Este blog está dedicado al humor gráfico argentino y tiene como objetivo el repaso de los autores, las historietas y los personajes que le dieron brillo; basándose en el material de revistas, diarios, libros y otros documentos que ayuden a recordar momentos entrañables de este valioso arte y oficio, sin por ello dejar de referirse a la producción de los autores de hoy. En suma, un recorrido por una historia y una actualidad de indudable riqueza.
Maestros
domingo, 20 de abril de 2014
La Historieta Argentina en Tecnópolis (IV): Mafalda, según 11 grandes dibujantes
jueves, 26 de enero de 2012
Un enero complejo
Pero mis últimos días de vacaciones - muy sencillas pero necesarias - coincidieron con la multitud de artículos y sus respectivos comentarios acerca de la última tira de Bife Angosto (por Gustavo Sala) publicada en el suplemento NO del diario Página/12.
A esta altura, ya está casi de más explicar de qué trata la tira. Tal vez ahora la cuestión resida en ir de a poco analizando qué se ha dicho sobre ella y cómo.
Desde el vamos hay que pensar que es prácticamente imposible pretender llegar a un acuerdo absoluto. Estamos hablando de una problemática que da lugar a múltiples reflexiones ya que la situación irremediablemente nos atraviesa (al menos para quienes nos interesa el tema), pasa por nuestra interioridad para que surjan luego las palabras. Por eso es difícil no expresar sino lo que se siente desde el alma, coincidamos o no con cada caso. Por eso mi propia palabra en este post tendrá aciertos y errores que, claro, no serán los mismos para todos.
Ha sido (y es) este tema cabal ejemplo de algo que vengo observando desde que se permite en los medios periodísticos (o de cualquier otra índole o temática en internet) dejar un comentario: la intensa agresividad e intolerancia ante la opinión con la que no concordamos, hecho que daría lugar a una investigación y análisis de la sociedad argentina (o de parte de ella) desde lo psicológico y lo sociológico, y que arrojaría (no hay que ser demasiado inteligente para darse cuenta) unas conclusiones bastante negativas.
Pero volviendo al caso puntual (asumiendo que – por una parte - es un comentario tardío y por lo tanto inferior en valor a quienes dieron su opinión inmediatamente, y que - por otra - necesité tomarme un tiempo para reflexionar, tal vez por mi propios límites) lo primero que quiero decir es que este blog no va a proponer divisiones (mucho menos alentar odios o peleas), que trata de entender el sentir de cada parte, y que sí promueve el acercamiento, el diálogo, convencido de que este es un hecho para tomar como un aprendizaje y por lo tanto merecedor de hacer el esfuerzo de escuchar al otro, para ejercer ese tesoro en el que los argentinos desde hace casi treinta años nos encontramos y que a veces no terminamos de valorar y aprovechar: nuestra condición de ciudadanos en un estado democrático. Y que para ser dignos de él, tenemos que poner en práctica las actitudes mencionadas, dicho esto sin pontificar, apenas desde el lugar de una persona más entre tantas.
Vengo leyendo las historietas de Gustavo desde hace bastante tiempo y no me ha parecido que alguna de las mismas tuviese como objetivo alentar la actitud descriminatoria o el odio al supuesto diferente. Sala tiene un humor particular, que gustará o no, se le dará valor o no (para gustos no hay nada escrito y va como prueba un viejo e inhallable libro donde se descalificaba a Mafalda y a sus amigos, aunque suene increíble) pero que tiene el mérito de hacer su humor, un humor reconocible, un estilo propio, algo más que difícil de conseguir para cualquier dibujante o artista cualquiera sea el medio mediante el cual se exprese. Y creo que no ha tenido ninguna intención de ofender, aunque muchos hayan entendido lo contrario. Aquí, entonces, está el primer punto decisivo: la intencionalidad con la que se hacen las cosas. Permítanme un ejemplo burdo: si sé que mi amigo tiene la uña del dedo gordo del pie derecho encarnada y en un momento en que estoy con la mente en otra cosa lo piso, bien puede enojarse y mucho conmigo y decirme que tendría que haberme fijado por dónde caminaba, pero jamás podría decir que lo hice a propósito. Bueno, Gustavo aplicó su humor, no se dió cuenta por dónde caminaba (no en cuanto al tema, sino a lo que podía provocar en otros), pero no hubo en él la intencionalidad de herir.
Sí se puede decir que pudo haber hecho una excepción al hecho de plantear humor con cualquier tema teniendo en cuenta que otros podrían sentirse mal. Un nuevo ejemplo burdo: puedo hacerle un chiste (tonto e insípido para mí) a un amigo, pero si él me dice que esa temática le duele, debería evitar ese chiste, aunque no esté de acuerdo con su manera de sentir. Tal vez ese detalle le faltó ver a Gustavo…
Pero… ¿quién soy yo (quienes somos) para condenar cuando todos cometemos errores todos los días todo el tiempo?
