Maestros

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sábado, 1 de marzo de 2025

Regresando a Calé



El año pasado subí por última vez una nota sobre Alejandro Del Prado, Calé. Si bien siempre anda dando vueltas la posibilidad de seguir agregando nuevos dibujos de su autoría, esta vez el camino fue diferente. De manera impensada (al menos para mí), aparecieron sobre la mesa estas páginas extraídas del diario Tiempo Argentino, con fecha correspondiente a los albores de la actual democracia: martes 3 de mayo de 1983. El motivo: se cumplían por entonces 20 años del fallecimiento de este gran humorista gráfico. Aquel hombre de tan breve vida -apenas 38 de edad- había dejado para todos las brillantes páginas de Buenos Aires en camiseta, recordadas y elogiadas hasta hoy, pasados cuarenta y dos años más de la nota mencionada. La posibilidad se dio hace pocos días, cuando con un amigo estábamos de visita en la casa de un coleccionista, quien con mucha amabilidad me permitió fotografiar dicho matutino.

Entonces, además de encontrarnos con un documento no muy habitual y con las reproducciones de algunas de las ilustraciones para Rico Tipo, podremos acercarnos -de la mano de su hijo Horacio- al contexto de época, al particular modo de trabajar de Alejandro y de los trastornos que derivaban de ello, también un espejo de su personalidad. El segundo texto corresponde a Caloi, admirador de Calé y de su pintura popular de los barrios porteños y sus habitantes. Cuando identidad, sensibilidad y creatividad van de la mano y el plumín.














jueves, 20 de febrero de 2025

Gaspar González: Cuando asoma la vocación




Roberto Gaspar González fue uno de los fundadores e iniciadores del Estudio Géminis (“refugio de creativos”) en 1970, junto a Francisco Abel Camet (“Pancho”), Carlos García “Lamas” y Silvestre Szilagyi (“Frank”).

Cuenta Gaspar:

-El cuarteto incial se formó porque luego de la renuncia de Alberto Breccia al Instituto de Directores de Arte (IDA), todos sus alumnos nos reunimos -a invitación de él- en su casa, con el propósito de buscar un lugar apropiado, en donde Alberto estaba dispuesto a darnos clase “sin cobrar un peso”, pues estaba “muy conforme con todos nosotros”:

El cuarteto (del cual solo Gaspar pertenece al signo zodiacal Gémenis) se puso en marcha, con todo el esfuerzo (la primera mesa de dibujo, las sillas, las lámparas...) y toda la esperanza en concretar sus sueños. Era tiempo de recorrer editoriales y agencias. Con el paso de los meses, renunciaron “Pancho” y “Lamas”, y fueron llegando Alberto Barragán (con quien, al asociarse,  pasaron a ser un trío) Hernán Torre Repiso, Horacio Merel, Rubén Villarreal, Hugo Díaz (Huadi), Gerardo Canelo, Diego Navarro, Ángel Fernández, Alberto Caliva, Carlos Leopardi y Víctor Braxator. Más adelante, se incorporaron José Massaroli, Ramón Gil y  Abelardo Bustos.

También recibían visitas de amigos como Oscar Novelle, Stella Maris Fusse, Miguel Prystupa, Ernesto García Seijas, Rafael Rodríguez (Falin), Susana Redín, Alex Salas, Carlos Branca, Cilencio, Lucho Olivera, Julio Dolz, Miguel Repiso (Rep), Eugenio Mandrini, Jorge C. Morhain, Carlos Traquia, Carlos Clemen, Siulnas, Safino, Ricardo Villagrán, Jorge Gemelli, Pedro Santillán, Alfredo Falugi, Anselmo Borello, Ana Favasa, Sergio A. Mulko, Jorge Feldman, Lito Fernández, Douglas Wright, Peni y Morgan.

Muchos años después, en 1993, al fallecer el padre de Gaspar (Gaspar José González, quien había oficiado de garante en el inicio), el Estudio Géminis se cerró definitivamente. Habían pasado 23 años de un camino pleno de creatividad...

Aquel mítico espacio, pleno de trabajo y bohemia, es hoy un muy grato recuerdo entre quienes lo frecuentaron. No es para menos: ejercer como profesión lo que se ama, y como si fuera poco entre amigos y colegas, es un privilegio único. Nos resta indicar que el lugar (conocido como La Oficina) se mantenía con el aporte de todos los dibujantes, quienes además solían ayudarse entre sí en los trabajos a realizar. Gaspar colaboraba con algunos de sus colegas y también desarrollaba sus propias historietas. 

Les sugiero visitar el blog José Massaroli Historietista y la página Mil Plumines de la Historieta Argentina, donde encontrarán mucha más información, historia e imágenes.

Pero ahora quiero referirme a otro aspecto, no menos valioso para Gaspar: es participante habitual de las reuniones homenaje organizadas por ChristianVallini Lawson (director de la revista Sensacional y gran especialista en ciencia ficción e historietas, entre otras muchas actividades) en el bellísimo Café Artigas (Barrio Villa General Mitre). El mismo cuenta, además, con un amplio sector de libros (Biblioteca Popular Ansible, dedicada al género mencionado y dirigida por Carles Ros Mas) y un espléndido teatro.Lugar de encuentro entonces de las glorias de Géminis, junto a artistas destacadísimos como Stella Maris Fusé, Natán Solans, Lito Lococo y otro gran especialista en la ciencia ficción: Roberto Luis (disculpas para los integrantes que en este momento escapan a mi memoria). Por mi parte, muy agradecido de haber sido invitado a tan cálidas reuniones.

