembre de 2015

¡El 1er. Año de la Fundación Landrú!








El jueves pasado asistí a la celebración del 1er. Aniversario de la Fundación Landrú. Muchas gracias a la Fundación por invitarme (de paso, está aclarado que no fui uno de los tres colados mencionados más abajo). 
Se trató de una reunión muy cálida e impecable. ¡Felicitaciones a Gonzalo Colombres y a todo su equipo!

No dejen de visitar: https://www.facebook.com/porLandru/?fref=ts

Transcribo el mail recibido ayer, las fotos correspondientes y el video con la palabra del gran Landrú:



Crónica del sarao del año 

  Arriba: Javier Furer, Meiji, Corne, Sepi, Miguel Brea, Sendra y Raúl Colombres. Abajo: Gonzalo Colombres y Pelusa Suero


Hola Luis:  Fundación Landrú cumplió un año y para celebrarlo realizó un exclusivo ágape al que asistieron destacados dibujantes, periodistas, personalidades de la cultura, tres colados, parientes, amigos de Landrú y enemigos, pero menos. ¡No cabía ni un alfiler! 
Lo mejor: el cantor Roberto Chaleán sorprendió a los asistentes con la interpretación a capella del entrañable tango escrito por Landrú “Soy mersa ¿y qué?”.
Lo peor: inesperadamente el aire acondicionado dejó de funcionar. Perdón, Pelusa Suero… el técnico está en camino. 
La anécdota: los souvenirs fueron un éxito. Sin embargo, presenciamos una trifulca entre el director del Museo del Humor (MuHu) y la responsable del Archivo de Historieta de la Biblioteca Nacional por el último póster de “Caricaturas de Presidentes” de Landrú. Ambos terminaron demorados en la comisaría nº17. El señor Porcel pagó la fianza, aunque se rumorea que habría quedado detenido. Aprovechamos la oportunidad para compartirles las mejores fotos que secuestramos de la cámara del fotógrafo.
Buenas tardes. El equipo de Fundación Landrú.




Raúl Colombres (Presidente de Fundación Landrú)


Pelusa Suero, Sendra, Sepi, Gonzalo Colombres y Miguel Brea


Juan Manuel Beati y María Rosa Obligado (Mecenazgo)
 junto a Clara García González (Fundación Landrú)


 Equipo Fundación Landrú


 Roberto Chaleán cantando el tango "Soy mersa ¿y qué?"


 Ezequiel Villamayor y María Cortelezzi eligiendo posters de Landrú












jueves, 26 de noviembre de 2015

El Día de Fontanarrosa... (y de todos los humoristas)






Un 26 de noviembre de 1944 nacía Roberto Alfredo Fontanarrosa, el genial escritor y dibujante rosarino. 

Y hace 10 meses -el 25 de enero- quedaba oficializado el Día Nacional del Humorista, estableciéndose como fecha el nacimiento del autor de Inodoro Pereyra. Por lo tanto, hoy se festeja por primera vez.

Desde este blog, nuestro saludo y felicitaciones a los humoristas graficos y a todos los que nos hacen sonreir desde otros géneros u oficios.


Ver: http://sonrisasargentinas.blogspot.com.ar/2015/01/el-dia-del-humorista-y-fontanarrosa.html





martes, 24 de noviembre de 2015

Diego Parés presenta "Humor Petiso"



Facebook



Publicado desde hace casi cinco años en el diario La Nación, "Humor Petiso" se ha felizmente convertido en libro y será presentado este jueves 26, tal como indica la ilustración.
Diego Parés, su autor, es uno de nuestros mejores humoristas gráficos actuales, con una destacada y llamativa habilidad para incursionar en las más diversas temáticas y estilos. Desde el humor para niños hasta el más desenfadado grotesco, Diego muestra toda su capacidad tanto en el dibujo como en las ideas. Y entiende y transmite perfectamente el mundo actual.
Humor Petiso se suma a otros libros que han llegado a las librerías como: El Sr. y la Sra. Rispo (2), La esperanza fue lo último que se perdió, Monsterville (con guión de Jorh), 500 Dibujos, La monogamia del Sr. Rispo y otros  donde ha ilustrado ediciones infantiles, de juegos, de la colección "Para Principiantes", etc.  
Felicitaciones para un artista que conjuga talento con mucho trabajo (y viceversa).