Y a partir de tal pregunta entra el tema de la tolerancia: la comunidad judía - comprensiblemente - se sintió dolida. Se enojó, criticó con dureza. Perfecto, ¿pero eso da lugar a considerar a Sala un eterno condenado?
Me parece que pensarlo como enemigo es un gran error. Tanto como considerarlos así (por una actitud discriminatoria) a todo hombre y mujer judia que camina por estas calles.
Las divisiones entre los seres humanos no están dadas por pares como negro-blanco, creyente-ateo, oficialista-opositor, incluso (si se me permite lo pueril en este contexto) Boca-River y tantos otros.
La única división en este mundo está dada (aunque suene ingenuo) entre la gente que es buena (con los errores y esa porción de oscuridad que todos tenemos) y la gente que no lo es. Gustavo forma parte del primer caso. Los hombres y mujeres judíos (no generalicemos incluyéndolos dentro del grupo que quiere solucionar las cuestiones políticas mediante las armas, que los hay en todas partes, cualquiera sea el credo o ideología) pueden ser buenos o no, pero se trata de una cualidad común a todo grupo. No se deduce, como decía antes, bondad o maldad por género, religión, color de piel, etc, sino por lo que cada uno es fuera de eso.
Ellos y Gustavo trabajan, tienen sus familias, tienen sus dolores a cuestas, sus ilusiones, asuntos comunes a la mayoría. ¿Dónde están las diferencias?
Pensemos en la orquesta de jóvenes que armó Daniel Barenboim en estos últimos años. Similarmente, ¿no merece la situación tratada búsquedas de acercamiento, de diálogo? Una forma de crecimiento como artista para Gustavo y una manera de apaciguar ese injusto lugar de marginalidad que algunos le dan a la comunidad mencionada (marginalidad que, dicho sea de paso, se aplica a muchos otros).
Sí, prefiero a los Cristo, a los Drs.Schweitzer y Maradona, a los Alfredo Palacios, Illia y Alicia Moreau, a los Gandhi, Luther King, Lennon (aunque como alguna vez me dijeron a la mayoría los hayan asesinado y a los que no, los hayan olvidado). Todos estuvieron más preocupados por poner el cuero propio en juego que mandar a los demás a hacerlo, y eso es mérito de muy pocos.
Por eso no puedo evitar mi espíritu contemporizador. Aunque este blog sea una botellita perdida en medio del océano de la web.
martes, 27 de diciembre de 2011
Gustavo Sala presenta sus trabajos en España
Gustavo Sala: "Soy fan de la escuela de Robert Crumb"
El argentino Gustavo Sala es uno de los dibujantes de cómic humorístico más brillante, rompedor y salvaje de los últimos años, recuperando ese espítiru gamberro que tenían míticas revistas de la transición como El Víbora o El jueves en su primera época. Y acaba de pasar por España para firmar ejemplares de su libro El baño violeta (Diábolo Ediciones), que recopila dos de las series más rompedoras del autor: El baño y Violeta macho.
"Es una recopilación de dos series enmarcadas en el humor negro, aunque algunos lo han definido como surrealismo escatológico, asegura Sala. Se publicaron en la mítica revista Argentina 'Fierro'.
"Por un lado son chistes brutales y directos y por el otro quería experimentar con la vuelta de tuerca del guión y jugar con el absurdo, con las cosas que aparecen por que sí. Me gusta todo tipo de humor y no tengo prejuicios así que lo junto todo en una ensalada y salen cosas muy interesantes".
'No quiero entrar en detalles, pero el nivel de locura por viñeta es sencillamente insuperable.", asegura el también humorista, Paco Alcázar, en el prólogo.
Humor universal
"En El baño violeta, asegura Sala; hay algunas citas sobre músicos, personajes de la tele y de la cultura “chatarra” de Argentina que no van a conocer en España, pero como todo está sacrificado al guión, en ningún momento el lector se va a quedar fuera, sino que lo extrapolará a algún personaje similar conocido en España. Vais a entender que se trata de un cantante".
"A mi me pasaba lo mismo con las historietas que llegaban a Argentina de El Víbora, Paul Auster, y muchos artistas artistas españoles o americanos. No entendía muchos giros del idioma como “me flipa”, “me corro” y cosas así. Pero siempre me parecieron alucinantes. No me dejaban fuera, sino al contrario, me parecían mucho más ricos. No sé si al español le molestarán los modismos y vocablos argentinos, pero no creo que haya ningún problema".
