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jueves, 29 de agosto de 2024

Notas lejanas, pero no tanto (I)


Siempre me ha parecido necesario -y a la vez atractivo- el rescate de viejos reportajes, esa posibilidad de volver a escuchar a la gente que mucho ha dado a la historieta y el humor gráfico nacionales. En este caso, de ambos lados "del mostrador": 

Por un lado, Roberto Fontanarrosa en una nota de los años '80 para la primigenia revista de Clarín (luego reemplazada por la hoy de hecho también casi extinguida Viva), y Juan Carlos Colombres -Landrú- en ocasión de, en ese momento, su recién inaugurada exposición en el CC Borges (diario Clarín, página cultural, 2003).

Por otro lado, un extenso reportaje (diario Clarín dominical, 1992) de Carlos Ulanovsky a Jorge B. Rivera, excelente investigador, historiador y muchos etcéteras destacados en los ámbitos de la historieta y la comunicación, de quien ya hemos subido aquí fragmentos de sus trabajos.

Las reproducciones quizá no sean las ideales, pero los textos nos brindan ese lugarcito interesante de reflexión, documento poco frecuente, variedad temática, momentos particulares de nuestro país y maneras de ver la realidad de entonces que siempre son bienvenidas.















viernes, 27 de mayo de 2016

Teatro: Inodoro Pereyra "A ciegas"

 
 


Transcribimos la nota de la página Teatro Ciego - Lo que ves cuando no ves, sobre esta interesante y valiosa propuesta:


¿Murió Inodoro Pereyra? ¿O es una conspiración del capitalismo apátrida que viene a conquistarnos? ¿El chinchulín aprieta pero no ahoga? ¿Es acaso la milanesa un bife encubierto? ¿A qué clase de genio se le ocurre hacer una adaptación de una obra de humor gráfico en completa oscuridad?
Descubrí este y otros enigmas en una historia que te llevará a rememorar y disfrutar del hombre más grande de todos los tiempos, o mejor dicho con la nariz más grande de todos los tiempos. Inodoro Pereyra A Ciegas es una obra inspirada en los personajes más queridos del escritor y dibujante Roberto Fontanarrosa, que cobrarán vida gracias a la imaginación del público, que deberá utilizar sus sentidos no visuales siendo estimulado por efectos de sonido, aromas y sensaciones táctiles. 

PERSONAJES:

Inodoro Pereyra: Es una parodia de las idealizaciones que se hicieron del gaucho de la pampa argentina y, específicamente, del gaucho Martín Fierro. Solitario, reflexiona sobre la vida, acompañado de su perro Mendieta, y recibe a extraños en su pobre rancho, a los que aconseja de manera peculiar.
Mendieta: Un perro bajo y amigable, de raza desconocida, que posee la facultad de hablar. Acompaña a Inodoro en sus andanzas. Séptimo hijo varón que se transformaba en lobizón las noches de luna llena; pero se vio afectado por un eclipse, que lo dejó perro en vez de lobo. 
Eulogia Tapia: Concubina de Inodoro desde 1976 es dibujada como gorda y fea (aumentó 25 kg en un cuadradito). Es hogareña, tiene muy mal carácter y es celosa, al punto de enojarse como una fiera cuando Inodoro llega tarde. 
Los loros: A través de los años, son los enemigos de Inodoro por antonomasia: andan en bandada, lo molestan y "lo toman para el churrete". Si bien le generan problemas y diversos males, algunas veces le ayudan, lo que hace confundir la cabeza del gaucho. Entre ellos se destaca el loro Lorenzo. 
Nabucodonosor II: Es un cerdo vegetariano que habla, se cree sex symbol ya que es el único macho en medio de varias hembras y ganó el primer lugar en una feria local; tiene veleidades de filósofo e intelectual.
El Escorpión Resolana: Es el "tape" (gaucho muy rústico) bravo del pago. En una ocasión se batió a Duelo con Inodoro Pereyra luego de haber insultado a Eulogia. 
Mandinga: Nacido en Estados Unidos de América. Es la encarnación del mal. Viene a cobrar una vieja deuda con Inodoro... en un mal momento.