 4 ejemplos (entre cientos) de Humor Petiso



 
La Voz



lunes, 23 de noviembre de 2015

Dos (muy) recientes notas a Liniers



El primer artículo pertenece al diario La Nación y fue publicado a principios de este mes. Está referido a la presentación del segundo y gigantesco tomo de Macanudo Universal
El segundo es el habitual reportaje -"En Terapia"- de José Eduardo Abadi para la revista Viva (en este caso, de ayer domingo 22).


El dibujante, durante la presentación. Foto:Santiago Filipuzzi 


UN universo no alcanza
 para contener a Macanudo
por Natalia Blanc LA NACION JUEVES 05 DE NOVIEMBRE DE 2015 


Liniers presentó el segundo volumen de Macanudo Universal, que reúne en "un libro grandote, hermoso y caro" -según explicó su creador- las tiras publicadas cada día en el diario



Liniers presentó ayer en la librería El Ateneo Grand Splendid su libro Macanudo Universal 2, que reúne las tiras de su entrañable personaje publicadas en Macanudo 6 al 10. 
De tapa dura y grandes dimensiones, es un libro objeto para leer, mirar y coleccionar. En 500 páginas le ofrece a los lectores lindas sorpresas como un poster desplegable con los personajes, historietas inéditas y fotos curiosas de tatuajes de Enriqueta, el gato Fellini y el monstruo Olga, enviadas por sus fans. 
"Quisimos hacer un libro grandote, hermoso y caro", dijo Liniers en el inicio de la presentación, que consistió en una entretenida charla de más de una hora con el público, cara a cara, sin intermediarios. 
Micrófono en mano y de excelente humor, el dibujante contó que este segundo volumen fue publicado por La Editorial Común, el sello independiente especializado en humor y novela gráfica que fundó con su mujer, Angie. 
El desafío, entonces, era alcanzar el nivel del primer Macanudo Universal, que editó De la Flor hace un tiempo. Con una gran sonrisa y mirada de satisfacción, Liniers dijo que están felices porque superaron el objetivo. "Ya somos una editorial madura", remató. Y es cierto: al recorrer las páginas se advierte el cuidado y arduo trabajo detrás de este enorme proyecto. 
Dedicado a sus hijas, Matilda, Clementina y Emma ("mis tres colores primarios"), el libro tiene prólogo de René Pérez Joglar, el cantante de Calle 13. También, selfies de Liniers con los dibujantes que admira: Art Spiegelman, Matt Groening, Quino, Alberto Montt son algunos de los 122 retratados. 



Liniers, explicando la génesis de su alter ego conejil


En la charla, el ilustrador habló de sus influencias en el género y contó que comenzó a dibujarse a sí mismo como un conejo inspirado en dibujos de Spiegelman y Groening:
"Tomé las orejas de un personaje de Groening anterior a Los Simpson y parte de la cara de un ratón de Maus, de Spiegelman, le puse anteojos y listo", reveló entre risas. 
Hubo muchas otras anécdotas. Como, por ejemplo, sus inicios en un medio gráfico con la tira Bonjour y el nacimiento de Macanudo, que publica todos los días en La Nación:
"Quería hacer un personaje optimista porque estábamos en una época oscura del país (2002), en plena crisis, y también quería rebelarme contra el humor fácil, ese que se burla del otro y se hace el canchero. Así nació Macanudo". 
Cuando comenzaron las preguntas del público, un chico quiso saber con cuál de sus personajes le gustaría trabajar:
"Con Olga seguro que no porque es un bicho peludo que sólo dice Olga, Olga". 
Después de la charla, Liniers firmó ejemplares del libro. Uno por uno: dibujo y dedicatoria especial para cada lector. Y selfie, claro.



