Este blog está dedicado al humor gráfico argentino y tiene como objetivo el repaso de los autores, las historietas y los personajes que le dieron brillo; basándose en el material de revistas, diarios, libros y otros documentos que ayuden a recordar momentos entrañables de este valioso arte y oficio, sin por ello dejar de referirse a la producción de los autores de hoy. En suma, un recorrido por una historia y una actualidad de indudable riqueza.
En abril de 2013 dediqué algunas entradas a Capicúa, creación de Adolfo Mazzone. Allí me centré en cuatro momentos del personaje: el semanario Patoruzú, Carasucia, Rayo Rojo y la revista propia.
Hace poco días, charlando vía Facebook, Sergio Maganás (coleccionista y autor de la Patoruzú Web primero y del blog Patoruzista más tarde), me recordó otro momento de Capicúa, cuando no fue dibujado por su autor original.
Repasemos un fragmento de aquellas notas subidas dos años y medio atrás:
Judith Gociol y Diego Rosembergnos cuentan que Mazzone se pelea con Quinterno y así la tira llega a su fin un 29 de abril de 1940, en el número 137 de la revista mencionada.
Sin embargo, muy poco tiempo después (el 3 de junio de 1940) Capicúa reaparece ahora dibujado por Eduardo Uliano, quien no era otro que el muy conocido Oscar Blotta.
Mientras tanto, el 12 de junio de 1940 sale a la luz el primer número de Cara Sucia. (...) Adolfo presenta El Ñato Agrelo y...¡Capicúa!, con lo cual durante cierto tiempo el muchacho de los grandes dientes apareció en dos medios a la vez y por obra de dos dibujantes distintos. Indudablemente, Adolfo era el dueño de la criatura: para pensar, entonces, el tema de los derechos de autor...
(...)
Así, y como con todo detalle nos relataHernán Schneider (Mundo Quinterno), Uliano se mantiene en Patoruzú hasta abril de 1941, cuando Mazzone regresa y retoma su creación.
Ahora, Sergio ha tenido la gentileza de enviarme la presentación y la primera aventura dibujada por Blotta. De esta manera, complementamos la información antes brindada:
A Eduardo Ferro ya le hemos dedicado numerosas entradas, aunque con seguridad nunca serán suficientes. Por ahora solo agregaremos que había ocasiones en que la revista Patoruzú parecía pertenecerle con tantos chistes sueltos, dobles páginas, ilustraciones y personajes de su autoría, relegando en alguna medida al resto. Una gran muestra de confianza en su capacidad por parte de Dante Quinterno. Ya llegará la ocasión de ocuparnos con más detenimiento de otros trabajos suyos para la misma publicación...
Oscar Blotta, en cambio, ha tenido menos espacio aquí. Pero se trata simplemente de ciertas cuestiones azarosas o porque el blog lleva un camino con encuentros sorpresivos a veces y obvios o arbitrarios en otras ocasiones.
Oscar (25 de Mayo - 25/09/1918) estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes, dedicándose luego a la ilustración (temas infantiles y sus elogiados animales, de los cuales aquí podemos ver un excelente ejemplo), el humor y la publicidad, sin por ello dejar de lado su pasión por la pintura.
En Patoruzú publicó chistes, participó de las secciones Temas Porteños (a color) y Son hijas de Eva y, como en el caso de Ferro, se lució en las páginas humorísticas temáticas. Su personaje más recordado fue Ventajita. Más allá de esta revista, se destacó con El Gnomo Pimentón en Patoruzito.
Su hijo Oskar (1941) fundó junto a Andrés Cascioli la mítica Satiricón en los 70, con habituales colaboraciones de Blotta padre. Falleció el 6 de mayo de 2007.
Para ambos, entonces, este cálido recuerdo.
Eduardo Ferro
Oscar Blotta
Bibliografía
Andrés Cascioli/Oche Califa: La Argentina que Ríe (Fondo Nacional de las Artes, 2008).
Héctor Rodríguez presentó a El Nuevo Rico y su clásica frase ¡Federico a casa! allá a mediados de los años 30 en el suplemento humorístico a color del diario Crítica. Un par de décadas después el famoso millonario no dejaba de darse todos los gustos que podía y llegaba con una revista propia de pequeño tamaño; donde la frase pasaba a ser el título de la publicación, debido con seguridad a la gran popularidad que había alcanzado. Allí desfilaron muchos de los más grandes dibujantes, varios ya consagrados, otros en sus comienzos en la profesión.