Idea Original: Martín Bondone y Gerardo Bentatti 
Dirección: Gerardo Bentatti
Dramaturgia: Martín Bondone y Nora Sarti 
Sonorización y Música: Lucas Macchione 
Música en vivo: Lucas Macchione y Ariel Cáceres 
Elenco: Darío Tripicchio, César Martínez, Eli Ullua, Mateo Blesio Caldo, Gerardo Bentatti, Lucas Macchione, Ariel Cáceres, Dalila Ferreyra 
Producción General: Teatro Ciego 
Producción Ejecutiva: Martín Bondone 

DÍAS Y HORARIOS
Mayo:  Miércoles a sábados 21 hs 
A partir del Junio: Miércoles a viernes 21 hs, sábados 22 hs
Localidades: $250

Visitar:
http://www.teatrociego.org/index.php/espectaculos/inodoro







miércoles, 26 de febrero de 2014

Inodoro y Mendieta en el Paseo (¡Que lo parió!)



No podían faltar en el Paseo las figuras de estas dos entrañables criaturas de Roberto Fontanarrosa. La siguiente es la nota publicada en el diario Clarín el día 23 de febrero.
Pero antes, me quiero detener en un detalle: En la segunda foto, se observa una placa con los nombres del dúo más otro texto que no se alcanza a leer. Es una muy buena idea que sería interesante extender al resto de las esculturas ya que es más de la que se supone la gente (chicos, turistas, etc.) que tal vez ignoren la identidad de los personajes, sobre todo en el caso de los más antiguos.
A pesar de esto, me ha tocado comprobar (en especial con los chicos) que el atractivo que les generan los mismos está más allá del hecho de que no sepan de quiénes se trata. Indudablemente, hay un encanto natural que supera el tiempo o el desconocimiento, mérito absoluto de todos los grandes dibujantes...

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El Paseo de la Historieta, completo 
por SILVIA GÓMEZ 
Van a poner a Inodoro Pereyra en Puerto Madero. 
Así, termina el recorrido que parte de San Telmo con Mafalda. 


Fotografía: Daniel Feldman (Clarín)


Poblado de personajes entrañables, la creación de el “Negro” Fontanarrosa viene a cerrar una etapa que pobló las veredas de colores, humor y recuerdos. Y que convoca a miles de vecinos y turistas, que aprovechan las 15 esculturas que completan el paseo para sacarse fotos imitando el gesto fiero de Patoruzú, se sientan junto a Mafalda, piropean a las Chicas Divito o imaginan volar con un racimo de globos, como Don Fulgencio.
La escultura del “gaucho renegau” estará en Avenida Marta Lynch 550, sobre el Parque Mujeres Argentinas, de Puerto Madero, y quedará inaugurada en el transcurso de esta semana. “Pienso en la reacción que hubiera tenido el Negro si supiera que Inodoro Pereyra y Mendieta iban a terminar homenajeados con una escultura en pleno Puerto Madero. ¡Quién podría haberlo imaginado! Hubiera dado para algún comentario irónico por parte de él, sin dudas”, le dijo a Clarín su viuda, Gabriela Mahy.
"Me parece fantástico que hayan incluido sus personajes en este paseo, él estaría encantado, porque además los autores de los otros personajes fueron amigos suyos, la gran mayoría”, contó Gabriela, quien siguió muy de cerca el proyecto –materializado por el artista plástico Pablo Irrgang– y se mostró feliz del reconocimiento al genial dibujante, humorista y escritor, fallecido en julio de 2007. 


www.nuevomadero.com

"Pereyra por mi mama, Inodoro por mi tata, que era sanitario”, le gustaba presentarse a Inodoro Pereyra. El personaje nació en 1972 y pasó por las páginas de las revistas Hortensia, Mengano y Siete Días, hasta que llegó a Clarín en 1976. Junto al gaucho, el perro Mendieta se transformó en un ladero imprescindible. Cuenta la historia que Mendieta era en realidad séptimo hijo varón, con tanta mala suerte que la noche de luna llena en que iba a transformarse en lobizón, ocurrió un eclipse, y quedó convertido en perro.

El Paseo de la Historieta fue pensado por el Museo del Humor (MUHU) y Construcción Ciudadana y Cambio Cultural, dependiente de Jefatura de Gabinete de Ministros. El proyecto nació con Mafalda, en 2009, en la esquina de Chile y Defensa. Y aunque en un principio se habían seleccionado diez personajes para armar el recorrido, el éxito de la propuesta sumó más ídolos populares y también murales, uno de ellos pintado por Liniers en Balcarce, entre México y Venezuela. Ahora serán 15, aunque la Ciudad podría agregar algunas esculturas en fechas especiales o aniversarios.