"LA FAMA es una enfermedad, 
pero todos quieren tenerla"
 Clarin.com • Viva • 22/11/15

En Terapia con José Eduardo Abadi

Fotos de Ariel Grinberg

Un creador: De pibe más que tímido a protagonista de la escena, se volvió notorio como dibujante, con su tira Macanudo. De allí saltó a pararse frente al público junto con Kevin Johansen. Superó inhibiciones, fundó una editorial y ahora está convencido de que hará todo lo que disfruta. 




Te conocen como Liniers, el dibujante, pero te volcaste hacia más campos. ¿Cómo definirías a qué te dedicás? 
Siempre traté de no definirme porque si digo dibujante, me pregunto si no puedo ser nada más. Diría que soy alguien que trata de hacer lo que le gusta. Dentro de ese marco sí me defino, y subrayo el “trata”. A veces, sale; otras, no. 

Inventás situaciones y las trasladás a distintas formas de expresión. ¿Cómo llegaste a esta tarea? 
Es raro. En algunos momentos hay quienes te van proponiendo el trabajo que tenés que hacer. A veces, en cambio, procedés por intuición. Sobre todo cuando te gustan las historietas.

¿Desde chiquito te gustan?
Claro. Yo empecé a leer con Mafalda. Siempre subrayo que no hay que subestimar los libros que se les da a los chicos. Los libros de grandes y los libros de chicos son iguales: hay buenos y porquerías. Mafalda no te enseña a portarte bien, sino a cuestionar.

El cuestionamiento que surge de la pregunta.
Y los porqués. No debería acabarse la edad de los porqués. No estamos mucho acá, no creo que venga alguien y diga: “Listo, ya sé todo. Se acabó el porqué ”.

Tu trabajo tiene la curiosidad, la sorpresa y lo inédito. 
Yo me siento a dibujar la tira para ver qué va a salir. Yo no sé con qué me voy a encontrar y qué se me va a ocurrir: me entero cuando me siento a dibujar.

Te sorprendés con lo que aparece. 
Arranca así. Me aburre si algo de lo que aparece en esa tira no me toma de sorpresa. No me divierte hacer el trabajo físico de dibujar. Tenemos la idea de que es un ratito, diez minutos o media hora, pero después estás dibujando tres horas la tira; horas en la que no ves nada raro. Y no es que toda la tira tiene que ser increíble, pero algún factor tiene que llevar a decir: “Esto es raro, no se me había ocurrido. Lo voy a dibujar”. 

¿Surge mientras lo dibujás? 
Sí. Con el lápiz tiro pruebas con algún personaje. Si ves que ese personaje ese día no está muy generoso, vas para otro lado. Puede pasar que encendés la tevé, ves algo feo y querés contarlo. Otras veces, hago chistes para que la gente no se enoje tanto conmigo. 

Tu método consiste en que la mano, al principio, va siendo dirigida por el dibujo. Y, de repente, éste se te impone y va dirigiendo a tu mano. 
Y así se arma mucho de lo que hago. Eso es lo que le da funcionamiento a la tira. Hay muchos personajes que van apareciendo y, de entrada, no sé qué son. Los voy haciendo, pero no sé si durarán dos tiras o siempre.

¿Te llevás bien con los personajes? 
Sí. Hice el intento de dibujar políticos en Macanudo, que están en mi libro Macanudo Universal 2, que acabo de publicar. En 2002, aproximadamente, había hecho una serie de tiras con los políticos como niños: estaban De la Rúa, Menem, Duhalde y más y no se hacían cargo de que habían roto una lámpara. Descubrí que me caen mal hasta de niños y que no los quiero dibujar más (risas). Hay humor político enMacanudo, pero no está apuntado a nadie. 