Basta nombrar a algunos de ellos para que no queden dudas que el adinerado personaje (y su autor) se le animaban a los mejores lujos: Blotta, Fantasio, Ferro, Carybé, Alberto Breccia, Quino, Garaycochea, Roberto Battaglia, Gordon, Molas, Oscar Grillo y Landrú. ¿Y Héctor Rodríguez? Por ahora solo la imagen en color que pertenece al tercer ejemplar. Próximamente la historieta de su creación.
Las siguientes ilustraciones -que pertenecen a los tres primeros números- son, además de la prueba cabal de lo expresado, una pintura de época de la que también podrán sacarse conclusiones que exceden lo humorístico, como ocurre en la mayoría de los casos.
Dos grandes de nuestro humor gráfico -Adolfo Mazzone y Eduardo Ferro-
flanquean a un no menos grande e histórico futbolista: José Manuel Moreno.
Gracias a Juan Fagin, uno de los más importantes coleccionistas de cómics de la Argentina, pude conseguir una hojita (o "clipping", como suele denominarse hoy) de la revista Mundo Argentino de mediados de la década del 40 (posiblemente 1944) donde podemos observar la presencia de varios de los más destacados dibujantes de humor de la época junto a sus pares en calidad del fútbol nacional, en una nota titulada "Los cracks leen historietas".
En realidad, ya se presentaban caricaturas de futbolistas en los más antiguos ejemplares de Caras y Caretas y de allí a que el tema se convirtiese en historieta o en un dibujo unitario con globos hubo un solo paso.
Estas dos expresiones de la cultura popular marchaban de la mano del gran auge de las revistas y su amplio material gráfico. Ambas se unían a otro gran medio de aquellos años: la radio. Y, por supuesto, el cine tenía una enorme repercusión.
Antes de continuar, consignemos que debido al tamaño de la hoja y a la compleja disposición de las imágenes (en caso de intentar escanearla en dos partes para luego unirlas) decidí "recortar" cada una y presentarlas de manera individual. Además, por la pobre calidad del papel y de la impresión, sumadas a zonas con manchas muy amarillentas, preferí hacer una serie de pequeñas restauraciones para finalizar pasando a blanco y negro todo el conjunto.
Aquí podemos disfrutar de la presencia de extraordinarios dibujantes como Adolfo Mazzone, Lino Palacio, Oscar Blotta, Guillermo Divito, Fernando Cao yTulio Lovato (quien reemplazaba a Dante Quinterno en el dibujo de Patoruzú) junto a algunas de sus creaciones. Pero, para quien no está en el mundo del fútbol o para quien no le interesa saber de otras épocas de este deporte...¿Quiénes fueron los futbolistas que acompañan a nuestros queridos artistas? Leamos y comprobaremos que su grandeza estaba a la altura de la de estos últimos:
Juan Estrada: (1912-1985) Excelente arquero de Huracán y Boca Juniors (campeón en 1940 y 1943), integró además la selección nacional, equipo con el que logró los Sudamericanos de 1937 y 1941.
José Salomón: (1916-1990) Defensor de Racing Club y de la Selección Argentina -de la que además fue capitán-, fue posiblemente el mejor en su puesto de la época. Ganó dos Sudamericanos (actual Copa América) y tiene el récord (21) de partidos en esta competencia, compartido con Oscar Ruggeri.
Vicente De La Mata: (1918-1980) Ganador de los Sudamericanos de 1937 (le hizo dos goles a Brasil), 1945 y 1946; y bicampéon con Independiente (1938/39), fue uno de los mayores ídolos "rojos" previos a la aparición de Ricardo Bochini. Extraordinariamente hábil, se recuerda un gol suyo a River, de características similares al famoso segundo gol de Maradona a los ingleses.
Rinaldo Martino: (1921-2000) Es uno de los futbolistas que integra el Salón de la Fama de la Asociación del Fútbol Argentino. Fue uno de los mejores tanto a nivel local como internacional en los 40. De gran habilidad, integró el plantel campeón de San Lorenzo en 1946. Con este equipo realizó una gira por Europa causando asombro en los espectadores del viejo continente: Entre otros resultados golearon a la selección española (6-1) y a la de Portugal (9-4). También se desempeñó un año en Italia, coronándose campeón en la Juventus, además de participar en la "Azzurra". Ya retirado, abrió un local de tango denominado "Caño 14".
