Este blog está dedicado al humor gráfico argentino y tiene como objetivo el repaso de los autores, las historietas y los personajes que le dieron brillo; basándose en el material de revistas, diarios, libros y otros documentos que ayuden a recordar momentos entrañables de este valioso arte y oficio, sin por ello dejar de referirse a la producción de los autores de hoy. En suma, un recorrido por una historia y una actualidad de indudable riqueza.
Maestros
jueves, 23 de diciembre de 2010
Regalos de Navidad: Battaglia, Repetto y Ferro
Un pingüinito de Liniers (antes de Macanudo)
sábado, 18 de diciembre de 2010
Un final especial
Más allá de la historia en sí, de la que no se puede negar su argumento atrapante, me gustaría centrarme en algunos detalles que me llamaron la atención:
Si la historieta humorística es algo así como una comedia, creo que ésta en particular es, como mínimo, una comedia dramática. Hay aquí momentos para reir, pero se imponen las situaciones difíciles: peleas entre hermanos, indiferencias, desprecios, hipocresías, etc. Y es particularmente llamativo el final: nos encontramos con un Patoruzu distinto: solo, incomprendido, casi vencido. Incluso está decidido a inmolarse. En este punto el estilo de dibujo es, por supuesto, humorístico, pero no hay humor.
Cuando todo parece perdido, llega la voz salvadora: Dios acude en su ayuda. El no necesita otro Cristo, ya que Patoruzu "hace falta mucho en la tierra". Y no es en absoluto una solución al conflicto tomada de los pelos o forzada. Si el diablo fue quien manipuló al indio (aprovechándose de su bondad e inocencia) hasta ponerlo al borde del abismo, es bien lógico que ahora su contracara sea quien lo rescate (con esa lluvia que me recuerda a la nieve de El Eternauta, pero con efecto opuesto).
En este punto hay algo para destacar: ¿cúantos personajes de historieta - héroes o antihéroes, serios o humorísticos - han tenido la virtud de comunicarse con lo espiritual , lo sobrenatural o lo divino como el cacique?
Porque el diálogo con Dios o con el diablo (incluso a éste puede visualizarlo), atributo vedado a cualquiera del resto de los protagonistas ( y causa de que nadie comprenda lo que está pasando), hace de Patoruzu un ser más trascendente que por aquellos motivos que siempre lo caracterizaron: valentía, honestidad, generosidad o poderío físico.
Pero tampoco es cuestión de ponernos demasiado serios o formales, no lo querría así el propio Patoruzu...
Entonces vale recordar algunas de las palabras (1) de Roberto Fontanarrosa sobre el indio:
"(...) Patoruzu, con su nombre sonoro y contundente, ya está instalado en el reservorio emocional de todos los argentinos. Es, a mi juicio, el gran personaje de la historieta argentina. El más clásico, el más popular, merecedor de mezclarse en el Hall de la fama con Fangio, Monzón, Perón, Gardel, Mafalda y Maradona (...).
Su vigor, y un coraje enancado en un permanente optimismo. Porque el indio transmitía eso, optimismo y, como dirían los chicos, buena onda (...). Y tenía (...) una linda sonrisa, una risa franca. Huija, chei! saludaba jubiloso (...).
Irreprochable en su nobleza, generosidad, sentido de la justicia y valentía.
Por eso me alegra la aparición de este libro (2), señores. Es el reencuentro con un grande, con alguien que marcó una época y que colaboró en incentivar mi entusiasmo por la lectura tanto como lo hicieron mis maestras de la escuela primaria.
Atención, muchachos. Escuchen, escuchen ese jubiloso Huija, chei! que llega a través de las próximas hojas. Preparémonos a recibirlo. Patoruzu está llegando".
( 1 y 2) : De la colección Biblioteca Clarín de la Historieta, prólogo de Fontanarrosa en el libro dedicado a Patoruzu; Clarín, 2004.
viernes, 17 de diciembre de 2010
Augur, Partenón y después...
(la) Ilíada es un poema épico griego atribuído a Homero y refiere a las legendarias batallas entre griegos y troyanos. Fontanarrosa, con su magistral habilidad para el juego de palabras, nos hace reir desde el título mismo de esta historieta. Y nos demuestra que la Grecia antigua y el tango tienen algunas cosas en común... Aquiles (muy enojado él) se la perdió.
Fontanarrosa, Roberto: Historietas completas a todo color, Ediciones de la Urraca, 1975
La cola del diablo (VI, anteúltimo capítulo)
jueves, 16 de diciembre de 2010
La Isla del Tesoro (según Fontanarrosa)
martes, 14 de diciembre de 2010
La cola del diablo (V)
Patoruzu empieza a comprobar que las cosas no son como él creía. No existen ni un padrino ni un delincuente redimidos, tan solo la traición del diablo.





















