Por último, un repaso a la ubicación del resto de las esculturas que se pueden disfrutar:


Mafalda  (Defensa y Chile).  
Isidoro Cañones (Balcarce y Chile)
Larguirucho (Balcarce y México)
Matías (Balcarce, entre México y Venezuela)
Clemente (Balcarce, entre Venezuela y Av. Belgrano) 
La Jirafa de Mordillo (en el Museo del Humor, Costanera Sur)
Gaturro (Av. Belgrano y Azopardo)
Don Fulgencio (Balcarce y Venezuela)
Patoruzú (Paseo Colón y Belgrano)
Don Nicola (Alicia M. de Justo y Azucena Villaflor) 
Diógenes y el linyera (Marta Lynch y Aime Paine) 
Negrazón y Chaveta (Marta Lynch y Juana Manso)
Langostino y Corina (Marta Lynch al 500)
Las chicas Divito (Belgrano y Balcarce)





miércoles, 11 de diciembre de 2013

Además de las esculturas...


En el Paseo de la Historieta no solo se destacan las esculturas. Una serie de ilustraciones y obras plásticas complementan el espacio y brillan por sí mismas. Algunas de ellas, en las siguientes imágenes:








Como es habitual desde hace tiempo,
 Liniers pinta mientras Kevin Johansen interpreta uno de sus temas





Fotografías pertenecientes a:

www.pensandolabronca.blogspot.com.ar
www.viajeros.com.ar
www.welcomeargentina.com.ar
www.amobaires.blogspot.com.ar





miércoles, 27 de marzo de 2013

Inodoro Pereyra XL




A lo largo del tiempo, los mayoría de los dibujantes humorísticos argentinos han preferido llevar al papel historietas de corta lectura: una tira, dos, de una a cuatro páginas páginas, etc. Algunas de las muy conocidas excepciones son las que han salido del lápiz de Dante Quinterno y Manuel García Ferré a través de sus ya clásicas aventuras, de aproximadamente  60 a 90 páginas . Esto no significa que en ocasiones no hayan probado con versiones de menor aliento, pero su sello distintivo pasaba por el primero de los casos comentados. Otros, como Torino o Mazzone, alternaron lo extenso y lo breve. Pero, como decíamos al comienzo, la preferencia pasaba por no extenderse demasiado: Lino Palacio, Quino, Divito, Caloi, Liniers, Tute, Crist y tantos otros han optado por esta posibilidad.

Por supuesto que si entramos en detalles y sutilezas, tendríamos decenas de  historietas que analizar en relación a este tema. Pero, por el momento, lo dejamos para otra ocasión ya que ahora nos vamos a centrar en un caso bastante particular : Roberto Fontanarrosa y su Inodoro Pereyra.
Es sabido que el famoso gaucho ha estado casi siempre diagramado en una cantidad similar de viñetas o cuadros (salvo en los comienzos, donde la historia se extendía un poco más). Si la cantidad de páginas se modificaba, esto más bien se debía al mayor o menor formato del medio donde aparecía. Así,  se le dedicaba una página en Hortensia o en Viva, media página era suficiente para un viejo suplemento a color del diario Clarín, o la cuenta se estira a tres en el caso de las recopilaciones editadas en los pequeños libros de Ediciones de la Flor.

Sin embargo, allá por 1976 - más precisamente un 2 de julio - en la portada de la revista Siete Días Ilustrados (472) se anunciaba el siguiente suplemento especial, de inusuales 16 páginas: "Inodoro Pereyra - Desde este número, lea las desopilantes aventuras de El Renegau contra el Escorpión Resolana".
En efecto, en el centro del ejemplar y en tamaño algo menor que éste se presentaba el primero de los capítulos . Lamentablemente, aún no he podido dar con el siguiente número de Siete Días. Y no solo para saber cómo siguen las peripecias de don Inodoro sino para constatar que se siguió publicando. Esto expresado en base al hecho de que - si no me equivoco - en el gran libro Inodoro Pereyra 20 años no figura esta historia.
Por un lado entonces, la curiosidad de un personaje de Fontanarrosa alejado de su esquema de siempre. Por otro, la oportunidad de una lectura distinta del Renegau. Claro que lo que permanece invariable es la creatividad del Negro: su capacidad para narrar, una extensa y rica gama de personajes y algunos detalles más. Pero - sobre todo - tengamos en cuenta que si en sus aventuras habituales podíamos llegar a reírnos sin parar, en este caso (con no menos de treinta gags) sería conveniente implementar algún sistema parecido al que usaron los muchachos de la selección de fútbol en Bolivia, no sea cuestión de que nos quedemos sin aire...


















