Maestros

Maestros

jueves, 14 de octubre de 2010

Quino, 50 años (2)

"Para mí...Quino es un dibujo en sí mismo. creo que se escapó de sus papeles, se corporizó y está en la vida, con su enorme sensibilidad e inteligencia, acompañándonos. Lo hace con mucho humor (a veces un humor negro como la misma tinta china), siempre es actual e intemporal al mismo tiempo, y por si fuera poco...todo el mundo lo quiere...¡ y mmuchoooo!!!! ¡yo también!".
Renata Schussheim

"Quino me llamó por telefono tratando de saber quién era yo. Los Quino (...)buscaban a alguien que pudiera escribir los textos de Mafalda inédita, por entonces en preparación (...) No recuerdo exactamente la duración del trabajo pero superó largamente el mes. Sí, en cambio, tengo grabados en mi mente la calidez de aquellas horas, el magnífico trato recibido y las charlas con Alicia (...). Fui una privilegiada, pude trabajar al lado de un genio humilde, serio, bondadoso, pero también exigente como pocos".
Sylvina Walger

Panorama (s/f)

"Hombre decente y admirable. Suma a su humanidad su talento y nos regala cotidianamente. (...) Perfeccionista a más no poder, utiliza el motor del humor con el dibujo y nos pinta la realidad filtrada por su luz. Una luz como la de giro, intermitente: nos puede hacer reír, sonreir, pensar, llorar...o varias cosas a la vez. Habitante estable de nuestras bibliotecas. Bienvenido a nuestras casas, para compartirte con abuelos, padres, hijos y nietos. Gracias, Quino".
Daniel Rabinovich

"Quino - ilustre ilustrador, padre nuestro que estás en los cuadritos - permanece. Quino no se gasta ni viene con fecha de vencimiento. Sus páginas pueden ser contempladas una y otra vez no para encontrar algo nuevo sino - mucho más difícil - para encontrar lo mismo que antes pero como si fuera una eterna primera vez".
Rodrigo Fresán

"Después de 50 años de trabajo ininterrumpidos, ¿cómo se lo puede catalogar a Quino? ¿Humorista, sociólogo, filósofo, analista político? ¿Cómo denominar a un dibujante que hoy, con pocos trazos, ascéticamente, deja al desnudo el alma de sus personajes? Se me ocurre sólo una palabra: artista".
Sergio Morero

"Todos tenemos por lo menos un chiste de Quino soldado en el placer de los recuerdos. Benditos el tiempo y el país y la lengua en que nací, para disfrutar del Maestro".
Miguel Rep

Siete Días (1979); Clarín (1999)

"(...) confieso que admiro fuertemente a Quino. No sólo por su mirada sobre lo que sucede, por su poder de observación, por su riguroso talento. También, y en especial, por la forma cuidadosa con que vigiló su carrera, por cómo controló su repercusión mediática y su fama y por haber demostrado que había otros modos de alcanzar el éxito. Pero una opinión sobre "el Quino" (...) no estaría completa si no se mencionara a Alicia Colombo, su mujer, su otra mitad, sus ojos, todo. No conozco otra pareja con tan alto grado de intercambio y de compenetración. Ella lo ha acompañado en buena parte de estos 50 años y juntos armaron una eficaz sociedad de arrorrós mutuos".
Carlos Ulanovsky

"Cuando Quino se da el lujo de decir que no sabe dibujar, me da la sensación de estar escuchando a Einstein diciendo que la física jamás le interesó y que lo suyo es la danza. Por supuesto que es una mentira grande como una casa; Quino no dibuja como Rembrandt ni como Picasso ni como Carlos Alonso ni como el Cromagnon de Altamira, dibuja como un maestro porque hace del dibujo la herramienta perfecta para plasmar sus geniales ideas. Si el dibujo no es eso, qué es?".
Crist

"Quino no es hombre de pocas palabras. Es hombre de casi ninguna palabra (...) Nada de esto quiere decir que no exprese lo que cree o lo que siente. Sólo que lo hace de muchas maneras distintas de las palabras: con una sonrisa, un movimiento de cabeza, una palmadita de ánimo en la espalda, un beso cariñoso o un apretón de brazo. De lo demás se encargan sus personajes".
Daniel Samper Pizano

Campaña para la Secretaría de Cultura de la Nación

"Nunca tomé un café con Quino, pero igual lo siento como un amigo. Lo mismo le ocurre a millones de argentinos. Es el milagro de los artistas populares. Se nos van metiendo de a poco y un día son parte de la familia".
Roberto "Tito" Cossa