"Las ideas no las saco mucho de la actualidad, asegura Gustavo. Tengo unas viñetas en las que parodio más a la farándula de la política, la televisión, la música... Pero en las historietas que considero más de autor, como El baño violeta me gusta trabajar a dos niveles, por un lado la influencia de la gente de la calle, el Facebook, la influencia de la tele, la moda, la música, el consumo en general… y por el otro el surrealismo, el costumbrismo mezclado con el delirio marciano".
"Mi dibujo es humorístico, y me gusta que vaya hacia lo grotesco, la cosa más cruda, asegura Sala. Soy fan de la escuela de Robert Crumb. Me acuerdo que lo descubrí en La historia de los cómics de Javier Coma, en mi juventud me influyó mucho la historieta española que llegaba a Argentina, y aluciné con el capítulo que dedicaban al Underground americano, con Shelton, la revista 'Zapping', el LSD y la locura de los dibujantes de los 70 en California... Y dije: "esto es impresionante. Me gusta el humor “desfachatado”.
"En Argentina he tenido la suerte de que me dejan “irme al carajo”, en mi estilo de humor, sobre todo en la revista 'Barcelona' que es un semanario, como 'El Jueves' de aquí, también en la revista 'Página 12' y en 'Fierro', ahí puedo hacer lo que quiero. Como algunos grandes dibujantes españoles también rompedores, como Paco Alcázar, que también tiene un discurso muy fuerte, en el dibujo, la estética, lo que cuenta".
"La historieta en Argentina está ahora muchísimo mejor que hace diez años e incluso que hace cinco, confiesa Gustavo. La aparición de muchos “sellos” (editoriales) pequeños de fans y de los propios dibujantes metidos a editores, que tratan de contar algo diferente, va descentralizando la cultura de la historieta de de Buenos Aires, que fue la que centralizaba "la movida".
"En Argentina hay muchas líneas estéticas"
"Ahora en ciudades como Rosario, Córdoba, en la Patagonia empieza a haber salones, crítica, aficionados, autores… Es un buen momento para la historia de autor y los proyectos personales. El objetivo más difícil es lograr la distribución fuera del geto de las tiendas especializadas, pero se está consiguiendo gracias a las grandes librerías que apuestan por el cómic. Yo creo que va a seguir creciendo".
"En Argentina, continúa Sala, hay muchas líneas estéticas, lo cual es muy interesante. Hay autores muy diversos como Liniers, con una historieta muy personal, entre poética melancólica, de autor, retro. Hay otros como Sergio Langer o Diego Parés que hacen un humor más visceral, más guarro, como el mío. Y muchos que dibujan Ciencia ficción, costumbrismo, biografía. Hay mucho para elegir".
"Hablar de un resurgimiento del cómic argentino es medio exagerar, puntualiza Gustavo. Hay un movimiento, pero es endogámico, son siempre las mismas caras. La prensa seria está apoyándolo, aunque deberíamos tener medios más grandes como los españoles para que aparezcan fuera de la prensa especializada. Pero la historieta para el público argentino común sigue siendo el Eternauta, Mafalda, Fontanorrosa… lo de toda la vida".
"Hay autores como Luca Varela, Federico Casas, Diego Grimbau… un montón que siguen teniendo mucha obra publicada en Argentina y el mundo, pero son desconocidos para el gran público".
"En la historieta todavía hay caminos desconocidos"
"No creo que el cómic pueda cambiar la sociedad, sería muy ingenuo, rimbombante, casi épico, asegurarlo, pero tampoco descarto que sea imposible. Cómics como Carlitos y Snoopy (Peanuts) seguramente ha cambiado las decisiones de muchas personas en casos puntuales, pero son casos excepcionales".
"Pero en el lenguaje de la historieta todavía hay autores que muestran que hay un camino desconocido. Hay cada vez más posibilidades. Todo eso hace que uno quiera estar a la altura y hacerlo lo mejor posible".
Fotografía (detalle) de Jesús Jiménez
viernes, 21 de octubre de 2011
Para agendar: "Ilustradores"y un capítulo dedicado al Humor Gráfico
En realidad, estaba buscando un programa que pensé daban a las 21:00 pero fue -por suerte- un error, encontrándome con la linda sorpresa mencionada.
Para quienes no lo vieron y les interesa, Canal (à) lo repite en los siguientes días y horarios:
Jueves - 2:00 - 7:00 - 12:00 - 17:00
Sábado - 18:00
Domingo - 12:30 - 20:30
Y si en algún momento el video es subido a Youtube trataremos de agregarlo en este blog...














































