Este blog está dedicado al humor gráfico argentino y tiene como objetivo el repaso de los autores, las historietas y los personajes que le dieron brillo; basándose en el material de revistas, diarios, libros y otros documentos que ayuden a recordar momentos entrañables de este valioso arte y oficio, sin por ello dejar de referirse a la producción de los autores de hoy. En suma, un recorrido por una historia y una actualidad de indudable riqueza.
Maestros
jueves, 15 de marzo de 2012
...Y finalmente Mafalda no cumple 50 años
"El día de su primera publicación fue el 29 de septiembre de 1964 en la revista Primera Plana. Para Quino es el día del nacimiento de Mafalda como personaje de historieta. Cualquier otro cálculo de cumpleaños es incorrecto", advierte el comunicado.
Y agrega: "El mal entendido se debe a que en una tira del propio Quino publicada (el 15 de marzo de 1966 ) en el diario El Mundo habría nacido en 1960 y a que en la biografía publicada (el 2 de junio de 1968) en la revista Siete Días dice que nació "en la vida real" el 15 de marzo del 62. Ni una ni otra fecha son de tener en cuenta.
"Pensar en una cronología para un personaje de historieta es difícil, Mafalda sigue siendo niña y siempre será así, por eso Quino considera que el día de cumpleaños de Mafalda es el día de su primera publicación en medios gráficos, 29 de septiembre de 1964. Festejaremos dentro de dos años", finaliza el comunicado.
Es, el transcripto, parte del texto publicado en el diario La Nación hoy jueves.
Desde este blog había considerado valiosa la noticia del festejo en Chile, y más allá de que como autor de Sonrisas Argentinas también me generaba dudas el tema de las fechas, la noticia fue publicada pensando que tenía el aval del autor de la tira.
Sin dudas, el único criterio a considerar es el del propio Quino y, en todo caso, queda ponderar la buen intención de la muestra chilena, más allá del error.
De mi parte, en caso de que alguien se haya guiado por lo publicado aquí, pido mil disculpas. De todo se aprende y a veces es mejor esperar y no dejarse llevar por el entusiasmo...
En definitiva, todos hemos procedido de buena fe. Esperaremos un poco más entonces, para la llegada de ese día tan especial.
miércoles, 14 de marzo de 2012
Primera reunión 2012 de coleccionistas
Además, al cumplirse un nuevo aniversario de las reuniones, quedó hecha la promesa de continuar las mismas por largo tiempo.
Por mi parte, agradecido de compartir este momento y espero que nos veamos pronto, allá por mediados de mayo.
...Y aquí las fotos enviadas por Christian Santoni (a las que - sin permiso - les realicé unos retoquecitos). ¡Abrazos!
lunes, 12 de marzo de 2012
Crist recuerda al Libro de Oro

Ilustración tomada del blog CosmosCrist. Entrada publicada el domingo 11 de marzo de 2012.
Festejan en Chile los 50 años de Mafalda
http://diario.latercera.com/2012/03/10/01/contenido/cultura-entretencion/30-103356-9-paren-el-mundo-mafalda-cumple-50-anos-y-se-vienen-muestras-y-reediciones.shtml
sábado, 10 de marzo de 2012
Claves del humor: Landrú (II)
El Estilo
El primer chiste que hice era bien disparatado, era un hombre que le declaraba el amor a una mujer: “Matilde, ¡te amo!”. Ella dice: ”¡Yo también!”. Él le responde: ”¡Caramba!, entonces las cosas comienzan a complicarse…” Claro, tienen que ponerse de novios, casarse, tener hijos… ¡El lío que era! En esa época la gente no entendía esos chistes. Es muy difícil explicar eso. Ese humor nació en la revista italiana Bertoldo, en la época en que Mussolini era el dictador, el fascista, y que tenía prohibido el humor político en Italia. Ellos hacían un humor surrealista con cachadas al régimen fascista, pero tan sutilmente y tan disparatado que no los podían censurar. Después pasó ese humor a España, a la revista La Codorniz. En plena época de Franco ponían, por ejemplo: “Metereológicas: Reina en toda España un fresco general proveniente de Galicia”, y creo que la clausuraron un día. Después la clausuraron nuevamente y pusieron un pensamiento matemático: “Los almohadines son a los almohadones como los cojines son a x: nos importan dos x que nos suspendan”, y siguieron adelante. Es muy difícil definir qué es la lógica del absurdo, pero es eso. La vida cotidiana está plagada de discursos de esa naturaleza.