"Sospeché que Quino era un escritor, y de los grandes, cuando me contó su método de trabajo (...):"Me levantaba a las ocho de la mañana. A las nueve y cuarto me ponía a pensar la idea. Me daba tiempo hasta las cinco de la tarde. Desde las cinco de la tarde hasta las nueve de la noche hacía el dibujo". Llevaba dentro la obsesión de los novelistas, la llama ciega que no deja dormir ni comer hasta no desprenderse de la obra, como quien se quita el ser sólo para poder recuperarlo. (...) Yo no fui se llama uno de sus libros. Es verdad. No fue. Quino está siendo, será mañana, nunca terminará de ser".
Tomás Eloy Martinez

Los textos e ilustraciones exhibidos en esta entrada y en la anterior pertenecen al libro-catálogo "QUINO 50 AÑOS:muestra itinerante 2004-2005, realizado por Judith Gociol (Fundación Andreani, Ediciones De La Flor, julio de 2004).

Quino, 50 años (1)

El día que se inauguró la muestra "Quino, 50 años" en el Palais de Glace (julio de 2004) agradezco haber asistido con puntualidad, ya que supongo que el catálogo disponible debe haber volado en pocas horas y hoy es una figurita difícil de conseguir. Pero por supuesto, lo que me interesaba era todo lo que el libro contenía, no si éste iba a ser más o menos buscado en el futuro. Allí se revisa la trayectoria del dibujante y se reproducen varios de los trabajos expuestos en la muestra.
Estos son fragmentos de algunos de los comentarios vertidos por otros artistas y periodistas:

"(...) no tardé en advertir que le debía a Quino algo mucho más importante: el placer que sigue proporcionándome su genio socarrón, su compromiso ético y su calidad de filósofo del humor, atributo este que lo distingue a escala mundial".
Norberto Firpo

Uno de los dibujos correspondientes a la primera página que publicó (semanario Esto es, del 9 de noviembre de 1954)


"Pero ¿porqué estos chistes eran tan buenos? ¿porqué nos hacían reir? Porque estaban escritos con el estilo de un maestro del dibujo. De alguien que sabe cúantas líneas son necesarias para obtener el resultado e ignora todas las reglas de la vanidosa virtuosidad de los que sólo quieren impresionar a la gilada. No te podés imaginar la cantidad de dibujos que he tirado al tacho pensando que vos los hubieses hecho mucho mejor. (...) y quiero recordarte que una vez me contaste que el gran Calé te llamó aparte en Rico Tipo y te dijo: "Pibe, nunca te olvides de dibujar la vereda de enfrente". Puedo dar fe de que nunca te olvidaste".
Oscar Grillo

"Lavado, bien lavado pero sin planchar, el joven Joaquín y el viejo Quino han sabido ser siempre el mismo y, cada vez, otro. Y no ha sido una estrategia para sobrevivir sino simple coherencia. Algo que no se dibuja, pero que se nota al dibujar".
Juan Sasturain

Izquierda: Rico Tipo (1964); derecha: Tía Vicenta (s/f)

"Comimos muchas noches con Quino y Alicia en nuestra casa, en la suya. Su departamento en Buenos Aires es tan sobrio como ellos mismos, y la primera vez que vi su estudio me reí recordando el de Fontanarrosa en Rosario, que me hizo exclamar: "¡ Con un estudio así cualquiera se inspira!". El entrañable Quino tiene un cuarto, una lámpara, un atril con hojas para pintar, recuerdos de amigos, dibujos de otros gentes a quienes admira, a quienes enseña, a quienes protege".
Aída Bortnik

"(...) hay un dibujo que recuerdo particularmente: dos hombres sentados en torno a una mesa de restaurante son atendidos por un mozo. Uno de ellos ve que en el espejo contiguo a la mesa todo está reflejado, excepto el mismo. No he visto ni leído ni escuchado una reflexión más profunda sobre la identidad: mi entorno no me incluye, pero yo lo incluyo a él, siempre y cuando tome conciencia de esa ausencia".
Luis Felipe "Yuyo" Noé