¿Continuará?


Nota: Leer los comentarios, ya que a través de una precisa nota de Christian "Dipi" Di Pasquo (del excelente blog Lápiz y Papel) tenemos la resolución de este tema. ¡Gracias, Christian!

lunes, 5 de marzo de 2012

La "cocina" de Inodoro Pereyra (IV, nunca es tarde...)

En el mes de Septiembre del año pasado pudimos disfrutar de los consejos de Roberto Fontanarrosa con respecto a la realización de una historieta, más precisamente la de Inodoro Pereyra (tomados de su versión original publicada en el suplemento Cultura y Nación del diario Clarín en el año 1992). Sin embargo, en aquel momento no advertí que en el libro 11 de la colección Biblioteca de la Historieta del mismo diario - dedicado precisamente al gaucho - se reproduce el texto mencionado más una nota final en letra muy pequeña que dice: "Los resultados de esta 'receta' pueden verse en la tira de la página 156". Efectivamente, allí nos encontramos con tal aventura que, en la versión editada por De la Flor, pertenece al tomo número 17.
Va aquí entonces el escaneo de las tiras, para complementar de la mejor manera el excelente relato de Fontanarrosa, llevando a la práctica sus particulares sugerencias (debajo, el enlace a aquellas entradas).


Fontanarrosa, Roberto: Inodoro Pereyra (Tomo 11, Biblioteca Clarín de la Historieta, Clarín, 2004)

Fontanarrosa, Roberto: 20 años con Inodoro Pereyra (Ediciones De la Flor, 1998)

miércoles, 7 de septiembre de 2011

La "cocina" de Inodoro Pereyra (III)

(Última entrega de “Cocinemos un Inodoro”, por Roberto Fontanarrosa. Secretos de la historieta y el placer de la lectura al mismo tiempo…)

Cuando está todo ya más o menos cocinado, escribo -perdón, escribimos- un diálogo en una hoja oficio. Calculamos, a ojo, que con eso nos alcanza y a veces, para mejor, nos sobra. Lo óptimo es cuando sobra, porque quiere decir que uno ha podido hacer una pequeña selección y así queda a salvo el orgullo del creativo. En ocasiones, de arranque, usted comprueba que se va a quedar corto. Entonces mete, en los dos o tres primeros cuadritos, una situación encapsulada, pequeña, sin posibilidades de mayor desarrollo, que abre la tira. Situación que no tendrá demasiada relación con el resto del asunto y luego se ligará con el tema central de forma natural o arbitraria. No, no tiene por qué ser los loros, no se ponga reiterativo con ese asunto.
Ej.: Inodoro observa un mate que pierde líquido por varias perforaciones. “Otra vez la policía me agarró el mate”, dice. Mendieta le recomienda ahorrar para comprar otro. Inodoro replica “¡Como para invertir en muebles, estamos!” Y ya entran en el tema del ahorro y el chancho-alcancía, del cual hablamos anteriormente, ¿no lo recuerda? Olvídelo. Estos temas encapsulados son útiles, pero no es de lo más pulcro como procedimiento. Prefiero que la tira arranque y termine con el mismo tema. Sucede, sin embargo, que a veces el ojo del amo erra el cálculo, como le pasó ahora a usted por su impericia, y en medio de la tira, uno se encuentra con que el material que tenía no le alcanza. Alerta rojo. Error humano.