En una de esas ocasiones, Gaspar (homenajeado en su momento, por supuesto) compartió con nosotros un cuaderno artístico de sus años de aprendizaje. Volví a descubrir en esas hojas lo que todo aspirante a dibujante de historietas, o simplemente lector apasionado, suele realizar a esa edad: ilustraciones de aquellas historietas que lo fascinaban en la infancia, que enriquecieron sus días y que soñaba él mismo con poder crearlas un día, coleccionarlas, o aportar lo suyo para ese mundo de imaginación gráfica tan en auge por esos tiempos.

Vaya si lo logró. Es por eso que, ahora aquí, adjunto varios de los dibujos de ese libro (que Gaspar me permitió fotografiar y que, como se verá, no hacen falta describir porque son más que familiares) y que solo pueden pertenecer a una etapa de la vida: la que inicia el camino de la vocación. Muchos historietistas o aspirantes a serlo, de ayer o de hoy, se verán representados. Un símbolo que les da una identidad propia. Sus páginas amarillentas, más que el paso del tiempo, reflejan y consolidan la magia que en un momento tienen los sueños por cumplir. Los que Gaspar supo llevar a la realidad con amor y mucho trabajo.



































martes, 11 de febrero de 2025

Kalondi: "El incomodador profesional"

 


Este 11 de febrero cumpliría años Kalondi (Héctor Compaired, 1934/1998), un gran talento del humor gráfico argentino quien -como pasa tantas veces- posee una obra maravillosa que ha ido dejando de recordarse, al menos en parte...

Aún quedan aquellos que lo han evocado con afecto y admiración en distintas notas en diarios y revistas, e incluso en la edición de un lujoso y muy valioso libro (La Vanguardia Perdida, de Osvaldo Aguirre, Ediciones de La Flor, 2016). En esta obra se analizan publicaciones de una época muy particular (entre fines de los '50 y fines de los '60), cuando nuevos dibujantes marcaron un cambio notorio, si comparamos con el material que presentaban, por ejemplo, Patoruzú, Rico Tipo o Don Fulgencio. 
Allí está entonces Héctor, con su estilo sutil y ácido a la vez, reflexivo, crítico con compromiso social.

Dice Claudio Loiseau en la revista La Nave número 1 (2010): "Uno de los artistas más geniales que dio el humor gráfico argentino ha sido Kalondi. Sin embargo, pareciera que el reconocimiento de sus propios pares, y el de sus discípulos, no alcanzara para devolverlo a la 'Primera Plana'. Injustamente olvidado, queremos evocarlo por el arte de su narración, por su capacidad ideográfica. Kalondi fue un incomodador profesional, un meticuloso escarbador de la hipocresía humana. Quizás su cortedad social, lo recluyó como un agudo observador de las conductas."

Aquí adjuntamos algunos ejemplos de tal capacidad -con la poco usual entrega de ilustraciones a color del autor-, todos ellos pertenecientes a Argentina, revista de edición bilingue, y que en sus últimas páginas solía presentar artistas de la historieta, el humor y la caricatura nacional (número 28, 1971).



    





 





domingo, 26 de enero de 2025

Tóxico y Biberón (III: Detalles)

 



Para concluir esta serie de entradas, vuelvo a un aspecto al que ya me he referido en otras historietas o tiras: algunos de los detalles que, de todo buen dibujante, se pueden destacar. Y que mostrados mediante viñetas ampliadas, nos permiten disfrutar de la maestría que exhibe: el ambiente entre lúgubre y siniestro del espacio donde Tóxico vive o se mueve, los distintos puntos de vista, una luz sugerente que -ubicada en el momento adecuado- intensifica el dramatismo (remitiendo a ciertas escenas del cine clásico) y, en especial, la mirada del protagonista (que ocupa un lugar determinante, Biberón es solo su acompañante y antagonista). Completan sus sorprendentes manos, cuando están tomadas desde el primer plano. Si a la distancia parecen amablemente graciosas, en la cercanía se tornan mucho más realistas y son demostración, como sus ojos, tanto de muy oscuras intenciones como de un sufrimiento oculto.
También sorprende en ocasiones la distancia entre sus planes (que pueden incluir, por ejemplo, asesinar a su propio hijo) y el desenlace finalmente humorístico. "¡Maldición maldita!" suele expresar Tóxico, y solo él sabe desde que profundidades de su alma surgen esas quejas. Quizás el objetivo cómico final, más que frustrarlo, lo salva y le concede la necesaria humanidad a su figura.


















jueves, 23 de enero de 2025

Tóxico y Biberón (II)



Segunda entrega de la dupla humorística del gran Abel Ianiro.

Aprovechamos la oportunidad para mencionar otras de sus creaciones, presentadas a lo largo de un periodo de aproximadamente dos décadas: Tito, el lungo (La Cancha), Marmolín (Rico Tipo), Maneras de... (Cascabel), Casanova Conquistador y Hara Ghan (Leoplán), Purapinta (Rico Tipo), Mujer al fin (Chicas), Dedalina (Chabela), Tito Faldas (Dr. Merengue) y El Sheriff de Canana City (s/d sobre la revista original, luego fue continuado por otro ilustrador en distintas publicaciones).

Más  de una docena de entradas sobre Ianiro pueden encontrarse en este mismo blog, es especial sobre su obra general y sus caricaturas.