Pero ese humor que utilizaba las paradojas y el absurdo recortándolos sobre el transfondo de lo cotidiano, era celebrado por un grupo muy reducido de lectores.
Técnicas personales
Una de mis pasiones es el trabajo con los arcaísmos del idioma (…), he rescatado palabras en desuso para incorporarlas a un circuito humorístico y darles nuevamente vida con significados ligeramente distintos.
(Al realizar sus “campeonatos” y “rankings”) fui acusado desde la izquierda de ser un dibujante elitista. Siempre me defendí diciendo que me limitaba a poner en evidencia aquello que los distintos grupos sociales piensan y dicen los unos de los otros, más o menos en secreto (…). Se trataba de jugar con las clasificaciones que funcionan en la sociedad, poniéndolas al mismo tiempo en evidencia de una manera irónica.
Ese efecto de realidad en la ficción humorística me atrajo siempre, porque la duda que genera en los lectores (la gente no sabía si existían o no) duplica el interés.
Asi, por ejemplo, lo que sucedió con las secretarias de Tía Vicenta Elena Kufa Y Esther Linares. Elena Kufa era checoslovaca y como su apellido me sonaba gracioso y parecía inventado, la incluía siempre en los chistes y la gente no sabía si existía o no, si era secretaria o periodista o colaboradora, o bien una persona inexistente que sólo vivía como personaje en las páginas de la revista. Llegaron tantas cartas, que finalmente decidí publicar su foto con la leyenda: Esta es Elena Kufa, nuestra secretaria checoslovaca, y como era rubia y vistosa, empezaron a llover cartas de amor. En cuanto a Esther Linares, que era muy petisa, la hacíamos aparecer como ‘nuestra secretaria’ enana. Con el sastre Kochane sucedió algo parecido; nos vendía trajes a crédito a los periodistas de Avivato, y una vez incluí su nombre en un cuento. Entonces él me llamó para que le diagramara un aviso; allí me tomo las medidas, me preguntó qué género me gustaba y me hizo un traje. Cuando quise pagar la primera cuota, no me cobró un centavo, y como me dio un poco de vergüenza, empecé a citarlo con mayor frecuencia. Cuando salió Tía Vicenta, aparecía en boca de los personajes de ‘María Belén y Alejandra’, y en los campeonatos dábamos como premio trajes de Kochane. De golpe se hizo famoso, pero muchos seguían creyendo que era un invento, y se iban hasta la calle Corrientes en Chacarita para ver si la sastrería existía o no (…).
Utilizo con frecuencia en mis chistes el juego con las palabras y la invención de neologismos. Con mi amigo el escribano Adolfo Gómez Cainzo, armamos hace tiempo una especie de diccionario de neologismos a la manera de las palabras-valija de Lewis Carrol. Gómez Cainzo tenía también la costumbre de acumular informaciones inútiles. Por ejemplo sabía la fecha en que se promulgó la ordenanza Prohibido escupir en el suelo; o descubría respecto de las velocidades de un tocadiscos (33-45-78), que sumando 33 + 45 obtenemos 78, lo cual en realidad no tiene nada que ver con nada… Juntando estos disparates con las excentricidades de lenguaje (decir que el mes de junio la mayonesa era junionesa o que una empanada grande era una empamucha) armé, inspirándome en él, “Fofolfi, un niño abominable”, que apareció en Tío Landrú. Fofolfi hablaba en jeroglíficos, y para entenderlo, el padre había tenido que contratar a un traductor; blanquejo era para Fofolfi un azulejo blanco, y una sorpresa era una religiosa detenida.