José Manuel Moreno: (1916-1978) Profesional desde mediados de los años 30 hasta comienzos de los 50, "El Charro" está considerado uno de los mejores cinco futbolistas sudamericanos del siglo XX y fue quizás el mejor del mundo en la primera mitad de ese mismo siglo. Dos veces campeón sudamericano con la selección argentina , integrante esencial de la famosa "Máquina" de River y campeón en cuatro países diferentes, son estos datos que conforman solo una parte de su "palmarés". Se destacaba por su imponente físico, su técnica y creatividad, su gran cabezazo y por su valentía. Se lo recuerda también como un asiduo visitante de las noches porteñas de aquel entonces. En la primera edición de los Premios Kónex (1980) fue elegido -post mortem- como el mejor futbolista argentino de la historia, superando entre otros a Alfredo Di Stéfano y Diego Maradona. Los hinchas de la década del 40 no podían siquiera imaginar ver los partidos con las figuras del fútbol europeo en directo y en un televisor Lcd full HD; menos aún las posibilidades de Internet o de todo el mundo tecnológico actual. Pero tenían un privilegio del que los fanáticos de hoy carecemos y Dios sabrá por cúanto tiempo más, si es que alguna vez esto se modifica: Cada domingo podían ver a los mejores futbolistas argentinos jugando acá, a la vuelta de la esquina, porque todos los que conformaban la selección -y casi todos los que eran "buenos"- se mantenían en sus clubes por largos años (facilitando su acceso a la condición de ídolos). La Segunda Guerra Mundial, un país distinto, un fútbol distinto, una pasión distinta (y mejor) sustentaban estas condiciones. Claro, ninguno de ellos llegó a convertirse en millonario, al menos de la manera que consideramos a un millonario del deporte en la actualidad. Para recuperar aquel privilegio mencionado (como tantos otros más trascendentes) necesitamos cambios estructurales, políticos, éticos, económicos, culturales, sociales tan profundos, que pasarán varias generaciones para aspirar a lograrlo... Por último, quizás en estos días cauce sorpresa el interés de los antiguos jugadores por el cómic. A la vez, no cabe duda que hoy como ayer varios historietistas se sintieron y se sienten atraídos por el fútbol y lo plasman en sus creaciones. Pero...¿Cúantos futbolistas leen historietas en pleno siglo XXI?
Ver también la serie relacionada con el tema en este mismo blog: Fútbol e Historieta Humorística - Partes I a V
El excelente e imprescindible blog Mundo Quinterno ha comenzado a subir las tapas del semanario Patoruzito desde su primer número (1945).
Esta revista, una de las mejores de todas cuantas se han publicado en el siglo XX dedicadas a la historieta, ha sido siempre muy elogiada por sus grandes creaciones, tanto humorísticas como serias: Rinkel el ballenero (Tulio Lovato), Vito Nervio (de Repetto-Corinas primero y a cargo de Wadel-Breccia más tarde), ¡Ira Implacable! (Raúl Roux), Ella (José Luis Salinas), El Gnomo Pimentón (Blotta), Langostino (Ferro), Tucho, de canillita a campeón (Freixas), Mangucho y Meneca (Battaglia), además de las extranjeras Flash Gordon, Rip Kirby, El Jóven Capitán Marvel y muchas más.
Nº 19 (14 de febrero de 1946) y Nº 23 (14 de marzo de 1946)
Pero no menos elogiables son sus tapas con la presencia en casi todas ellas del dúo Patoruzito-Isidorito en infinidad de situaciones cómicas. Cuando vemos quienes eran sus autores todo se comprende mejor: "Plantaba a lápiz Tulio Lovato, pasaba a tinta Romeu y pintaba Guillermo Roux" (1), un maestro del arte que en 1945 tenía ¡16 años! Pero Dante Quinterno lo veía tan capaz que poco a poco le confió todo lo que tuviese que ver con el color en la publicación...
Muy recomendable entonces darse una vuelta por Mundo Quinterno. Es más que evidente que los chicos de aquellos años eran verdaderos privilegiados: Podían recibir en sus hogares estas maravillas que hemos comentado someramente y además las inolvidables ilustraciones de Lino Palacio para las portadas de Billiken. ¡Un lujo absoluto!
Imágenes seleccionadas pertenecientes al blog Mundo Quinterno:
Sin dudas, Mafalda es el personaje argentino más universal. Se ha traducido a una gran cantidad de idiomas alrededor de prácticamente todos los continentes. Otros, como Patoruzú, aparecieron en publicaciones norteamericanas. Don Fulgencio y el Dr. Merengue se pasearon por varios países de Sudamérica. En tanto, algunas tiras actuales han arribado a tierras europeas: Macanudo en Italia, por ejemplo.