Panorama, 1968

"Lo que Quino nos muestra no es un instante, una polaroid, una novedad nueva que nace para desaparecer. Nos muestra una reflexión (...) un desafío a la reflexión. Una incitación a la furia. A la conciencia crítica. Si el mundo es así, como Quino dice que es, hay que hacer algo. Y aquí reside la gloria de un gran artista: mostrarnos el horror de lo cotidiano, lo intolerable de lo aceptado, la pesadilla que habita el sueño, la imposibilidad - en este mundo ya decidido - de todo lo que podemos amar. Quino no dibuja utopías. No cree - conjeturo - que algo mejor espere necesariamente en el futuro. Sin embargo, el despiadado presente que nos dibuja sólo puede llevarnos al deseo de cambiarlo. Todo cambio implica un futuro distinto. A eso nos empuja Quino: al futuro, al arrojo, a nuestros más verdaderos posibles".
José Pablo Feinmannn

"Que Quino haya llegado a los cincuenta años con el dibujo significa que el dibujo tuvo el placer de contar con Quino medio siglo".
Carlos Garaycochea

"San Joaquín (Quino): Anuncia con ternura y cierta melancolía el fin de los tiempos. Me habla, casi siempre, del Apocalipsis y sin embargo, como es un ángel compasivo (con él y con los demás de otra categoría distinta de la celestial que detenta), no ha perdido el humor y no se olvida nunca de hacernos reir".
Juan Carlos Distéfano

"Creo que los humoristas somos como pequeños laboratorios. Recibimos una información, la procesamos y obtenemos un producto pretendidamente humorístico. Y, a mi juicio, Quino es el laboratorio más perfecto. Siempre sus historias tienen otra vuelta de tuerca, otro paso más allá, otro nivel de reflexión, que las hace más elaboradas, más redondas y más profundas".
Roberto Fontanarrosa

"(...) creo que el genio de Quino está en su humor de página, acaso su trabajo menos popular y menos conocido".
Maitena

"Nos une desde le primer día un enorme cariño y una compartida pasión por la música. Nos vemos más a menudo en el Teatro Colón que en nuestras casas. No nos cansamos de comentar la actualidad política y cultural con enorme sarcasmo y nos reímos a carcajadas con las maldades que se nos ocurren. Lo que sólo pasa entre buenos amigos".
Sara Facio

Extrañando a Quino

Quienes admiramos a Quino desearíamos seguir viendo nuevas creaciones suyas o descubrir alguna imagen de Mafalda que no conocíamos. Pero el señor Joaquín Lavado ya ha cumplido su cometido largamente. Está muy bien que asista a conferencias, a homenajes y agradecimientos, se lo merece como pocos. Pero seguiremos extrañando su talento y su transparencia. Como alguna vez expresó Miguel Rep: "Quino anda diez centímetros por encima del suelo, no como el resto de los mortales".
Los primeros cuatro dibujos escaneados pertenecen al último libro para Ediciones de la Flor: La aventura de comer. Los dos restantes los elegí porque son de los tantos que siempre me han impresionado mucho: una referencia a la manipulación de la información en un caso, y en el otro las consecuencias que pueden producirse cuando un pueblo está dividido, casi una metáfora de nuestra Argentina, ayer y hoy, y que estuvo por convertirse en realidad hace unos años...



Todos los libros pertenecen a Quino, editados por De La Flor:
Gente en su Sitio (1986), ¡Cúanta Bondad! (1999) y La Aventura de Comer (2004).
La frase de Rep fue extraída de Toda Mafalda (1993, de la misma editorial).

martes, 12 de octubre de 2010

Rodolfo Fucile y su nuevo libro de artista


Rodolfo Fucile nos cuenta en su blog (http://www.rodolfofucile.blogspot.com/) sobre su artesanal y bellísimo libro recientemente editado. Ya había sido un hallazgo su "Artistas Irrelevantes" y esta nueva obra no lo es menos. Dejemos que el mismo lo comente:

Nuevo libro-objeto: "Vicios y Virtudes del Carnicero"

El camino sinuoso y empedrado de la autogestión está colmado de obstáculos que a veces pueden desmoralizar al caminante. Como contracara, también tiene sus ventajas: por ejemplo, la de hacer lo que a uno se le antoje sin tener que darle explicaciones ni pedirle permiso a un editor, productor, "mecenas", ni a nada que se le parezca. Éste es el caso: un capricho personal intitulado Vicios y Virtudes del Carnicero, editado artesanalmente por un servidor en los talleres gráficos de Ediciones Del Antiguo.
La edición cuenta con diez reproducciones (7 dibujos y 3 grabados coloreados digitalmente), impresas mediante inyección de tinta sobre papel fotográfico mate de 220 grs. Las carpetas que las contienen también fueron confeccionadas (y pegoteadas) por quien escribe, con materiales modestos pero con cariño y dedicación. Como la edición es limitada (y tal vez resulte onerosa para gente sensible pero humilde), se encuentra disponible una versión digital en PDF libre y gratuita, ya que la premisa de los proyectos como éste es que circulen y se difundan sin limitaciones alrededor del planeta. El que así lo desee, puede descargar la versión digital haciendo click acá:


Y los que quieran llevarse un ejemplar firmado, ya sea para uso personal o para quedar bien con la suegra, la tía o la madre en su día, pueden adquirirlo por venta directa comunicándose con delantiguo@gmail.com / delantiguo.com.ar (se lo mandamos, o nos encontramos en el café de la esquina). O a partir de la semana próxima, en la librería "Y su doble", sita en Rodríguez Peña 698 (Ciudad de Buenos Aires).
Su pregunta no molesta. Desde ya, gracias por la difusión, y un agradecimiento especial a Federico Demarchi por la traducción.


lunes, 11 de octubre de 2010

"Nos tocó hacer reír"

Nando, en su excelente blog (http://cartoonando.blogspot.com/) , que mantiene al día todos los hechos que se van produciendo en el mundo de la historieta, nos brinda la posibilidad de descargar el catálogo sobre la muestra de humor gráfico e historieta argentina en Fránkfurt ("Nos tocó hacer reír"). Me he tomado el atrevimiento de indicar el link al final de esta entrada y de reproducir el prólogo de dicho catálogo. ¡No hay que perderse la posibilidad de descargarlo!

PROLOGO

Quienes recorran el Pabellón de la Argentina, País Invitado de Honor en esta edición de la Feria del Libro de Fráncfort, encontrarán que los contenidos centrales que articulan sus espacios – “el idioma de los argentinos” a través de una muestra exhaustiva y plural de autores y libros en diálogo con un mural sobre nuestra historia del Bicentenario, la Argentina de los derechos humanos, la inmigración, la ciencia y la innovación tecnológica, los monumentos y paisajes culturales de nuestro país- están atravesados por el hilo de la memoria, el mismo que transversaliza de una u otra manera las exposiciones que hemos organizado, en excelente conjunción con las instituciones culturales
más prestigiosas de Fráncfort, Berlín y Leipzig.
Cultura de la memoria, más acendrada en este año 2010 en que la República Argentina celebra el Bicentenario de la Revolución de Mayo.
“Políticas de la memoria” –como define el filósofo alemán Andreas Huyssen a las que están llevando adelante la Argentina y otros países desde comienzos del milenio– que “son el modo como la sociedades se responsabilizan por su historia”.
¿Por qué esta referencia casi obsesiva –si consideramos la totalidad de las muestras con que la Argentina da a conocer su identidad en Alemania- a la historia y la memoria, presentes en relación con el pasado inmediato, más reciente, en el catálogo que ilustra la exposición
“Nos tocó hacer reír” en el Museo de la Comunicación de Fráncfort?
Porque somos una democracia joven que, en la celebración de sus doscientos años, está intentando reinterpretar las voces y el patrimonio de nuestro pasado más originario y más cercano, hacernos cargo de nuestra historia e integrar a nuestra sociedad en un proyecto común,
el de Latinoamérica, y en diálogo con el mundo.
No hay identidad cultural sin memoria. Rescatar esa identidad cultural, nacional y latinoamericana, es condición necesaria para un proyecto consensuado, de cara al futuro.
En este sentido, nuestro Bicentenario como nación independiente se caracteriza por la vocación de integrarnos hacia adentro en el respeto por una diversidad cultural que está viva en nuestros monumentos y paisajes, desde la Puna o la selva misionera hasta la Patagonia, de la
majestad de los Andes hasta la pampa y la cuenca rioplatense, viva en el imaginario de nuestros artistas, escritores, músicos y humoristas.
Esta diversidad es uno de los rasgos más fuertes y ricos de nuestra identidad como nación, y se revela en las manifestaciones de nuestro federalismo.
Dejando atrás viejas antinomias, herencia y rémora de una visión eurocéntrica de nuestra cultura, queremos proyectar el país profundo y hacer del federalismo –uno de los ejes de la celebración política del Bicentenario- una realidad concreta.
Por eso, la exhibición de nuestra platería mostrará desde el patrimonio colonial –civil y religioso- de Salta y Córdoba hasta los lujos del gaucho bonaerense y las alhajas y utensilios de la cultura mapuche de la Patagonia.
De la misma manera, el arte de nuestros precursores se iluminará en contrapunto con las instalaciones y expresiones más variadas de los jóvenes artistas argentinos que hoy, como en el pasado, están triunfando en el país y en el mundo.
Esta mirada que rescata los orígenes para construir un proyecto más justo e inclusivo con miras al futuro nos lleva a revalorizar a nuestras culturas aborígenes, a las que se violentó y sometió al separarlas de su tierra, su lengua y sus creencias y a las que los nuevos dueños de la
tierra dieron la espalda en aquella Argentina de los constituyentes, donde “no había negros ni indios”, donde bajo el lema de “civilización o barbarie”, que subtitula el Facundo de Sarmiento “se pagaba en inglés y se hablaba en francés”.