La mentalidad del humorista se va adaptando a su objeto; suele suceder que la lectura esté precisamente orientada para que el error (el chiste) sea cometido: leer donde dice Ladran, Sancho, Ladran, Chancho; o juntar por un aparente error la palabra palabra (de la fórmula Pido la palabra) con la palabra trucha en palatrucha.
De igual manera, el chiste se constituye en el nivel gráfico por la vía de la sustitución de objetos. Recuerdo que en una época de escasez en la que se penaba con prisión a los acaparadores de huevos, hice la clásica escena del presidiario pero en lugar de la bola de hierro del grillete dibujé un huevo.
Textos e ilustraciones tomados de:
Landrú: La razón de mi tía (Biblioteca Grandes Humoristas Argentinos, Hyspamerica, 1988)
Landrú: El humor de Landrú (Editorial de Suplementos Periodísticos, 1977)
Russo, Edgardo: Landrú por Landrú! (El Ateneo, 1993)
Russo, Edgardo: La historia de Tía Vicenta (Espasa, 1993)
Ilustradores y Humoristas de Clarín (Agea, 2008)
Tía Vicenta número 4 (1957)
Revista La Nación: Especial Humor (1999)
Da Costa, Ana: Entrevista a Juan Carlos Colombres, Landrú (Sala Virtual de Lectura, 1999)
Fotos:
(Parte 1): Fernando Gutiérrez, de un reportaje en La Nación revista; sin datos de la fecha
(Parte 2): Facundo de Zuviría, reportaje para La Nación revista, 1996.
miércoles, 7 de marzo de 2012
Claves del humor: Landrú (I)
Tal es la propuesta de la actual entrada, divida por su extensión en dos partes, y que se nutre en el presente caso de la palabra de uno de los grandes de nuestro humor gráfico: Juan Carlos Colombres (Landrú); esperando en el futuro poder incluir otros autores.
Este dibujante, nacido en Buenos Aires un 19 de enero de 1923 y ya retirado del oficio, ha tenido una singular capacidad para observar y retratar las diferentes clases de la sociedad porteña. Su apodo surgió del comentario que alguna vez le hicieran sobre su parecido con Henri Désiré Landrú, un asesino serial de mujeres francés y, curiosamente, muerto (en la guillotina) en la misma fecha de nacimiento de Colombres. De allí que el dibujante especulara con la posibilidad de ser su reencarnación…
Fue el creador a fines de los ’50 de unas de las revistas más célebres del humor político nacional: Tía Vicenta, además de participar en infinidad de publicaciones a lo largo de más de 50 años.
Pero por ahora no vamos a adentrarnos mayormente en la trayectoria de este hombre inteligentísimo.
La idea es, mediante fragmentos tomados de algunos libros dedicados a él, responder a las preguntas del comienzo gracias a sus propias reflexiones.
Por supuesto, las mismas tienen su costado subjetivo y se podrá acordar en todo o en parte con ellas, pero lo verdaderamente importante es que se trata de una enseñanza muy valiosa, a tono con la capacidad de su autor.
El humor
El humor es un rasgo de inteligencia porque generalmente la gente opa no se ríe, no entiende los chistes. La inteligencia es la memoria. La memoria es una característica de la inteligencia, por eso al cerebro lo considero un músculo. En la gente que no cultiva el músculo, el músculo se atrofia (…). Yo todos los días al pensar chistes hago trabajar la mente…
La risa
Al cumplir tres meses mi hija, descubrí una teoría: yo le mostraba el dedo y ella me lo agarraba. Lo mismo sucedía la segunda vez y la tercera. A la cuarta vez que intentaba tomar el dedo se lo sacaba, y se reía. En ese preciso instante comprobé que la risa es sorpresa, algo que aparece cuando no se lo espera (…). Siguiendo la lógica del absurdo, no es difícil descubrir que la vida cotidiana está plagada de discursos de esa naturaleza. Así, por ejemplo, es un disparate que una mujer diga: “Estoy esperando que nazca mi hijo para saber cómo se llama”. Para un humorista sólo se trata de escuchar esos discursos y de saber recrearlos.
