Maestros

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sábado, 2 de agosto de 2014

La gran familia de Ferro



En el mes de julio de 1992 Pablo Marchetti le realizó un reportaje a Eduardo Ferro para la revista La Maga. La página incluyó este dibujo del genial humorista donde aparecen unidos la mayoría de sus personajes creados durante... ¡60 años de trayectoria!






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Y en esa nota, Ferro dejaba conceptos como los siguientes:





"Un día, yo era diagramador, y le dije a López Pájaro (Director de La Cancha): 'Quiero hacer una historieta', y él me dijo: 'Hacela'. Ahí dibujé a Don Pitazo.

Cuando entré a Patoruzú yo estaba en La Cancha, en radio, en todos lados. Siempre tratando de meter a mis hijos, que son mis dibujos, por todos lados. Pero Quinterno nos exigía exclusividad para sus revistas. Solo me toleró La Cancha porque yo ya estaba de antes. Y tampoco me prohibió diarios ni radios. Pero una vez la revista El Hogar hizo un trabajo muy lindo titulado Los que hacen reir en la Argentina para el cual me invitaron a colaborar. Yo participé y luego tuve una tirada de orejas del editor de Patoruzú.

Ahora, a la distancia, creo que Quinterno tenía razón. Él mantuvo muchos años una revista, y no quería que se agotara. A cambio, nos dio comodidad absoluta. Nadie pagó nunca en Buenos Aires como Dante Quinterno. Yo jamás le pedí aumento porque me lo daba sin que yo lo esperara.

Quinterno siempre me trató muy bien, pero cuando bajaban las ventas ahí venía el tirón de orejas para todo el equipo. Y tenía razón, muchas veces nos dejábamos estar.

Éramos muchachos de la bohemia que ganábamos muy bien. Y si yo no soy rico es porque a mí me das un mango y lo reviento enseguida.

Bólido nació en una mesa de trabajo, mientras pensaba una tira para reemplazar a Chapaleo. Era un pibe pícaro, sinvergüencita, que trabajaba como cadete de oficina, pero con él no hacía más que caer en lugares comunes. Y de repente se me ocurrió usar una fórmula que me había enseñado Quinterno para esas veces que uno lucha con una idea y no la encuentra. Consiste en darla vuelta totalmente. Lo puse al revés y apareció Bólido. Armé a conciencia el físico de ese personaje, que era un pibe demorón, que demoraba. Y como pensé que podía aburrir pronto, también le agregué una parte psíquica, que también era demorada.

La historieta que yo más admiro es Langostino, el navegante, porque creo que tiene un poquito más de proyección. Los chicos veían la anécdota lineal y los más grandes pescaban una cosa un poquito más profunda. Yo no podría escribir un libro porque no tengo estatura literaria. Pero con esta historieta hice una especie de libro, algo más trascendente."


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La Maga número 26 - Miércoles 8 de julio de 1992.
Fotografía: Silvana Colombo.










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