Y allá por los '60 el querido Langostino de Eduardo Ferro se transformaba en Moulinet y se presentaba junto a un Gnomo Pimentón -de Oscar Blotta- rebautizado como Paprika; reeditando así ambos los primeros éxitos en la Patoruzito semanaly en la posterior Dos campeones.
La revista francesa que los cobijaba llevaba por nombre Pirouli. Desafortunadamente la búsqueda solo alcanzó para ofrecer esta bella portada. Quedará para más adelante disfrutar de une page a la saveur française.
Eduardo Ferro a fines de los '70
Imágenes pertenecientes a la revista Siete Días Ilustrados número 544 (noviembre de 1977).
Hace unos días vimos un grupo de historietas que surgieron a partir de programas de televisión. Ahora, recorremos el proceso inverso: historietas que llegaron a la animación, ya sea televisiva, cinematográfica o ambas.
El camino de los dibujos animados se inicia a través de Quirino Cristiani en 1916 con el corto La intervención de la Provincia de Buenos Aires (donde Cristiani caricaturiza a Marcelino Ugarte) y en 1917 con El apóstol, el primer largo animado de la historia. Luego, continuará con los primeros filmes publicitarios (1927) y con Peludópolis (1931) donde satiriza a Hipólito Irigoyen.
En 1932, Juan Oliva realiza los primeros cortos comerciales y en 1933 Cristiani adapta los dibujos de Federico Ribas para el libro de Constancio C. Vigil El Mono relojero.
Seguirán otros trabajos de Oliva y Cristiani durante los ´30 y principios de los ´40, pero no es hasta 1942, con el estreno de Upa en Apuros, donde la historieta de humor llegará a convertirse en animación. Dice al respecto Raúl Manrupe: "Upa en apuros marca el punto más alto de la animación local en el siglo XX".
Pero mejor leamos el texto que este mismo investigador le dedica a la película de Quinterno en Breve Historia del dibujo animado en la Argentina:
Dante Quinterno. El sueño americano de un cacique patagón
Desde su primera aparición en 1928, en la tira Las aventuras de Don Gil Contento, el indio Patoruzú fue un éxito. Esto llevó a su creador, Dante Quinterno, a querer llevarlo al cine, aún antes de tener su propia revista. Ese proyecto de Quinterno se construye a partir del éxito de Patoruzú como personaje de aventuras publicadas en La Razón y El Mundo, y esto lo lleva a pensar tempranamente en una adaptación al cine. En 1932 (1) ya aparecen en las páginas de la revista los avances de un posible corto con el título El indio Patoruzú decide divertirse, el primero en una serie. El argumento narraba una noche de farra del indio en un cabaret porteño, donde ante el tedio se emborrachaba con champagne, se mareaba, hacía papelones ante los pitucos vestidos de smoking, para finalmente terminar deseando no haber experimentado nunca esos placeres mundanos, echado por los cogotudos. El argumento, que subraya el costado palurdo del cacique y la moralina de clases nunca entremezcladas, a la vez de sugerir cierta crítica al aburrimiento de los niños bien, nunca llegó a producirse, quedando en los bocetos previos.
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El taciturno Quinterno hubo de esperar varios años y millones de ganancias más para poder concretar en parte su proyeco cinematográfico. En 1939, apenas un año después del estreno mundial de la Blanca Nieves de Disney, en pleno éxito comercial, comenzó la tarea de realizar un largometraje animado y en colores sobre Patoruzú, convertido por entonces en "la" historieta argentina por antonomasia. Según consigna la investigadora Natacha Mell en un extenso trabajo inédito realizado para el Museo Municipal del Cine, Quinterno habría recibido capacitación en los estudios Fleischer y Disney (¿cúando?, ¿durante cúanto tiempo?). Con producción del Sindicato Dante Quinterno, los profesionales a cargo del gigantesco proyecto provinieron exclusivamente del medio editorial. El Director General de los Estudios del Sindicato, Tulio Lovato, fue el director de la animación, sumándose en una verdadera selección nacional de dibujantes de distintas publicaciones como Oscar Blotta, Eduardo Ferro, José Gallo, Raúl Bonatto, J. Romeu, L. Destuet. Los fondos y la supervisión de colores estaba a cargo de Gustavo Goldsmith. Como ayudante, un muy joven Alberto Del Castillo. La idea original planteaba un largometraje en 35mm, y en technicolor. Finalmente y ante desacuerdos con esta empresa, que exigía un tiraje mínimo de 25 copias, el material virgen vino de Alemania, via Gaspar Film. Cabe recordar que, paralelamente, en ese momento ya se estaba experimentando en el país con distintos procesos bipack como el Alex Perrycolor. De uno u otro modo, el agravamiento de la Segunda Guerra Mundial y la no alineación argentina con los aliados pudo haber incidido en limitar la concreción física del largo que no fue. Con suficiente material filmado como para un mediometraje, se decidió limitarlo a un corto de 16 minutos.