Es una posición frente a la política. 
Sí. Hay muchas cosas puntuales en las que querés marcar posición y lo hacés en la tira. Pero no me interesa hacer chistes de los políticos. No me interesa votar por ellos, imaginate.

A Mafalda la tomás como motivo de inspiración y como descubrimiento profesional. ¿Tenés otro referente? 
Mafalda te hace ser mejor persona. Quino está, para mí, en el mismo lugar que Chaplin o que Lennon. Son tipos que no te van a volver más culto si los leés o los escuchás, pero sí vas a ser un 0,7 por ciento mejor. Ellos, además de hacerte bailar, te dicen que se puede cambiar el mundo con el arte. Es pretencioso: no creo que se pueda cambiar el mundo, pero sí un granito. Los que sí cambiaron el mundo fueron The Beatles: hicieron que el planeta pensara de una manera cosas que ya se sabían. Lo dijeron igual, pero nos hacían bailar. El arte va por otro lado. Para que algo sea interesante, tenés que romper algunas reglas: si las seguís, sos un bodrio. 

¿Tu familia tenía este código? 
Tuve mucha suerte. Mi vieja fue de todo: hubo una época en que pintaba cuadritos, también escribió cuentos que publicaba en una editorial de libros. Cuando los leés, se entiende todo y decís: “Ahora entiendo la locura de este otro”. Mi viejo es abogado. Era un tanto conservador en cuanto al estudio. 

La famosa seguridad... 
De algo tenés que vivir. Yo empecé estudiando Derecho, pero no me gustaba. 

¿Y eras consciente de eso? 
Sí. Pero era malo para Matemáticas, la sangre me da impresión y en mi cabeza quedaban dos o tres carreras más. Las historietas estaban muy lejos de la cabeza de mis padres, obviamente. 

¿De la tuya también? 
Siempre dibujé en el colegio, pero no se me hubiese pasado nunca por la cabeza que podía estar acá. Quino y Fontanarrosa eran como abstracciones, no eran seres humanos. Estos dibujos existían por sí mismos. No se me pasaba por la cabeza que uno podía sentarse y trabajar de eso. Mis viejos, por un lado, me daban esa cosa de que tenía que vivir y tener una carrera normal. Y, por otro lado, se obsesionaban con la cultura y con el arte. Esa obsesión por la cultura se coló en mi vida. 

¿Eras un pibe de tener muchos amigos y de compartir historietas?
 Era hipertímido, muy antisocial: me sentaba a dibujar en el colegio cuando todos los chicos jugaban al fútbol o a la mancha. Yo era muy malo con el fútbol. 

Había un refugio. 
Exactamente, eso está en común en casi todos los dibujantes. 

Tenías pocos amigos íntimos.
Siempre había tres o cuatro aparatos conmigo y, juntos, dibujábamos. Seguíamos mucho a Steven Spielberg. 





¿Cuándo se disolvió esa timidez?
Creo que en el transcurso de los 20 años. Cuando yo empecé a publicar en Página/12 me daba mucha vergüenza porque me cruzaba con tipos que yo leía en los libros. Iba medio aterrorizado y me sentía como un bicho raro . 

A prueba.
Exactamente. Pero me obligaba a bajar la pared. Lo mismo pasó cuando publiqué Macanudo. No podía ser que, por timidez, no presentara libros e hiciera una carrera de historietista. Después, mi amigo Kevin Johansen me dijo: “Subite al escenario, va a ser divertido”. Yo, de nuevo, subí medio tímido... y ahí se fue todo a la mierda. (risas) 

¿Qué edad tenías? 
Lo de Kevin empezó a mis 30 y poquito más. Comencé hace seis o siete años. Es muy lindo sacarse de encima la timidez.

