Maestros

Maestros

viernes, 8 de mayo de 2015

Los sueños de Adolfo Mazzone







A fines de 1941 nacía en Buenos Aires el semanario Cascabel. De medidas inusuales (26 x 33cm aproximadamente), se preciaba de ser la publicación humorística de mayor tamaño. Además, la ilustración de tapa (a todo color) se extendía a la contratapa, por lo que no se podía entender lo que ocurría sin desplegarlas. En su interior, pinceladas de suaves amarillos y rosas, más una lámina central, también muy colorida. 
Pero quienes de verdad la hicieron grande fueron los dibujantes que la integraban: Lino Palacio (o Flax, cuando se trataba de caricaturas sobre la Segunda Guerra), Gubellini, Molas, Ianiro, participaciones del gran Saúl Steimberg, y, más adelante, nada menos que Oski junto a César Bruto. Entre ellos, asomaba otro talento que ya había demostrado sus condiciones en Patoruzú y Cara Sucia: Adolfo Mazzone, quien por ese entonces contaba con apenas 27 años.


Adolfo Mazzone en la portada de la revista Dibujantes 
(creación de Osvaldo Laino)


En esa primera etapa de Cascabel, sin embargo, Mazzone no presentó ningún personaje nuevo sino una o media página titulada Los Sueños, donde los anónimos y variados participantes confesaban sin proponérselo sus verdaderos deseos, como si se tratase de una radiografía mental. ¿Cúanto habrá influído el revolucionario crecimiento del Psicoanálisis entre fines de los 30 y principios de los 40 en Argentina? Recordemos que pocos años después Guillermo Divito crearía El otro Yo del Dr. Merengue...
Vinculadas las ilustraciones o no con ese tema o profesión, lo cierto es que el creador de Capicúa brinda acabadas muestras de algunas de las principales virtudes de todo gran humorista: su poder de observación y reflexión, incluso sin necesidad de utilizar diálogos.

Veamos los protagonistas que van desfilando número a número: un mótorman (conductor de tranvía), un mozo, una mucama, un canillita, un maestro, entre otros. Esto es, gente común, trabajadora, sacrificada, con postergaciones personales. Entonces allí, en ese instante de libertad que entraña (o no) todo sueño, ellos/as plasman sus verdaderos anhelos: ganar mucho dinero, pasar de dominados a dominadores, ser valorados, disfrutar de la vida, tomar decisiones, en definitiva triunfar y ser felices. No falta tampoco un lugar para anhelos menos positivos, pero que podrían funcionar como una descarga ante la difícil vida diaria: mentiras, revanchas, manipulaciones, cometer infracciones en la vía pública, etc. 
Así, Mazzone nos muestra la verdad de cada ser humano: Desaparecen las máscaras, con todo lo bueno y todo lo malo que ello implica.


Un retrato de mediados de la década del 40 (Leoplán)


Para finalizar, un detalle bastante particular y misterioso: En el primer dibujo se aprecia con claridad la firma de Adolfo. En el resto, conforme pasan los números, su nombre es reemplazado por una serie de seudónimos: Douglas, Cheque, Inglés, Ricardo, Richard...
Los trabajos son lo suficientemente buenos y parejos como para deducir que es siempre Mazzone el autor pero, ¿Es en realidad así? ¿Fue reemplazado por otro dibujante con estilo similar? ¿O hubo alguna desconocida razón por la cual él o la revista decidieron estos cambios?
Incógnita de nada sencilla resolución. Se aceptan opiniones o -si alguien las conoce- las claves que provocaron dicha situación.

Cascabel mantuvo las características indicadas al comienzo durante cierto tiempo. Luego, varios de sus célebres integrantes (entre ellos Mazzone) se marcharon, la mayoría de los que quedaron evitaron escribir su verdadero apellido, la revista viró al tono sepia (tapa incluida), para presentar sus últimos números a la mitad de su tamaño original, y con menos páginas. De allí a su desaparición, hubo solo un paso... Mientras tanto, aquellos sufridos y frustrados personajes empezaron a creer que su vida podía cambiar, pero en sentido inverso a Cascabel...
Las razones, muy diferentes y a la vez mucho más evidentes que la planteada con anterioridad, forman parte de otra historia.



 
1 (19-11-41)


  
                            5 (17-12-41) y 8 (07-01-42)                     


    
         14 (18-02-42) y 15 (25-02-42)
                        

  
                              16 (04-03-42) y 17 (11-03-42)                         


    
   25 (06-05-42), 36 (22-07-42) y 37 (29-07-42)














6 comentarios:

  1. Que buenos dibujos Luis, hermosas aguadas !
    Siempre me gusto el estilo de Mazzone, muy emparentado con la linea de otro grande como Torino.
    Es, sin dudarlo, uno de los 3 mejores ilustradores nacionales. Sus tapas siempre fueron extraordinarias, por eso decepcionaban un poco sus revistas que quedaban en la promesa de tamaña portada. Eso y la tendencia a brindar historias cortas, fue lo que me alejaba un tanto de sus publicaciones. Abrazo

    ResponderEliminar
  2. Los dibujos son muy buenos, como si les hubiera dedicado un tiempo especial. Y encierran muchas reflexiones interesantes, a mi parecer. Subiré otras entradas de época durante mayo, Eduardo. Espero que te gusten como ésta. Un abrazo!

    ResponderEliminar
  3. Me encantan los dibujos! Muchos de los anhelos y quejas que reflejaba Mazzone en los "sueños", aun hoy en dia se mantienen vigentes je. Gracias por compartir hermosas paginas!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Sergio, en estos días trataré de seguir subiendo algunas páginas antiguas que creo pueden ser interesantes. Nos comunicamos, que todo marche bien!

      Eliminar
  4. Una consulta Luis ¿existe algún libro con todas las tiras de Purapinta de Mazzone? Saludos y excelente su página.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Augusto: Purapinta es un personaje de Abel Ianiro. Salió mucho en la Lupín. Pero no se ha publicado ningún libro, dentro de lo que conozco. Lamentablemente tampoco de Mazzone existen libros recopilatorios. Muchas gracias por comentar. Saludos!

      Eliminar