Tenemos el comienzo y el final pero faltan, digamos, dos cuadritos en el medio. Hay que correr a la carpeta para rellenar ese hueco con algún pasacalle que no aparezca como muy traído de los pelos. Agradezco su consejo: uno puede macanear con las medidas, agrandando un cuadrito, estirando el otro. Pero… ¡el lector se da cuenta, mi querido! El lector advierte que usted se tira a chanta. ¡Y estamos defendiendo una media página a color del diario Clarín, mi viejo! ¡Cómo se nota que usted se va y se despreocupa del problema! No, acá hay que trabajar hasta que aparezca alguna réplica para insertar en el diálogo, o una pequeña gracia que anteceda al final.
Impensadamente, pese a su ayuda, ya tenemos el 30% del tema central, el 30% del remate y el 30% de los chistes intermedios. Nos resta el 10% del dibujo. Ojo la tinta. Acá mejor se me sienta allá y mira desde lejos. Trataré de que el dibujo refleje el relato lo mejor posible, que sea expresivo, que narre. Ya sé que el texto no le causa gracia. No me mueva la mesa. No soy un plástico audaz, ni un virtuoso, ni un explorador de nuevas técnicas y texturas. No, no son así los loros. Cubro con papel manteca una fotocopia del original y coloreo infantilmente, con fibras. Guarda el codo. No me ayude más, mi viejo. Zapatero a tus zapatos. Usted remítase a lo suyo y espere el próximo miércoles para leerlo. El buey solo bien se lame. Después de todo, en diciembre de este año se van a cumplir 20 años de la primera publicación de Inodoro, en la revista Hortensia, de Córdoba, y, pese a la edad, todavía puedo seguir diciéndole a este gaucho todo lo que tiene que hacer y decir, puntualmente, cada quince días. No, salga, largue el lápiz. No necesito ayuda. Recuerde aquello de “En Rosario, uno se siente más creativo”. Y no lo dije yo. Lo dijo Belgrano, hace muchos años. Descuide, su firma no aparecerá en el trabajo.


Del Suplemento Cultura y Nación del diario Clarín, 1992
Episodio de Inodoro Pereyra: revista Viva (s/f)

(Para ver otros temas vinculados a la técnica de la historieta, revisar al pie de página el apartado "Aprendizaje")

martes, 6 de septiembre de 2011

Fontanarrosa y la "cocina" de Inodoro Pereyra (II)

Continuamos con el texto de Roberto Fontanarrosa: "Cocinemos un Inodoro":

Pero, confesémoslo, aún campea en nosotros una preocupación primaria que nos desvela: encontrar un chiste de remate. Si no sabemos hacia dónde vamos, nos perdemos. Veamos: el hallazgo de un buen tema nos ha significado resolver un 30 por ciento del problema. Pues bien, el descubrimiento de un digno remate nos resolverá otro 30 %. Incluso, a veces, debo confesarle, doy casualmente con un chiste o con una situación que configura, en sí, un buen remate para una historia. Entonces, desandando desde allí, armo la trama hasta el comienzo. Tal es la importancia que le atribuyo al desenlace. Pero, no se me distraiga, seamos optimistas y supongamos que encontramos un final aceptable para alguno de los casilleros abiertos. Habrá sido un día bien aprovechado, por lo tanto. Ya tendremos una estructura para la tira y quedarán una, o dos más, a medio hacer, para ser completadas el día de mañana, si a usted no lo ocupa algún otro compromiso. El que guarda siempre tiene. Al igual que el esforzado pueblo israelí, de un desierto habremos obtenido un vergel.
Pero, pensándolo mejor, y con un golpe de timón propio de un escritor efectista, volvamos a los comienzos de la nota cuando presumíamos de contar con un tema ya dado por las circunstancias.
No partamos de la nada justamente con usted, que no acredita experiencia en la materia y, además, no parece ser muy lúcido que digamos. La libido viene en nuestra ayuda, amigo mío. El moreno juez Clarence Thomas ha inaugurado el envidiable acoso sexual. Un objetivo claro nos ahorra un montón de tiempo y puede ejemplificar mejor el trámite del armado de la tira. Diga usted ¿a quién le cuadra mejor dicho acoso? ¿Será para Inodoro? ¿Será para Mendieta? ¿Habrá que recurrir a los siempre desaforados loros? ¿Se ajustarán a ese rol los poco refinados pampas del cacique Lloriqueo? ¿Deberán aparecer las alpargatas bactereológicas? ¿Será tema para el doctor Citado Nosocomio? Expídase. Elige los loros. Muy bien. Pero... ¿no le parece que un tema de acoso sexual, con miles de loros allí presentes, sería un tanto promiscuo? ¿No le suena como un tema necesitado de cierta intimidad? Nada de loros, entonces.
La cosa parece venir como anillo al dedo para Nabucodonosor II, el chancho campeón. Recurriremos, de todos modos, a la salvadora carpeta para rescatar algo atinente al apasionante mundo del porcino y llegar, triunfales, al remate. ¿Cúal es el remate? ¿Se le ocurre algunos? Córtela con los loros, viejo. Nabucodonosor II rechaza el acoso sexual de las chanchas. Aduce haber sido vendido a los Estados Unidos como reproductor. Fantasea futuras relaciones con las cerdas más bellas del mundo, las cover-pigs. Pero luego Pereyra lo vuelve a la realidad: su destino es una granja experimental de inseminación artificial. Ya sé, no es un final de gran nivel literario pero ¿qué pretende por el precio de un diario?. Confíe, a este final lo defenderemos con otros chistes más chiquitos.