(…) Yo trato de pensar cúal es el chiste que quiere leer el público. Leo las principales noticias del diario, oigo la radio y digo: éste es el chiste. Lo elijo, lo llevo al diario, llevo varias opciones y me elijen una o dos, a veces no publican ninguno por falta de espacio, pero siempre van quedando.
Por lo general uno siempre tiene un límite de elección o buen gusto. Para hacer humorismo hay que tener en cuenta, también, de qué se ríe hoy la gente, porque un chiste que hace tres o cuatro años hacía desternillar de risa hoy no provoca ni una mueca.
Los dibujos
Refiriéndome al trazo de mis dibujos, que últimamente han sido definidos como “minimalistas”, debo decir que en los comienzos durante la época de la revista Don Fulgencio, hacía los dibujos a gran escala y con muchos detalles: vacas, pájaros, perros, gatos, vecinos, personajes secundarios, etcétera. Cuando los achicaban para imprimirlos, me daba cuenta de que todo se empastaba y quedaba demasiado barroco. De modo que fui optando progresivamente por la simplificación: una sola vaca, un pájaro y, naturalmente, el gato riéndose que se transformó en otra firma mía; al mismo tiempo empecé a dibujar el original del mismo tamaño en el que aparecería reproducido. Esto último, si bien exigió de mí una mayor concentración, me permitió encontrar una línea más austera.
Y otra cosa muy importante es que a veces, sin ser una crítica, hay algunos dibujantes que hacen un dibujo muy bueno, pero no se sabe si los personajes están en el campo, en la ciudad o dentro de una casa. Por eso yo siempre que dibujo un personaje le agrego la escenografía: si están en el campo agrego pajaritos, nubes, sol; si están en la casa siempre hago el piso, un cuadro, la pared, una mesa, para que sepan. Porque a veces el lugar donde están las personas está identificado con el chiste.
El humor político
(Sobre Tía Vicenta) Al principio la lógica del absurdo la llevé a la política y la gente no entendía esos chistes. Empecé a reparar en la actitud de los políticos y me fogueé en las revistas durante mucho tiempo (…). Todo mi trabajo se basó en la observación de la política (...). Quise crear un nuevo estilo. Hacía juegos de palabras, por ejemplo: en lugar de “Arturo Frondizi” ponía “Artizi Fronduro”. La gente cada vez se entusiasmó más con ese nuevo humor porque lo fue entendiendo (…).
Yo sabía que una revista no es una suma de notas, chistes y artículos, sino que debe materializar un espíritu. Cada dibujante tenía un estilo propio, pero el espíritu que nos unificaba estaba basado en la espontaneidad, el disparate y la falta de solemnidad, ya se tratase de la política o de los hábitos sociales.
Por mi parte, siempre descreí del humor oficialista. Pienso que el humor es necesariamente crítico y, si es oficialista, fracasa. Podría ampliar aún este enfoque, y decir que todo diario oficialista fracasa.
En el humor político hay que tener mucho cuidado para no herir susceptibilidades, por eso yo nunca hago chistes contra ni a favor, yo hago chistes sobre. Sobre una situación o sobre una persona, reconociendo siempre los costados críticos como una condición indispensable de su eficacia.
El humor político está igualmente limitado por el sentido de la oportunidad. La actualidad modifica los personajes que uno dibuja, y hasta puede decretar su muerte y anticipar el funeral.