¿Cómo surgió Macanudo? 
Había hecho una tira en Página/12 que se llamaba Bonjour. Tal vez, lo más cerca de lo que hacía yo es lo de Miguel Rep. No quería hacer un personaje y quedarme atado a él, ni quedarme atado a un sólo tipo de humor. Esa es la frustración de los dibujantes de personajes. Uno diría: “Te cansaste de Mafalda”. Y no: creo que se cansó del humor deMafalda. 

¿A qué edad te casaste?
 Me casé con Angie a los 27.

¿Tu primera novia? 
Sí. Bah, mentira. Me rompieron el corazón un par de veces y, después, sí. Eso es obligatorio para cualquier artista. 

Para cualquier ser humano. 
Sí. Pero no hay nada más siniestro que un ganador (risas). Eramos novios desde hacía tiempo, nos casamos y ahora tenemos tres hijas. Es la compañera perfecta: estaba ahí, hecha a medida. 

¿Cuál es la edad de tus hijas? 
Tienen 7, 5 y 2. 

¿Se involucran con tus dibujos? 
Sí, y viceversa: les robo mucho. Porque tener tres chiquitas de esas edades es como vivir con Chaplin, con Luis Buñuel y con Buster Keaton, que son genios de la comedia, del surrealismo y de la belleza. Es toda una pequeña obra de teatro constante alrededor tuyo. 



 


¿Vos te llevás bien con el éxito? 
Todas las partes de la vida en las que me haya ido bien me encantan. La más pavota de todas es ser famoso. Si pudiese evitar ser famoso y tener todo lo demás... Me parece una de las cosas más sobrevaloradas que hay. Es como una enfermedad, pero todos quieren tenerla. 

Qué presente que está tu espíritu de vida: buscar, hacer movimiento.
Y sí. Por ejemplo, tenemos una editorial con mi mujer. Yo publicaba con De la Flor y sentía que había llegado al Barcelona porque ahí estaban Fontanarrosa, Quino y muchos más. Después, con Angie empecé a viajar con las historietas y empecé a ver algo que me daba una sensación muy siniestra: muchos autores argentinos publican sus libros en Europa. Tipos que son admirados y famosos en Europa, que los mencionás acá y no los conoce nadie. Cuando vimos esto, con Angie dijimos que íbamos a tratar de hacer una editorial: Editorial Común. 

¿Una situación traumática tuya? 
Esa timidez que fue mi enemigo. Lo que te va cagando la vida sin darte cuenta. Por ahí pensaba que todo el mundo era igual. Me acuerdo perfecto del primer día de clase de primer grado: llegué a un patio enorme lleno de chicos. Los miraba y estaba seguro de que todos sabían qué tenían que hacer, todos menos yo.

Pasó el tiempo y hacés lo que querés. ¿Hay un deseo pendiente?
Mi techo era un laburo en un diario: así tenía guita todos los meses y les podía decir a mis viejos: “¡Ves que trabajo!”. Laburo en un diario, publiqué en De La Flor y conocí a Quino: las tres cosas que quería. Me dabas eso y firmaba con el Diablo. Lo que aparece, lo agarro y lo disfruto, como los recitales con Kevin Johansen. Nos hicimos amigos, pero eran dos mundos que no se tocaban. Kevin me inivitó al escenario. Lo hice: subí, como diciendo “prefiero fracasar públicamente y humillarme en vivo ante miles de personas, que quedarme en casa pensando en qué hubiese pasado”. Me divierto en los recitales, me hago el payaso y tengo humor autodestructivo.

Como Woody Allen...
Sí, bailaba, haciéndome el payaso, en el escenario, y pensaba que Quino no hacía eso. ¿No se supone que debía ser serio? Y pensé que no me senté a dibujar para ser Quino. Si disfruto de algo, lo hago. 

Exactamente. Además, sos vos.
Ahí aflojé y seguí bailando.