Años atrás, cuando yo era joven, bello e inexperto, me conformaba con meter un chiste cada dos o tres cuadros. Nunca compartí la tesitura de algunas viejas páginas humorísticas de jugar todo el efecto de la historia al chiste del último recuadro. Hasta allí, nada provocaba en el lector ni la más minima sonrisa. Con ese sistema, el remate debía ser formidable para justificar la página. A usted le gustaban, bueno, no me extraña, usted todavía está bastante verde para entender de estas cosas. Aprendí, entonces, de los colegas contadores de cuentos: Landriscina, el Sapo Cativa, el Gordo Oviedo, que pueden narrar un chiste muy largo con final discreto, pero este final viene ayudado, aderezado, respaldado, por un montón de pequeños chistes intermedios, dichos, detalles, consideraciones, que van calentando la risa y le evitan al remate cargar con la responsabilidad del fracaso o del éxito del relato. Entonces, hoy por hoy, procuro meter, al menos, un chistecito, una ocurrencia por cuadrito, siempre que no desvíe la atención.

(el fragmento final, mañana...)


Segunda parte del texto al comienzo mencionado. Publicado en el suplemento Cultura y Nación -diario Clarín- el jueves 11 de junio de 1992.

Historieta perteneciente a la revista Viva (s/f)

lunes, 5 de septiembre de 2011

Tras el día de la historieta, Fontanarrosa nos empieza a enseñar los pasos para realizarla

El 11 de junio de 1992 el entonces suplemento "Cultura y Nación" del diario Clarín publicaba un excepcional artículo donde el gran Roberto Fontanarrosa explicaba la "cocina" de una de sus historietas, aunque -como corresponde- de una manera nada solemne, ya que le agrega a ese texto toda su imaginación, su capacidad de narrador y de hacernos reir.
Teniendo en cuenta que ayer se celebró el día de la historieta, esta es también una buena forma de adherir a ese festejo...(Y de yapa, un par de sus historietas a color).

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En un hilarante "diálogo", el historietista rosarino coproduce con el lector su célebre tira cómica

La redacción de este suplemento pidió a Fontanarrosa que contara la "cocina" de una tira de su ya mítico Inodoro Pereyra. El fenomenal rosarino no se limitó a un puñado de anécdotas autobiográficas ni a un compendio de revelaciones artesanales. Su imaginación, que parece no tener límites, produjo este texto desopilante, verdadera parodia del optimismo didáctico con que suelen ser interpelados los aprendices de su oficio. De este modo, sin dejar de cumplir con lo pedido, Fontanarrosa nos divierte, abre las puertas de la intimidad de su trabajo y se da el lujo de tomarse el pelo. Todo por el mismo precio.

Comida criolla: Cocinemos un Inodoro
Por Roberto Fontanarrosa

¡Cúantas veces se habrá despertado usted, amigo lector, en medio de la noche preguntándose atormentado "¿Cómo se realiza una historieta?" Pues bien, ahora tiene usted, acá, la oportunidad, única quizás, de adentrarse en los misterios de este "metier" de la mano de un profesional en la materia. Si usted gusta acompañarme podrá asomarse tras las bambalinas del humor creativo y husmear en la cocina misma del autor, percibiendo una vivencia incomparable. Eso sí, entiendo que nada enseña tanto como la experiencia propia y me atrevo a proponerle, entonces, que simulemos armar una historieta juntos.
Muy bien. Tranquilo ahora. Lo primero es el tema. Saber sobre que tema girará la historieta. En ocasiones hay algún asunto dando vueltas en el comentario general, como la Guerra del Golfo, los disturbios de Los Angeles, el cólera, la corrupción, etcétera, con posibilidades de ser adaptados a nuestro personaje: Inodoro Pereyra. ¿Los disturbios de Los Angeles, dice usted? Es bueno, pero... ¿no le parece que es más compatible, acaso, con una bestia como Boogie El Aceitoso, sin ir más lejos? Es comprensible. Usted no tiene la obligación de saber que yo cuento con otro personaje al que debo alimentar de temática adecuada, pero su aporte fue valioso, de todos modos. Adivino en usted a una persona con facilidad para desempeñarse en el difícil arte del humorismo. Dejemos para Inodoro ítems más apropiados como el caso de los frigoríficos clandestinos o el aumento en el precio de la yerba mate. ¿Aventurarnos con Monzer Al Kassar, dice usted? ¿O hablar sobre una controvertida jueza de apellido compuesto? ¡Cómo se nota que no es usted el que firma, mi estimado! Y después de todo ¿para qué hacerlo? Si ella, según su costumbre, no habrá de leerlo.