Las diferencias entre el humor de invención pura y el humor político son enormes, y no solamente técnicas o formales. El humorista político, especialmente el de un diario, debe estar informado al detalle de todo lo que sucede. De lo contrario, no logrará jamás un verdadero impacto, podrá ilustrar una nota o producir chistes aislados, pero no generar efectos humorísticos cuya sutileza esté en relación directa con la cantidad y calidad de la información que maneja.
Trato de no hacer bromas hirientes, ni tampoco hago chistes cuando un político ha fracasado: espero en todo caso a que quiera volver.
Nunca critiqué a un tipo de clase baja, alta o media. Mis bromas estaban dirigidas a la gente, en general, que quería aparentar algo que no era.
El personaje
El personaje uno lo crea y es dueño de ese personaje. Por ejemplo, yo hago “el señor Porcel” o “Rogelio, el hombre que razonaba demasiado”, o la “familia Cateura”, que eran personajes que tenían mucho éxito en Tía Vicenta, y los hacía a mi manera. A los políticos los hago según las características de ellos…
El humor exige renovarse permanentemente, y saber que como los humanos, los personajes que uno crea tienen una vida limitada. Por eso siempre me he resistido un poco a la historieta, que fija los personajes en una supuesta eternidad mítica. Prefiero el chiste de un solo cuadro, que se alimenta de la realidad y permite renovarse permanentemente, aún cuando el dibujo o el estilo, como en mi caso, permanezcan más o menos invariables.
(Para diseñar la caricatura) Primero, veo mucho las características. Cuando surge un nuevo personaje político estudio, miro varias fotos de él, lo miro por televisión y voy delineando los rasgos hasta que hago una caricatura.
Dibujo a los políticos siempre de la misma manera y en la misma posición para evitar la falta de parecido, toda posibilidad de confusión. El lector debe identificar de inmediato al personaje y el lugar donde se encuentra; si está en el campo, en una confitería o en la Casa Rosada. Si es el campo dibujo siempre la vaca o un árbol con un pájaro, si es la ciudad, un vigilante, las casas o la vereda…
Una vez que defino al personaje, insisto en los mismos rasgos, permitiéndome a veces algunas licencias (por ejemplo, a Cavallo, que tiene ojos grandes y redondos, se los dibujo como huevos fritos, lo cual acentúa más aún en el rostro ese aspecto perplejo y azorado).
Debe darse además un doble juego entre el conocimiento del político y el reconocimiento en la caricatura, pues cuando el lector no identifica de inmediato al personaje, el efecto del chiste se pierde. También hay que tener en cuenta que muchos lectores, aunque parezca mentira, desconocen las caras de algunos políticos más o menos relevantes (Jaroslavsky o Luis Zamora), aún cuando aparezcan asiduamente en la televisión; si yo hago un chiste sobre Luis Zamora para ser leído en un medio donde la gente no sabe quién es, el chiste no existe.
lunes, 5 de marzo de 2012
La "cocina" de Inodoro Pereyra (IV, nunca es tarde...)
Va aquí entonces el escaneo de las tiras, para complementar de la mejor manera el excelente relato de Fontanarrosa, llevando a la práctica sus particulares sugerencias (debajo, el enlace a aquellas entradas).
Fontanarrosa, Roberto: Inodoro Pereyra (Tomo 11, Biblioteca Clarín de la Historieta, Clarín, 2004)
Fontanarrosa, Roberto: 20 años con Inodoro Pereyra (Ediciones De la Flor, 1998)
sábado, 3 de marzo de 2012
Nuestro humor gráfico en el Salón del Libro de París 2012

"Siendo la audiencia local una ferviente admiradora de nuestras más destacadas historietas y nuestros célebres ilustradores y guionistas es que la temática del espacio de la Ciudad en el Salón este año será el humor y las letras. Con un espacio de 100m2 especialmente diseñado para promocionar el trabajo de nuestros destacados artistas se buscará favorecer el intercambio entre dos ciudades como París y Buenos Aires y generar nuevos públicos. Prestigiosos y talentosos ilustradores como Liniers, José Muñoz, Guillermo Mordillo, Carlos Garaycochea, Manuel García Ferré, Horacio Altuna, Napo y Micaël Queiroz estarán presentes en esta edición para compartir sus experiencias, intercambiar opiniones, hacer revivir sus personajes en vivo y encantar al público con sus creaciones. Además participarán Hugo Maredei, creador y presidente del Museo del Dibujo y la Ilustración, Daniel Divinsky, uno de los editores más destacado de nuestro país en humor gráfico, y Hernán Casciari."