Hace ya varias décadas el cubano Alejo Carpentier consideraba que hablar en Latinoamérica de la neutralidad de la cultura era impensable, tratándose del subcontinente más injusto en la distribución de la riqueza.
Por eso, las políticas de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner tienen como constante la inclusión social, para que el acceso a los bienes de la educación y la cultura no sea un privilegio de algunos sino un derecho igualitario de todos.
Es esta voluntad inclusiva, de justicia, la que nos lleva también a tejer puentes con el exterior, a mostrarnos en este mundo xenófobo que ha derribado muros pero que sigue levantando otros, como una nación generosa, abierta a la inmigración, la que comenzó antes del Centenario y no ha cesado hasta el presente, inmigración que vino a la Argentina a “hacer la América”, pero también la de judíos, profesionales, editores y artistas cuyo exilio en nuestras tierras explica que Buenos Aires fuera entre 1920 y 1940 un centro internacional de las vanguardias culturales. También la de los hermanos países limítrofes que buscan hoy en nuestra tierra una mejor calidad de vida.
La cultura argentina es, gracias a todas estas influencias mencionadas anteriormente y a la dinámica que le otorga su propia historia como pueblo y Nación, profundamente creativa y crítica. Quizás esto se deba a una necesidad popular de agudizar la mirada y de encontrar reflexiones que sean, a la vez, lúdicas, ingeniosas, divertidas. Porque es el humor el que llega donde no llegan otras estrategias para resolver o señalar problemas sociales; y muchas veces es él el que constituye una de las mejores soluciones a la hora de buscar una expresión, una
manifestación identificatoria. Es el humor el que constituye identidad y una expresión aguda de inteligencia.
Argentina lo sabe perfectamente: el pueblo argentino se manifiesta cotidianamente por medio del humor. Bromas, ironías, historietas, caricaturas, son pintadas en la calle, impresas diariamente en los diarios y han sido seguidas día a día durante décadas por millones de
lectores que comparten sus códigos.
Ya desde los comienzos el humor gráfico fue, en nuestro país, una herramienta eficaz y poderosa de crítica social y popular. Tal llegó a ser su influencia, que muy en los principios de nuestra historia, alrededor de 1779, cuando todavía eramos colonia, se repartieron pasquines
con caricaturas de un poderoso funcionario. El por entonces Virrey Juan José de Vértiz, al saber esto inmediatamente dictó sentencia contra cuatro ciudadanos responsables.
Pero aún cuando la censura haya intentado matar al humor gráfico en distintas épocas de la historia argentina (pienso en el Virrey Vértiz y su tiempo pero pienso, sobre todo, en la dictadura militar y las violentas desapariciones de historietistas como Oesterheld, desaparecido
con sus cuatro hijas, guionista de la histórica El Eternauta; o la desaparición del dibujante Franco Venturi), en realidad nunca lo logró.
Siempre la creación patente en el humor gráfico también inventó formas de circulación nuevas (como durante la dictadura militar el desarrollo de la historieta under).
Diógenes Taborda, Quino, Roberto Fontanarrosa, Dante Quinterno, Guillermo Divito, Francisco Solano López, Antonio Breccia, Hugo Pratt, Manuel García Ferré, Crist, Sendra, Nik, Langer, Andrés Cascioli, José Muñoz, Maitena y Mordillo son sólo algunos de los dibujantes
y guionistas que marcaron la identidad argentina. Sus personajes, Mafalda, Patoruzú, El Eternauta, Anteojito, Misterix y las publicaciones en las que mostraban sus creaciones (Humor, Satiricón, Clarín, Tía Vicenta, Fierro, Página/12 y Billiken, entre muchas otras) forman
parte de nuestra memoria, nos constituyen.
La realización de esta muestra, junto a las otras tantas que estamos llevando a cabo en distintos puntos de Alemania, es otra forma más de poner toda esa memoria en acto, en especial la memoria del pasado más reciente.
¿Podríamos decir, tal vez, que el humor, en muchos momentos trágicos, sobre todo en las dictaduras militares y su permanente ruptura del devenir democrático, nos salvó de la muerte?
En alguna medida sí, porque ese humor generado en el exilio interior o exterior fue una filosa arma de lucha, una manera de no bajar los brazos ni rendirse, a través de la imagen y la palabra.
Por eso este homenaje a nuestros humoristas, a quienes “les tocó hacer reír”, porque la risa es una apuesta a la vida; hasta la ironía, que tantas veces nació del dolor y de la represión, fue una “verónica” sutil para confrontar la muerte.
Ese humor, con sus creadores y sus eternas criaturas, nos muestra cómo somos, nos constituye como argentinos y es un poderoso portador de identidad a nivel universal.
¡Ojalá quienes visiten esta muestra puedan vivenciarlo así!

