Maestros

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domingo, 14 de junio de 2015

Después de Quinterno (I)




El gran cacique en un gesto típico de nobleza y sensibilidad. Dos de los mensajes que  deseaba
 transmitir Quinterno mediante las acciones de Patoruzú. Esta tapa pertenece a uno de los primeros números,
 el 10, del 15 de junio de 1937, cuando la revista todavía se publicaba quincenalmente.




Dante Quinterno fue el lógico encargado de ilustrar las portadas del semanario Patoruzú a partir del primer número (un más que conocido homenaje a su maestro Dante Taborda). Luego, el indio adquirió un indiscutible protagonismo; reemplazado por Isidoro o Upa en escasas oportunidades. 
Esta función del creador del cacique se prolongó por cerca de ciento treinta ediciones para -a partir de allí- pasarle la posta a grandes colaboradores  de la revista. Sin embargo, solo se trató del comienzo del desfile de una extensa lista de dibujantes a través de cuarenta años.
Seguí, Rodolfo Claro, Rafael y Gubellini se circunscribieron a una primera etapa. Otros, surgieron con el cambio de formato de la revista (de apaisada a vertical ). Son los casos de: Camblor, Crist, Lembó, Aboy, Basurto, Serguei, Aranda, Clabel, Liotta, Busu y Moncho.  

Dejamos para el final cinco casos particulares: Divito, quien partió antes de lo esperado por diferencias con Quinterno y para dedicarse a su propia revista (la súper-exitosa Rico Tipo). Battaglia comenzó en la segunda mitad de los 50, siguió a principios de las 60 y retomó brevemente en los 70 (algo que resulta bastante curioso, debido a que en esos momentos se supone que ya estaba radicado en los Estados Unidos y -en apariencia- desligado de estas labores). Oscar Blotta -uno de los más prolíficos- y León Poch, abarcaron casi toda la vida del semanario. 

Pero ninguno llegó a los niveles de producción de Eduardo Ferro, un artista que se convirtió en tan "mano derecha" de Quinterno como Tulio Lovato. Los evidentes méritos del padre de Tara Service y Pandora le posibilitaron ser tapa a lo largo de toda la historia de la publicación y -como obvia consecuencia- en la mayor cantidad de oportunidades. Y hasta se dio el lujo de ser el autor de una portada del Libro de Oro... ¡sin la presencia de Patoruzú!

Es probable que en el listado antes expuesto nos esté faltando algún apellido (o seudónimo). Si así fuera y algún amigo coleccionista o bloguero lo detecta, agradeceremos el aviso. Son los límites provocados por el hecho de no contar con la colección completa. Aún así, creo que me puedo arriesgar a afirmar que varios plumines brillantes no pasaron de publicar en las páginas interiores: Juan Ángel Cotta, Adolfo Mazzone y Mirco Repetto, por ejemplo... En otros casos, siguen las dudas: Toño Gallo, Carybe, Bustos, Lubrano, Sagrera, Muñiz, Molas...

Mientras tanto, podemos disfrutar ahora de un pequeño grupo de trabajos del Maestro (no hay muchos en este blog) y desde la próxima entrada y durante varias entregas de una veintena de dibujantes tan creativos como de personal estilo, exigencias primordiales para Quinterno.





Upa (arriba) e Isidoro también tuvieron la chance de ser protagonistas exclusivos de las tapas. 
Aunque fueron mayores las oportunidades en que acompañaron al indio, juntos o por separado.


Las últimas ilustraciones de Dante incluyeron textos y hasta la presencia de 
algunos de los políticos de la época, como en este caso.











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