Revista Ñ, entrevista a José Muñoz. (http://www.revistaenie.clarin.com/literatura/jose-munoz-historietista-el-extranjero-camus_0_656334584.html )
viernes, 2 de marzo de 2012
La vuelta del "Mundo Schneider"
lunes, 27 de febrero de 2012
Y en este rincón...
Esta última apareció a mediados de los ochenta en Tiempo Argentino, pasando luego a El Cronista Comercial. Flo, de inteligentes apreciaciones al estilo Mafalda, comparte protagonismo con sus padres quienes están, como casi todos, insertos en el complejo trajín diario que comprende el mundo familiar y el trabajo. Es este, en cierta medida, un tiempo de transición para la autora, donde demuestra ese gran poder de observación para retratar las relaciones humanas que más tarde le depararía un enorme éxito a través de Mujeres Alteradas (con inicio en la revista Para Ti en 1993), ya desligada de su apellido.
Algunas de las tiras de Flo (las que aquí podemos leer están referidas a las vacaciones) fueron recopiladas en un libro de Ediciones de la Flor llamado Y en este rincón… ¡las mujeres!, perteneciente al año 1992.
Mucho tiempo ha pasado desde entonces: En 2011, con su apellido "recuperado", Maitena presentó su primera y excelente novela Rumble, marcando una evolución (o, si se prefiere, un cambio) donde su labor como humorista gráfica parece haber quedado definitivamente atrás…
domingo, 19 de febrero de 2012
Estrellas fugaces
Casi seguramente, la mayor parte de los personajes humorísticos que un día salieron a la luz como principales protagonistas de sus tiras se mantuvieron en ese lugar durante toda la existencia de las mismas. Existen, entonces, algunas excepciones. Por ejemplo, alguna vez, las historietas de Clemente y Matías se llamaron de otro modo...
Cronológicamente, debemos comenzar por la criatura de Caloi: el 7 de marzo de 1973 aparece en Clarín la tira Bartolo (un motorman de tranvía). Dice su autor:
“Yo me había propuesto hacer una tira suelta, libre, fresca y con mucho absurdo. Empezó llamándose ‘Bartolo’ porque Bartolo era el personaje principal. Y Clemente su ‘partenaire’. A poco de andar, me dí cuenta de que Bartolo había quedado muy atado a una visión nostálgica de Buenos Aires – de hecho, andaba en un tranvía, cosa pesada y que me costaba mucho dibujar y mover en cada cuadrito de la historieta -, de manera que favorecí la extinción de Bartolo (y su tranvía) y el ascenso de Clemente.” (1)
En efecto, casi tres años después (enero de 1976) la historieta comenzaba a llamarse Clemente y Bartolo; y para 1982, sólo Clemente. Basta revisar este período para comprobar cómo Bartolo va disminuyendo su presencia (y su importancia) paulatinamente, volviéndose ésta cada vez más discontinuada hasta transformarse en un fantasma de lo que alguna vez había sido. Es que Clemente, dueño de un carisma que tal vez ni su propio autor había planeado, ganó protagonismo con rapidez y los cambios se hicieron inevitables.
Con Bartolo o ya sin él, Caloi fue incorporando una multitud de personajes (Mimí, la Mulatona, Jacinto, el hincha de Camerún, las pulgas y hormiguitis, el Clementosaurio, el apuntador y muchos más que se destacaron pero que nunca dejaron su rol secundario) como de situaciones de gran diversidad (el fútbol, el ‘piscoanálisis’, la síntesis, la astrología, la política, etc) que ayudaron a esa libertad y a ese absurdo que él se había propuesto y que sigue manteniendo hoy, con la consolidación del color, del efecto "volúmen" y con su creación muy cerca de cumplir los 40.