Magdalena Faillace
Presidenta del Comité Organizador
Para la Feria del Libro de Fráncfort 2010.

Catálogo: https://www.yousendit.com/dl?phi_action=app/orchestrateDownload&rurl=https%253A%252F%252Fwww.yousendit.com%252Ftransfer.php%253Faction%253Dbatch_download%2526send_id%253D964082681%2526email%253D71b11549e620f4fa0b686f24ee56eb9d

sábado, 9 de octubre de 2010

Héctor L. Torino se sube al trencito

Durante los años '50 (luego de haber publicado Conventillo por un período de quince años en ¡Aquí Está! y antes de crear su propia editorial) Torino colaboró en distintas revistas. Entre ellas, El Trencito (en la que también participaron Lino y Jorge Palacio, Guillermo Guerrero, Pedro Seguí y Adolfo Mazzone, entre otros) a mediados de esa década.
Evidentemente, trabajo no le faltó: tapas, páginas, doble página central, ilustraciones para entretenimientos, una tira con su personaje Mudini y una página de Faustito pacta con el Diablo lo demuestran.

Tapas: números 40, 58 y 59 (1953), 64 y 66 (1954)

número 45 (1953)

número 33 (1953)

números 44 y 45 (1953)

número 44 (1953)

números 33 y 45 (1953)


números 45 - inicio de la historieta- y 50 (1953)

jueves, 7 de octubre de 2010

¡PLOP! y unos detalles más.


Al recorrer las páginas de las andanzas publicadas el mes pasado, se pudo observar la utilización de un recurso habitual en las historietas quinternianas: el "¡plop!", que generalmente se refería a la reacción de un personaje al ser sorprendido o como respuesta a una situación que se resolvía de manera opuesta a la que esperaba. Dicha "víctima", mientras sonaba el plop, caía hacia atrás dándose la nuca contra el piso o caía hacia adelante perjudicando su mandíbula. En Payada Diabólica, se reparten los golpes entre Isidoro y el diablo, hasta llegar a la derrota final de éste.
Todo esto, claro está, corresponde a otra época de la historieta y ningún dibujante lo utiliza hoy salvo como un juego raro o absurdo, manejando el anacronismo en sí como hecho gracioso.
Pero dejemos a un querido amigo que nos explique y nos comente este tema, seguramente mucho mejor que yo:

Por otro lado, no quiero dejar de hacer referencia a la variedad de gestos que se registran, sobretodo en Patoruzu, producto de los vaivenes de la historia. En esta selección de imagenes, por ejemplo en el caso puntual del indio, la expresión de sus ojos, la postura de su cuerpo, según esté contento, desanimado o enojado es de un dibujo ejemplar. De igual manera sus manos (tema difícil si los hay), adquieren vida propia: es elocuente la diferencia entre el Patoruzu feliz ante el amor y el invadido por el desasosiego, o el furioso ante la maldad de su enemigo.
Todos momentos disfrutables como lectores y de excelente enseñanza como dibujantes.








Quinterno, Dante: Payada Diabólica (Andanzas de Patoruzu 175, enero de 1970, Ed. DQ).
Caloi: El libro de Clemente, Ediciones de la Flor, 1996.