
En este semanario participaba habitualmente el caricaturista Araceli, generalmente con trabajos referidos al mundo de la política. También se presentaba una página titulada De la vida diaria, pero la firma de su autor me resulta imposible de descifrar.
El gran Lino Palacio estaría todavía muy lejos de vislumbrar su debut como ilustrador en las tapas de Billiken (mediados de los '30) y mucho menos que se mantendría allí por espacio de tres décadas. Tampoco estarían en su mente Don Fulgencio o Avivato o sus caricaturas de la 2da. Guerra Mundial (ese 1919 era tiempo de entreguerras y para el siguiente desastre mundial faltaban 20 años...). Pero quién sabe, tal vez su fértil imaginación ya venía incubando estas creaciones inolvidables.















