Prudencio, de Fernando Sendra, nació en 1990 en la contratapa de Clarín. Pero tuvo una historia previa: en 1985, llamado de La Razón matutino, el dibujante presenta a Leandro, el pardo, al que luego el director rebautizó Prudencio, el reflexivo. Dice Sendra:
“Era un personaje que había sido una caricatura de mi cara y le había puesto patitas y manitos, después lo estilicé, claro…” (2)
Más tarde – tras la muerte de Viuti – Sendra fue llamado de urgencia de Clarín para cubrir su espacio. Y allí renació Prudencio, compadrito, tanguero y - como Bartolo – un personaje que se nutría de la nostalgia (aunque sin olvidarse de la realidad del momento). Cada episodio llevaba como título un brevísimo fragmento de la letra de un tango, y al noble y pacífico guapo lo acompañaban su novia María (por la cual regresaba) y un farolito parlante. Pero…
“Un día no sabía qué hacer. Estaba buscando tema y no se me ocurría nada, salvo algo con un chico que no tenía nada que ver con un guapo” (3)
Ese chico llegó un día para quedarse:
“Yo observaba algo que me preocupaba: el que se quedaba con el chiste era el chico, no el guapo. Entonces, medio para recuperar al guapo, lo saqué. Hice que la madre lo llamara a tomar la leche, ‘Matías, vení a tomar la leche’, y el guapo se quedaba solo. Lo bauticé Matías para sacarlo de la tira, no para meterlo.” (4)
Y así…
“En realidad sentía que el guapo era un personaje muy del pasado, de principios de siglo, y el chico era bien actual, más de psicoanálisis, de estudiar inglés (…). Eran dos mundos que colisionaban y no cuajaban bien. Un día que yo quería hacer el chiste del guapo, otra vez no me salía nada (…). Cuando cambié la óptica de Prudencio a Matías, el chiste salió instantáneamente. En un segundo había resuelto lo que me había costado tanto resolver. Ahí me dí cuenta que yo no quería hacer exáctamente un chico, sino un chico con un adulto. Cuando descubrí que la madre era una herramienta fundamental, empecé a usar eso, Matías apareció cada vez más y bueno… (5)
El domingo 8 de agosto de 1993 la historieta fue rebautizada con el nombre de Yo, Matías. Fue el regalo del autor para su personaje en el día del niño. Y Prudencio pasó definitivamente a ser historia.
(1) Catálogo "Clemente 30 pirulos" (muestra por los treinta años del personaje)
(2 a 5) Reportaje de Andrés Valenzuela a Sendra publicado en "Cuadritos, periodismo de historieta", 20 de junio de 2010.
Imágenes pertenecientes a:
Caloi: "Clemente y Bartolo 1", Ediciones del Pájaro y el Cañón, 1978
Gociol, Judith y Rosemberg, Diego: "La historieta argentina. Una historia"; Ediciones de la Flor, 2000
Sendra: "Prudencio y Matías 1", Ediciones de la Flor, 1991
lunes, 13 de febrero de 2012
Enrique Stein y el periódico El Mosquito
Cada edición constaba de 4 páginas impresas en papel de diario. En sus comienzos sólo una de sus páginas estaba ocupada por una caricatura, luego fueron las dos centrales y finalmente tres, con la consiguiente reducción del espacio dedicado a los textos.
Formaron parte de su redacción Luciano Cloquet, Victor Milhas y Eduardo Wilde (Julio Bambocha), entre otros.
En abril de 1867 se transformó en diario “burlesco noticioso y comercial”, publicando caricaturas sólo los domingos y presentando noticias, avisos de remates y hasta un folletín por entregas. Pero los resultados no fueron los esperados y en septiembre del mismo año volvió a su frecuencia semanal de los domingos.