Pero supongamos, supongamos, que no hay ningún tema dando vueltas para el Inodoro. Habrá que recurrir entonces, a la carpeta con anotaciones. Tendrá usted acceso, restringido quizá, pero acceso al fin, a ese tesoro.
Hay aquí un tumulto de páginas donde yo voy anotando ideas sueltas, frases, situaciones o tontos juegos de palabras. Veamos. "Sea domador en veinte lesiones", Chancho alcancía", "Sigue vigente/¿dónde vio gente?", "Lo encontré hecho unas pascuas/¿contento?/no, gordo y negro como güevo de chocolate". Abrimos casilleros, entonces, con las dos o tres situaciones que, calculamos, pueden soportar el trámite de una historieta: "Escuela de Doma" y "Chancho Alcancía". ¿Prefiere "Escuela de Doma"? Inteligente elección. Pero abordemos la otra, que a simple vista suena como más jugosa. Bueno lo suyo, pero aún carente de olfato profesional. En cada uno de los antedichos casilleros iremos anotando todo lo que se nos ocurra y sumando las frases sueltas o pequeños chistes de la carpeta que tengan relación con cada uno de los temas. "Ahura que las monedas vuelven a tener valor, de nuevo se le ha cotizáu la rastra, don Inodoro", es una apreciación del Mendieta que bien puede insertarse en un contexto propio de la Escuela de Chicago como el de "Chancho alcancía". Vea usted que, así, alguna de las dos columnas va creciendo en procura de alcanzar los ansiados 12/13 cuadritos que configurarán la tira.

Continúa mañana...



Textos e imágen en blanco y negro: diario Clarín, suplemento Cultura y Nación del 11/06/92.

Inodoro Pereyra a color: revista Viva, sin fecha (presumiblemente fines de los '90)

lunes, 25 de octubre de 2010

Momentos

Olvidémonos por un instante del argumento de una historieta, o de una tira completa con su remate final. Me gustaría detenerme en el atractivo de los cuadros como dibujos individuales, independientemente de lo que se está contando. Así, se disfrutan detalles como estos (entre tantos que podrían elegirse de los mismos autores y de muchísimos otros):

Máxima acción en el Patoruzu de Dante Quinterno


Las figuras con cortes transversales y explicativas en el Pi-Pío de Manuel García Ferré


Las frases de Mendieta, los loros, los chistes unitarios dentro de la historieta y los diálogos entre los indios y el gaucho en el Inodoro Pereyra de Roberto Fontanarrosa



El costumbrismo, el delirio y la fantasía en el Conventillo de Héctor Torino


La ternura y la poesía de Enriqueta y Fellini en el Macanudo de Liniers



Redescubrir cada uno de estos cuadros es parte de la magia del humor gráfico...




Patoruzu semanal 73 y 109 (1939) y 120 (1940), Editorial Dante Quinterno.
Aventuras de Pi-Pío, de Manuel García Ferré, en revistas Billiken 1846 (1955), 1990 (1958) y 2048 (1959). Esta última fue tomada del Archivo en línea de Pi-Pío (http://www.rphaven.org/gs/pi-pio/ )
Inodoro Pereyra 15 (1990) y 29 (2005), Fontanarrosa, Ediciones de la Flor.
Conventillo, de Héctor Torino, en ¡Aquí Esta! números 220 (1938), 423 (1940) y 491 (1941).
Macanudo 3 y 4, Ediciones de la Flor, 2006.