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Nota aparecida en el Libro de Oro Patoruzú 1941
Dónde estará ese material, si hoy existe, es otro misterio de la historia de descuidos y falta de conservacionismo de nuestro cine.Upa en apuros, tal el nombre del corto, se estrenó luego de un par de intentos fallidos, junto con La Guerra Gaucha, superproducción de Artistas Argentinos Asociados y, posteriormente, clásico de clásicos del cine nativo. A la altura de tamaño esfuerzo, Upa en apuros hoy todavía es recordada y citada por los animadores y especialistas como un hito del dibujo animado local en cuanto a resultado artístico. Al respecto, es de destacar que los personajes y su animación recuerdan ciertamente el trabajo de los hermanos Fleischer y los cortos de Popeye de la época. El oso y el gitano tienen parentesco con el corto de dos rollos Simbad el marino protagonizado por el famoso marino come espinacas y Patoruzú es, en su performance y despliegue físico, un primo sudaca e indígena de aquel marine. El color bipack, con ausencia de azules, ha resistido el paso del tiempo, aunque recuerda los primitivos cortos de la Metro o la Warner anteriores a 1938.
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Libro de Oro Patoruzú 1943: Upa en apuros en formato historieta o storyboard (primera página de 19)
Algo llamativo es la infantilización de Upa, en las historietas siempre mostrado como una mole infradotada, y en la película reducido de talla y aniñado, tal vez para lograr un resultado final más apto para consumo infantil. Las voces son correctas y algunos gags (el gitano cayendo dentro del carro de la policía, algunos detalles de la pelea) todavía tienen su eficacia. Los fondos, de Machietta, de aldea europea o cuento de hadas, nada tiene que ver con el entorno general de la historieta que le dio orígen (la Patagonia, Buenos Aires, ambientes que remiten a la geografía argentina o, a lo sumo, países imaginarios gobernados por ocasionales reyes o tiranos). En líneas generales se puede hablar de un producto pensado para una posterior exportación que finalmente no ocurrió. Del corto estrenado en el Ambassador el 20 de noviembre de 1942 se hizo una tirada de cuatro copias en 16mm, lo que contribuyó al fracaso económico a partir de una distribución acotada. Con los años, llegaría la distribución para proyectores hogareños de bobinas de Super 8 mudas. También, la acumulación de prestigio hasta llegar al mito, junto con posibles proyectos para volver a llevar al cine al héroe argentino, nunca concretados hasta la muerte de Quinterno como veremos más adelante.
A estos datos, Fernando García y Hernán Ostumi agregan:
"La brillante película fue producida y dirigida por el Sindicato Dante Quinterno, con Tito Davidson como director, Tulio Lovato en la jefatura de producción y Oscar Blotta como animador principal. Gran importancia tuvieron los decorados del pintor alemán Gustavo Goldsmith y los "story-boards" fueron del propio Quinterno. La partitura musical fue compuesta por Melle Weersma".
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Información agregada el 24 de diciembre de 2012: Sugiero visitar el blog de Ignacio Ochoa quien aporta mayor información, especialmente la vinculada con Art Babbit (animador norteamericano que colaboró en el film). Ochoa también nos brinda el enlace al blog de Jake Friedman, también animador y además biógrafo de Art Babbitt, que publicó dos entradas sobre la visita de este último a la Argentina.
(1) Evidentemente, si se está refiriendo a la Patoruzú semanal, hay un error de tipeo ya que dicha revista comenzó a publicarse en 1936.
Imagenes: 1,2,3,4,6 y 7: pertenecientes al libro Patoruzú, vera historia no oficial del grande y famoso cacique tehuelche. Autores: Hernán Ostumi, Fernando García, Andrés Ferreiro, Mario Formosa, Rodríguez Van Rousselt y Alberto Heredia (Ediciones La Bañadera del Cómic, 2001)
Textos:
Manrupe, Raúl: Breve historia del dibujo animado en la Argentina (Libros del Rojas, 2004)
Patoruzú, vera historia no oficial del grande y famoso cacique tehuelche (idem anterior).