Entre sus ilustradores se destacaron Henri Meyer, Adam, Julio Monniot – todos franceses -, el español Eduardo Sojo (Demócrito) y el (único) argentino Carlos Clérice.
Pero si hubo alguien que marcó un antes y un después en la historia de esta publicación, ése fue Henri Stein:
Nacido en París en 1843 (obteniendo allí su diploma de dibujante), se radicó en la Argentina a sus 22 años con la intención de dedicarse a la agricultura primero y a la apicultura después. Ante el fracaso de este objetivo se dedicó un tiempo a la ebanistería y a dar clases de dibujo elemental. Para ese entonces tuvo la oportunidad de conocer a Luciano Cloquet, quien estaba a punto de hacerse cargo de El Mosquito. Paralelamente, una probable crísis en la publicación impidió la aparición de la caricatura en el número 276. Ante la falta de ilustrador, en el siguiente, del 10 de mayo de 1868, Stein (quien cambiaría el Henri por el Enrique) presentaba su primer trabajo: allí se retrataba a sí mismo preguntándose que haría para hablar de la “feliz” situación en que se hallaba el país.
Políticamente, las decisiones de Stein dan mucha tela para cortar: las revistas colegas (opositoras a Roca) lo criticaron por su apoyo al militar. Más sugestiva es la siguiente anécdota: hacia 1874 El Mosquito se aliaba al autonomismo de Adolfo Alsina. Fue entonces cuando sus adversarios mitristas (Mitre, como Alsina y Nicolás Avellaneda, aspiraba a la presidencia ese año) le ofrecieron hacerse cargo del diario llamado precisamente La Presidencia. Stein (quien había llegado a director-gerente de El Mosquito en 1872 y sería director-propietario desde 1875, además de publicar en otros periódicos como El Plata Ilustrado, La Revista Criminal, Antón Perulero y La Orquesta durante esta misma década) aceptó la propuesta y pasó a criticar a su Mosquito bajo el seudónimo de Carlos Monet…
Y si bien para el propio Stein tal decisión era comprensible ya que - según el mismo había expresado - no era argentino ni político sino dibujante, el semanario (de esos mismos años) “Doña Mariquita” lo calificó como un “anfibio” que realizaba las caricaturas de ambos periódicos, escudado en que “ni la madre que lo parió” sabía de esto, vendiendo “su lápiz y escoba lo mismo á una virgen que á una ramera de las musiqueras” (1).
Mientras tanto, entre el siglo XX y el XXI, algunos historiadores consideraron esta actitud como un rapto de humorismo (el hecho de combatirse a sí mismo) y otros como un profesionalismo mercenario.
Con el tiempo, al no cumplirse sus ilusiones políticas primero, y al no aceptar a Alem y el radicalismo después, Stein decidió en 1890 vender el título de El Mosquito a una sociedad anónima, aunque continuó a cargo de la administración y de los grabados. Sin embargo, con la aparición del periódico Don Quijote y (producto de las diferentes ideas de cada uno) la puja con El Mosquito, Stein - fatigado - decide cerrar su periódico, siendo el último número el 1580 (del - como se expresó al comienzo - 16 de julio de 1893).
Se dedicó así en exclusividad y durante 25 años (hasta su muerte el 17 de enero de 1919) a vender libros, lápices y papeles en el local que había abierto en 1881, instalado en la recientemente creada Avenida de Mayo.
Las imágenes siguientes pertenecen al Gran Almanaque del Mosquito para 1880 con más de cien caricaturas y dibujos, por H. Stein (2) y apuntan irónicamente a personajes como Roca, Mitre, Sarmiento y Alvear, entre otros, "burlándose con total libertad de las pretensiones de todos" (3).




























































